elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

El Salvador Entre los 10 más felices del mundo

Impacto global. Un nuevo índice que mide la relación entre la satisfacción de vida de un país y su huella ecológica coloca a las naciones de Centroamérica entre los primeros. Vea porqué.


Publicada 23 de julio de 2006 , El Diario de Hoy

Áreas naturales. Son cada vez más escasas. La conservación es urgente. Foto: EDH

Jorge Ávalos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El Salvador se encuentra entre los 10 países más felices del planeta. Esto lo afirma el nuevo Índice del Planeta Feliz, una suma de indicadores que mide la eficacia ecológica de un país para generar bienestar humano.

Los sorprendentes resultados de este índice, desarrollado por la organización británica New Economics Foundation (NEF), ponen de cabeza muchas ideas clave sobre el progreso socioeconómico y el desarrollo humano.

“El Índice del Planeta Feliz”, argumentan sus creadores, “desnuda la economía hasta su concepto más elemental: la relación entre lo que usamos (recursos) y lo que obtenemos de ese uso (vidas humanas más o menos largas, más o menos felices)”.

Este criterio convierte a Centroamérica en la región con las puntuaciones más altas, dado que combina una elevada esperanza de vida, alrededor de los 70 años, con un impacto ecológico moderado, por debajo de su proporción justa a nivel mundial.

Costa Rica se encuentra en el tercer lugar después de Vanuatu y Colombia. Panamá en el quinto lugar, Honduras en el séptimo, Guatemala en el octavo y El Salvador en el noveno lugar.

En contraste, las ocho naciones más industrializadas del mundo, Estados Unidos, Rusia, Alemania, el Reino Unido, Francia, Japón, Italia y Canadá, no aparecen siquiera entre los 50 primeros países.

Consumo de recursos

Cuestionado sobre porqué un país como El Salvador estaría entre los diez primeros, Andrew Simms, el director político de NEF, explicó que “una persona que vive en un lugar con severa contaminación ambiental, pero cuyo consumo de los recursos naturales es bajo, podría calificar mejor que una persona que vive en un ambiente limpio pero que tiene un alto consumo personal de los recursos naturales”.

La supuesta ventaja de El Salvador y otros países de la región sobre las naciones más ricas radica en el concepto de “huella ecológica”.

Álvaro Trigueros, gerente de la sección macroeconómica de Fusades, examinó las fórmulas del índice.

“La huella ecológica”, explica, “se calcula a partir del consumo de recursos naturales que un país hace.

Los países ricos tienen una huella muy alta porque consumen más recursos del planeta, y eso baja su índice de felicidad planetaria.

En cambio, para un país pobre como El Salvador, sus niveles de consumo son más bajos y esto eleva su puntaje”.

Juan Pablo Domínguez, director de áreas naturales de Salvanatura, también puso a prueba el índice y descubrió su lógica: “Lo que está diciendo es que somos relativamente felices, pero sin generar un impacto ecológico alto.

En realidad nadie sale muy bien. Nuestra satisfacción de vida está en el mero límite, la esperanza de vida está por abajo del ideal que es 82 años”.

Pero la mayor diferencia, indica Trigueros, es la huella ecológica: “la de los Estados Unidos es de 9.5, la de El Salvador es sólo del 1.2, y eso nos da una clara ventaja”.

Domínguez explica que estas grandes diferencias se manifiestan en los estilos de vida de las naciones más industrializadas.

“Desde el hecho de leer mucho, que significa que hay que cortar más árboles, hasta un mayor promedio de viajes por avión, que tiene un efecto directo en la calidad de la atmósfera”, dice.

Factor subjetivo

El Salvador presenta ciertos rasgos sociales y ecológicos que, en apariencia, lo harían ver como un mal candidato para ser un país feliz: alta densidad de población, altos niveles de violencia, altos niveles de emigración y una enorme presión sobre el medio ambiente.

Saamah Abdallah, un investigador del NEF y uno de los autores del índice, responde a algunas de estas inquietudes.

“En Centroamérica”, dice, “no son los estilos de vida de sus habitantes los que son responsables por la degradación ambiental. Indirectamente, las enormes huellas ecológicas de los países occidentales reflejan nuestra responsabilidad en la degradación ambiental de la región”.

La “satisfacción de vida” es una medida que “se refiere a una encuesta de carácter subjetivo”, indica Trigueros. “Esto dice que, en general, la gente tiene una actitud positiva frente a la vida, a pesar de las dificultades”.

Según Trigueros, la esperanza de vida es un mejor indicador del bienestar de un país. “De hecho”, dice, “el índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas lo incluye en su cálculos”.

En esto, El Salvador se encuentra a nivel intermedio en términos mundiales. Los países más pobres de África se ven bien afectados por este valor, ya que su esperanza de vida al nacer es bien baja, y eso los hace caer bastante en el índice de felicidad planetaria.

Felicidad relativa

En la opinión de Domínguez, el índice está diseñado por un país industrializado y para países industriales.

Los niveles de Estados Unidosen la emisión del contaminante CO2 son los más altos del planeta

“Deberíamos tener un índice para nuestros países”, dice, “que mida la degradación del medio ambiente, la erosión de los suelos o las aguas que entran a los ríos sin ningún tipo de tratamiento. Eso reflejaría mejor nuestra realidad”.

Domínguez nota que algunos factores ecológicos se ven reflejados en la esperanza de vida y que mejores ingresos y servicios de salud elevarían la calificación.

El Índice de Felicidad Planetaria es útil en cuanto mide, “de acuerdo a nuestro consumo, cuánta presión ponemos sobre el medio ambiente, y también nos ayuda a examinar si somos efectivos en ese sentido para mejorar nuestra esperanza de vida. Y digamos que somos más o menos efectivos”, continúa Trigueros.

Simms concuerda: “Los países que tienen una buena calificación no son, necesariamente, los lugares más felices del mundo. Pero son los países que logran la más alta esperanza y satisfacción de vida en comparación con su huella ecológica”.

En otras palabras, El Salvador es un país cuya gente, para ser feliz, no necesita agotar tantos recursos naturales. Y esto es algo que contribuye a la felicidad del planeta.

Nueva Fórmula

El Índice de la Felicidad Planetaria mide la eficacia de un país para generar bienestar

Factores vitales
Para obtener esta calificación se evalúan dos indicadores: satisfacción y esperanza promedio de vida(6.6 x 70.9).

Nivel de consumo
Estos factores se dividen por la huella ecológica, es decir, por el nivel de recursos del planeta que el país consume (1.2).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW