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| Prevención. Al plantar ejemplares injertados
se logran cosechas en menos tiempo. Foto EDH |
Alonso Rivera
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Cuidado. Hojas marchitas, amarillentas o enrolladas, pequeños
insectos en el follaje o frutos reventados, pueden ser señales
de problemas en los cultivos de naranjas, limones o mandarinas.
Son varias las plagas y enfermedades que afectan estos árboles
si no se mantienen las condiciones de prevención necesarias. Los
daños pueden ser considerables y en algunos casos, incluso representar
la pérdida total de las plantaciones.
Ejemplos
Un oscurecimiento triangular en la base del tronco, es la primer señal
de un ataque de gomosis. La zona se agrieta y exuda goma. Cuando esto
ocurre, la savia no circula adecuadamente a las hojas que se tornan verde
claro con venas amarillas. Las hojas nuevas y los frutos son pequeños.
La enfermedad es causada por un hongo microscópico y para combatirlo,
se debe limpiar bien la zona afectada y aplicar un fungicida a base de
cobre.
Pero el combate no es sencillo y muchos recomiendan incluso airear las
raíces y aplicarles la misma sustancia.
Otro problema frecuente es la formación de un moho blanco o verde
sobre los frutos. Son ataques del hongo llamado Penicillium que ingresa
al fruto por pequeñas lesiones que sufren estos en el roce con
ramas o por el mal manejo.
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| Cosecha. Para evitar problemas se orienta a
trabajadores. Foto EDH |
También se controla con aplicaciones de fungicidas a base de cobre.
El peor enemigo de los cítricos es el virus de la tristeza que
es propagado básicamente por pulgones.
Puede destruir un árbol en semanas o meses y no hay manera de controlarlo.
Por ello las acciones preventivas deben ser permanentes.
Una de las principales recomendaciones es asegurarse de que los árboles
a plantar sean injertos y que estos no tengan como patrón el naranjo
agrio.
Los cítricos pueden ser atacados por pulgones que, además
de chupar la savia y con ello debilitar el árbol, son transmisores
de enfermedades, por lo que se deben eliminar, así como las hormigas,
que son las que las protegen.
Trabajadores preparados
Quien labore en una plantación de frutales debe ser capacitado
- Si un agricultor conoce los síntomas de una enfermedad o identifica
a insectos nocivos, puede alertar de su presencia.
- Una mala aplicación de fungicidas o insecticidas representa pérdida
económica y riesgo de otros daños.
- La higiene de cada empleado y de su ropa son básicas para no
trasladar hongos, virus o plagas de una plantación a otra.
Las medidas para prevenir
El adecuado manejo de plantaciones, es el paso fundamental para evitar
que se presenten enfermedades o plagas y que en caso de afectar un árbol,
sean fáciles de controlar.
Aplicar los espacios adecuados para que las ramas puedan desarrollarse
y los trabajadores desplazarse entre los ejemplares, evitar charcos, aplicar
fertilización y poda adecuadas, son pasos fundamentales.
Pero hay otros cuidados muy importantes, de los que destaca efectuar análisis
de suelo para establecer necesidades de nutrientes e identificar nemátodos
si los hay, para combatirlos.
Como en cualquier otra plantación, se debe garantizar la calidad
de los árboles sembrados y esto se logra desde el vivero. Siempre
es mejor usar ejemplares injertados en patrones que sean robustos.
Al presentarse ataques de pulgones, deben ser eliminados. Si se comprueba
la existencia del virus de la tristeza, los árboles afectados deben
ser arrancados e incinerados para evitar que la enfermedad se propague.
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