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| Los más furiosos. Mientras más
agresivo es un toro, el jinete tiene la posibilidad de obtener una
mayor puntuación. Foto EDH |
Cristian Díaz
El
Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
“Valentía. Esa es la palabra que mejor describe a los hombres
que se atreven a montar a furiosos toros que corren de un lado a otro
para evitar ser domados por simples mortales en un ruedo.
Llenos de coraje y armados con un sombrero, el cuál deben evitar
que llegue al suelo antes que sus cuerpos, estos montadores son capaces
de desafiar a vigorosos toros para obtener un premio y los aplausos del
público, así como prestigio a nivel nacional e internacional.
Pero la adrenalina no sólo se hace presente entre los jinetes que
en muchos de los casos tienen varios años de experiencia, sino
también para los espectadores que asisten a observar la valentía
de los participantes.
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| Astucia. Hay quienes se especializan en mostrar
la manera de dominar a un toro tras cada monta efectuada. Foto
EDH |
Este espectáculo podrá ser disfrutado por los santanecos
y salvadoreños en la actual XXII Feria Ganadera Nuestra Señora
Santa Ana.
El presidente de dicha asociación, Mario Ramírez, explicó
que los rodeos tuvieron su origen hace más de 25 años en
el municipio de Texistepeque, al norte de Santa Ana.
Aunque su auge fue cuando fueron llevados hasta la cabecera departamental,
hace 22 años, y comenzaron a organizarlos en las fiestas patronales
de Santa Ana.
Desde entonces, han participado montadores de diferentes nacionalidades,
siendo los 48 participantes de este año originarios de Guatemala,
México, Costa Rica y El Salvador.
El ganador de estas Fiestas Julias tendrá un premio de mil 500
dólares.
La competencia
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| Peligro. Los montadores no deben caer al suelo.
Con ello, evitan golpes en la cabeza y brazos. Foto
EDH |
Dos son las reglas que los participantes deben cumplir durante el evento.
Una de ellas es que en cinco minutos tienen que verificar que el “pretal”
(lazo de dónde se agarra el jinete) y la “chichirica”
(lazo que va en la parte trasera de los toros) estén listos.
La otra es que deben permanecer ocho segundos en el lomo del animal y
no caerse. Mientras más agresivo es el ejemplar, más puntaje
obtiene el jinete.
Pero la emoción no será exclusiva de los adultos, ya que
los menores de edad también tendrán la oportunidad de demostrar
sus destrezas al montar terneros, realizar carreras al barril y de jugar
“engamarronado” (introducir diez animales al ruedo) de terneros.
Riesgos que corre un jinete
Javier Ernesto Rodríguez Hernández, de 20 años de
edad, habla con propiedad sobre los rodeos que se realizan en la Feria
Ganadera de Santa Ana. Y no es para menos.
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| Humor. El trabajo de los payasos es muy peligroso
pero necesario como parte del espectáculo. Foto
EDH |
Desde los 12 años de edad asiste como espectador a estos eventos
a nivel nacional al acompañar a su familia que viaja en cada fiesta
patronal para ofrecer diferentes artículos.
Sin pensarlo mucho afirma que (las ferias) son excelentes, sobre todo
por la emoción que se vive en cada rodeo.
Sin embargo, recuerda que hace tres años trató de demostrar
su pericia sobre un toro, pero por el contrario quedó en evidencia
que la actividad la realizan verdaderos expertos.
Su valentía le costó fracturas en la cabeza y en su brazo
izquierdo.
“Montar es excelente, pero se corren muchos peligros, sobre todo
porque uno nunca sabe si el toro va a salir enojado o mansito”,
dijo.
Pero esos golpes no fueron los únicos padecimientos que experimentó
de cerca.
En ese mismo año, 2003, un amigo suyo quedó imposibilitado
para poder montar de nuevo un animal salvaje.
Un toro llamado “Diablo” le cayó sobre su pierna derecha,
causándole una lesión que lo dejó lisiado de por
vida.
“La adrenalina sube porque uno se pregunta si el montador le va
a caer o va a perder la vida”, reflexiona el joven.
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