Iliana Colocho
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
“Esta bebida de Satanás es tan deliciosa que sería
una pena dejar a los infieles el deleite exclusivo de tomarla.
Hay que engañar al diablo y convertirla en cristiana”. Si,
como cuentan las crónicas, el papa Clemente VIII (1536-1605) no
hubiera rechazado de esta manera la propuesta de los teólogos que
pretendían excomulgar el café (un brebaje hereje, traído
por los mahometanos), es probable que nunca se hubieran llegado a consumir
los 400,000 millones de tazas anuales que se toman actualmente en el mundo.
La infalibilidad papal nunca fue menos dudosa. En la actualidad, y según
datos de la ICO (Internacional Coffee Organization), el cultivo del café
supone el sustento de 100 millones de personas en 80 países. El
café no sólo sigue marcando el pulso económico del
mundo, sino que los estudiosos de tendencias lo están redefiniendo
como “producto gourmet” y “concepto joven”.
Los que han venido tomando café durante 20 años en sus formas
más tradicionales ven con cierta cautela la nueva variedad. “El
café debe ser negro como el infierno, fuerte como la muerte y dulce
como el amor”, asegura Lidia Gómez, de 68 años, quien
prepara su bebida, en forma artesanal, en Ahuachapán, y no perdona
su cafecito de la tarde con su respectivo pan.
Ante el boom de los cafés gourmet o bares de café ya no
es tan simple consumir una taza caliente, incluso el nombre de cafetería
tiene un significado más moderno y de moda. El nuevo menú
reúne una serie de ingredientes que antes no estaban contemplados.
Cafés saborizados, orgánicos y helados han aparecido con
nombres extraños e incluso impronunciables.
Para Marcela Alberto, dueña de Retro Café, es necesario
capacitarse para aprender las nuevas técnicas.
El punto justo de tostado, la calidad del agua (a 90º, sin cal ni impurezas),
la máquina (con la presión entre nueve y diez bares), la
mano de quien lo prepara... son partes importantes de un café gourmet.
Principiantes
Sobre gustos... “No existe ningún empresario que no sueñe
con un producto que sea capaz de crear adicción”, escribió
Bill Benton, el hombre que diseñó las campañas de
publicidad de Maxwell House, marca de café líder en Estados
Unidos.
Diego Pizano, consejero económico internacional y miembro de la
Federación Nacional de Café de Colombia, considera que se
requiere una especie de adaptación a estas nuevas formas de preparación,
pero siempre es interesante estar experimentando el café pues esto
permite la creación de nuevas bebidas, sin olvidar las cualidades
intrínsecas del café.
Los expertos consideran que una de las infusiones favoritas en el país
es el cappuccino (se compone generalmente por 1/3 de café expreso,
1/3 de leche cocida al vapor y 1/3 de leche con espuma) ya sea caliente
o helado.
De igual forma consideran que es ideal para comenzar a experimentar, si
se desea probar algo nuevo. Es recomendable degustarlo en sus dos categorías:
fría o caliente. De allí se puede inclinar a un grupo determinado.
Otro factor es el azúcar. Y los saborizantes pueden añadir
ese toque dulce.
La crema batida, el chocolate, el sorbete o las galletas son otros elementos
que poco a poco pueden ser incorporados. La variedad es infinita, incluso
los capuccinos, espressos o café con leche o macchiatos se han
visto superados por los latte, frapuccino y mochaccino clásicos
.
“No es como los refrescos, que los abres y te los tomas”,
explicó Nathan Herszkowitz, presidente de la Asociación
de Industriales del Café en Sao Paulo. “Mimar al café
desde el árbol a la taza es importante y las nuevas tendencias
son todo un reto”.
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Cappuccino básico
Los ingredientes para la elaboración de un derivado de capuchino
muy sabroso (para cuatro personas) son los siguientes:
2 tazas de leche
2 cucharaditas de chocolate rallado
4 cucharaditas de azúcar
2 cucharaditas de café instantáneo
1/2 taza de crema de leche batida
Canela en polvo.
Preparación: Verter la leche en un recipiente. Calentar en el microondas
a temperatura alta durante 3 1/2 minutos o hasta que esté caliente,
pero sin llegar a hervir. Añadir el chocolate rallado y el azúcar.
Mezclar bien. Agregar el café instantáneo y mezclar. Servir
en cuatro tazas. Cubrir con la crema. Espolvorear la canela. Se suele
acompañar con galletas.

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