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Aparecen medicinas; las dudas siguen

Insólito. Después de que el paquete estuviera durante más de un mes “extraviado” y luego “quemado” en Mides, según Aduana Terrestre, éste fue hallado ayer en la bodega cuatro del depósito de Subastas. Salud había sido informada de que las medicinas fueron destruidas el 30 de mayo. Tras un “careo” entre varios técnicos se halló el lote, entre cajas viejas, en el área de rescate.


Publicada 21 de julio de 2006 , El Diario de Hoy

Sorpresa. La caja fue hallada ayer en una bodega de Aduana. Foto EDH
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Eugenia Velásquez/A. Dimas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Como por arte de magia. Así apareció ayer la misteriosa caja con el donativo de medicinas para 65 pacientes con leucemia mieloide crónica, tratados en el Hospital Rosales.

El mismo guardalmacén, que días atrás manifestó que al abrir el paquete confundió las pastillas con muestras médicas, halló los medicamentos, valorados en $378 mil, en la bodega cuatro del depósito de subastas.

Y es que a los técnicos aduanales, sobre los cuales ya pesa una sanción administrativa y para uno de ellos la destitución, “la memoria se les refrescó”, expresó Gustavo Villatoro, director de la Aduana Terrestre.

Esto ocurrió después de que ellos sostuvieron una reunión ayer por la mañana con el agente aduanal del Ministerio de Salud Pública y personeros de la Corte de Cuentas en la que se realizó un “careo” de las versiones que cada uno de los funcionarios tenía sobre el paradero de las medicinas.

La convocatoria a la sesión de ayer surgió “a raíz que, por un lado, existía una versión de Salud Pública que habían presentado una carta de rescate y que, aunado a la presentación de la carta habían ido físicamente a la bodega de subastas e identificado el producto”, expresó Villatoro.

Una vez terminada la reunión, un chispazo de luz vino a la memoria del técnico de Aduanas, quien hasta ese momento recordó el día en que llegó el agente aduanal del Ministerio de Salud (25 de mayo), a reclamar el paquete y viéndolo en la bodega de subastas, le dijo verbalmente que lo apartara, ya que sería rescatado porque era del Rosales.

Y, sorpresa, el cargamento estaba junto a un monitor desvencijado de computadora y debajo de una caja polvosa, similar en tamaño al que contiene las medicinas Glivec.

Atrás se quedó “el no me acuerdo... y no me acuerdo”, del guardalmacén y del técnico de valoración, a los cuestionamientos verbales que la auditoría interna del Ministerio de Hacienda les había hecho desde que el extravío de los medicamentos fue público.

En el área donde se encontró el paquete se leía un rótulo de papel con la palabra “Rescate”. Habían pocos bultos, incluso en dos de ellos decía que estaban allí desde enero de este año.

“Incluso se le había puesto la leyenda en proceso de rescate y que, por el error administrativo que hemos venido señalando es que se había tomado como destruida”, afirmó Villatoro.

Añadió que la caja se encontró intacta, con todos sus sellos de fábrica, y que “no había sido bajo ningún caso adulterada”.

Al momento del hallazgo, Villatoro mandó a llamar a los delegados del laboratorio de la Policía Nacional Civil (PNC) y a la Fiscalía General de la República (FGR) para que inspeccionaran el lote de medicinas.

Se procedió a la verificación del contenido y se determinó que efectivamente guardaba las 215 cajas con las pastillas Glivec.

Con los personeros de la Corte de Cuentas de la República y personal de Salud se levantó un acta en la Aduana Terrestre, haciendo constar que el producto estaba “íntegro”.

“Nada menos quedamos al proceso de verificación que tiene que hacer el Ministerio de Salud, sobre la calidad que tiene este medicamento para ser consumido por los pacientes”, aseveró Villatoro.

Hoy, un delegado de Salud Pública llegará a la Aduana Terrestre a tomar una muestra de los medicamentos. Ésta será llevada al laboratorio de esa dependencia para su evaluación.

