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Habrá nuevos artesanos

Sonsonate. El instructor vive en Nahuizalco y enseña desde hace 20 años a trabajar mimbre en escuelas de Juayúa. Se queja por limitantes. Asegura que envió cartas al Mined y no le responden

Publicada 24 de julio de 2006, El Diario de Hoy

Destreza. Sólo reciben una hora clase en el día, pero varios de los alumnos ya muestran destreza en el manejo de la fibra vegetal para elaborar objetos. Foto EDH
Marlon Beltrán
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Motivado por el adagio “no des el pan al prójimo, enséñale a ganárselo”, un artesano viaja cada semana, desde Nahuizalco, hasta Juayúa, para enseñar a los alumnos a hacer artesanías de mimbre.

Los centros escolares beneficiados con la pericia del artesano son Fray Bartolomé de Las Casas y Nacional, donde preparan muebles de ese material.

Si bien Juan Francisco Pérez Hernández, originario de Nahuizalco, sólo tiene cinco horas clase a la semana en cada escuela, es tiempo suficiente para enseñar un oficio aprendido hace ya varias décadas.

“Lo que quiero es que lo que aprendí de mis padres no se pierda y que las nuevas generaciones conozcan las virtudes de trabajar el mimbre”, acota.
Pero los alumnos no sólo conocen la elaboración de artesanías en mimbre, sino que también les enseña música tradicional.

Además aprenden técnicas de dibujo como parte del programa de estudios implementado en esos planteles desde hace 20 años.

“Aquí pintamos, hacemos cestos, sombreritos y otras cositas con el mimbre; también les enseño a tocar la flauta de bambú y a ellos les gusta y aprenden rápido”, expresa el artesano.

En primaria

El “Hermanito” como le conocen sus alumnos de 3° a 6° grados, llega siempre cargado de enormes manojos de mimbre natural y sintético.

También incluye rollos de papel, cartulinas, témperas, acuarelas y otros artículos con los cuáles enseña a los niños la importancia de conservar estas manualidades como parte de la identidad de nuestro país.

El profesor de artes manuales, como es conocido en el área administrativa, labora 20 horas quincenales en total, las cuales son reconocidas en planilla por el Ministerio de Educación.

Y aunque los materiales que usa para sus clases corren por su cuenta, el “Hermanito” sufraga algunos gastos con tal de impartir este arte a los niños.
Otras veces ha pedido a los alumnos que consigan algunos materiales.

“El 60% de los alumnos viene de zonas rurales y a veces no tienen materiales para su clase, pero se quedan oyendo la teoría”, dijo Oswaldo Rodríguez, docente de una de las escuelas en las que se imparte la clase.
Rodríguez lamenta que los ingresos de la institución no alcancen para apoyar al artesano.

El piensa que la importancia de enseñar artesanías es que si el estudiante aprende, sería una alternativa laboral en caso de que se vea obligado a suspender su educación formal.

Muchos son los beneficiados

Los alumnos pasan de los 350 y hay más interesados.
- Sólo en el Centro Escolar de Juayúa hay unos 150.
- El Centro Escolar Fray Bartolomé de Las Casas tiene a unos 200 alumnos.
- Son 20 horas clase las que reciben, lo cual es muy poco, pero los estudiantes dicen que ya están aprendiendo.
- No sólo elaboran artesanías, también aprenden a tocar la flauta.
- La mayoría de los alumnos proviene de familias pobres, muchos de zonas rurales.

Piensa heredar su arte a los jóvenes

Juan Francisco Pérez Hernández, es un artesano originario del cantón Cusamaluco de Nahuizalco, quien desde muy pequeño aprendió el oficio de sus ancestros: elaborar muebles de mimbre.

Su interés fue tal que a temprana edad ya se ponía al par de su padre a ayudarle a confeccionarlos.

“Es la herencia que me dio mi padre y quiero que aprendan otros alumnos este arte para que no se pierda y siga la tradición”, dijo.

De tal forma que poco a poco se fue especializando en la elaboración de muebles y otros artículos que surgía de su creatividad.

Pero, el “Hermanito”, como es conocido, tanto en su ciudad natal como en Juayúa, donde imparte sus clases, lamenta de que sólo en este municipio se interesen los alumnos por aprender a elaborar artesanías típicas de la región.

“Aunque son pocas las horas que se invierte en aprender a hacer estas manualidades, quisiera que el Ministerio de Educación lo proyectara hacia otros centros escolares de la región”, acota.

De acuerdo a Pérez Hernández, él ha enviado infinidad de cartas al Mined para que le amplíen las horas de enseñanza y lo extiendan a otras escuelas de la zona, “pero como que no le dan mucha importancia”, lamenta.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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