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Breve Análisis
La Doctrina Bush
La solución, según Kissinger, era mantener un equilibrio de poder pacífico en la mayoría de regiones del mundo, incluso aunque esto implicara apoyar o defender regímenes autoritarios
Publicada 25 de julio de 2006, El Diario de Hoy
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| Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
El exsecretario de Estado, Henry Kissinger, planteó que “el éxito de una política exterior depende de la relevancia que ésta tenga para el momento histórico en que se aplique”.
Por lo tanto, a medida que el conflicto en el Medio Oriente se intensifica, la gran pregunta que la sociedad americana se hace es si la política exterior de la administración Bush es la más adecuada para el actual momento histórico.
Dicha política exterior se basa principalmente en la Doctrina Bush, la cual fue divulgada después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. La Doctrina Bush se basa en tres pilares fundamentales:
a) Estados Unidos debe mantenerse a la ofensiva en su lucha contra grupos terroristas y debe estar dispuesto a actuar solo en muchas ocasiones.
b) La democratización de los países en desarrollo, especialmente la de los países islámicos, es la clave para un mundo más seguro.
c) Para alcanzar sus objetivos, Estados Unidos puede actuar de manera unilateral.
En la Doctrina Bush, la democratización se vuelve un tema central de la política exterior americana. Dicha doctrina es, en gran parte, una aplicación de la teoría de “roll back”, implementada durante la administración Reagan.
En el gobierno de Reagan, los defensores de esta teoría argumentaban que la única manera de vencer a la amenaza soviética era enfrentando a los satélites soviéticos en distintos países. Por lo tanto, la desestabilización de los gobiernos de Nicaragua, Mozambique, y An-gola se volvió un tema clave en dicha política.
La Doctrina Bush toma los principios de “enfrentamiento y ofensiva” de la teoría de “roll back” y los aplica a la guerra contra Al-Qaeda. En dicha lógica, la mejor manera de luchar contra los grupos terroristas es enfrentándolos en sus centros de operaciones, tales como Iraq y Afganistán. Sin embargo, los persistentes enfrentamientos militares en Iraq, la creciente presión fiscal en Estados Unidos y la disminución en los índices de aprobación del Presidente Bush, han puesto en duda la sostenibilidad de esta doctrina en el mediano plazo.
Esto ha iniciado un debate en las élites políticas de Washington, sobre qué aspectos de la actual política exterior deberían modificarse o discutirse. Esto ha revivido ciertos elementos de la Doctrina Kissinger de los años setentas. Dicha doctrina planteaba que el rol de una política exterior era definir cuáles eran los “intereses vitales” de una nación.
La solución, según Kissinger, era mantener un equilibrio de poder pacífico en la mayoría de regiones del mundo, incluso aunque esto implicara apoyar o defender regímenes autoritarios. Es decir, la Doctrina Kissinger premiaba a los intereses nacionales sobre la ideología. Por ello, la creación de una alianza con China comunista en contra de la Unión Soviética no enfrentó ningún problema ideológico. En el caso de la Doctrina Bush, la ideología y su visión democratizadora tienen un punto mucho más fuerte en la formulación de su política exterior. La ideología y los intereses nacionales se vuelven igualmente importantes para definir sus relaciones con el mundo.
Durante los próximos años, el debate sobre el futuro de la política exterior americana se centrará en definir justamente los límites y los alcances de sus ideales democratizadores.
Hasta la fecha, el Partido Republicano ha sido mucho más idealista en sus objetivos democratizadores que el Partido Demócrata. Adicionalmente, las élites de Washington tendrán que definir cuáles son los “intereses vitales” de Estados Unidos y qué tipo de acciones ofensivas y unilaterales desean utilizar para defender dichos intereses.
A medida que la campaña presidencial de 2008 toma fuerza, veremos un constante debate, entre demócratas y republicanos, por conciliar la defensa de los intereses nacionales con los principios e ideales que la actual política exterior expresamente defiende.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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