Sin embargo, trascendió que las medicinas vencen en diciembre de 2007. Según Villatoro, una vez concluido este proceso, así como el de la “nacionalización” de la mercadería, es decir, cuando Salud Pública presente los documentos de la franquicia, es posible que el lunes de la próxima semana, los medicamentos sean entregados al Ministerio de Salud.

Alex García, jefe de la Unidad Penal, dijo que el hecho de haber encontrado el paquete con los medicamentos no detendrá las investigaciones que realiza la Fiscalía General de la República para deducir si existe “responsabilidad penal”.

Por su parte, Aquiles Parada, secretario general de la Fiscalía, apuntó que las investigaciones se iniciaron de oficio al conocer los hechos en los medios de comunicación, por tratarse de bienes públicos.

Aunque ayer todo parecía tener un final feliz, este súbito desenlace ha puesto en el tintero público más preguntas que respuestas.


“Lo peor fue lo que dijeron en Aduanas”

Llenas. Las repisas del almacén del Rosales tienen Glivec. Foto EDH

Después de que en Aduanas se diera aviso de que el paquete que contenía las 169 cajas de Glivec de 400mg y 45 de la misma medicina, en presentación de 100mg, había aparecido en una bodega, en el Hospital Rosales, los 64 pacientes con leucemia mieloide crónica, destinatarios finales del envío, se encontraron, de repente, con dos paquetes.

Por lo menos, en nombre de ellos, Héctor Valencia, oncólogo del Hospital Rosales, mostró gratitud al tiempo que evidenció el desconcierto porque las versiones que salieron de Aduanas: una que estaba perdido y la otra que fue a parar a un incinerador de Mides.

“Para nosotros es algo serio porque era medicina para pacientes con leucemia, que les digan que fue destruido por error y después que apareció; creo que fue por las publicaciones en los medios”, indicó Valencia.

El especialista añadió que la tercera entrega de Glivec llegó el miércoles al almacen de medicamentos del hospital nacional.

En tanto, el director de Rosales, Carlos Cornejo, aseguró dijo también se complació con el hallazgo de la caja. “Eso se logra cuando se hacen gestiones.

Que bueno que apareció, pero es una lástima lo que dijeron en Aduanas antes de que la encontraran. Creo eso es lo peor”, comentó el funcionario, quien espera que para hoy en la mañana le informen, de forma oficial, de lo acontecido.

Preguntas sin respuesta

Las contradicciones, irregularidades y en algunos casos “negligencias” han estado presente a lo largo del proceso sobre el extravío, destrucción y, finalmente, hallazgo del lote de Glivec.

¿Por qué no iniciaron investigaciones antes?

Cómo es posible que si el Hospital Rosales se dio cuenta el 2 de junio de que la mercadería había sido destruída en la Aduana Terrestre, el 30 de mayo, éste no comunicó inmediatamente a la Dirección General de la Aduana sobre el hecho.

Al respecto, Gustavo Villatoro, director de la Aduana, dijo que había conocido formalmente de la destrucción del paquete de las medicinas Glivec para pacientes con leucemia mieloide crónica, a través de una carta de Salud Pública junto con los documentos que amparan el donativo, el 7 de julio.

¿Quién le informó entonces el 2 de junio al Hospital Rosales que las medicinas habían sido destruidas el 30 de mayo, si supuestamente a esa fecha, el director de Aduanas todavía no sabía nada?.

¿O será que la carta del Rosales pidiendo explicaciones fue enviada el 6 de junio y no el 6 de julio?

¿cómo se explica la lista de destrucción?

Consta en los documentos que la misma Aduana Terrestre presentó a la Fiscalía General de la República (FGR), el nombre de las medicinas, con destinatario a C. IMBERTON, incluido en los listados que el departamento de Subastas de la Aduana envió el 30 de mayo a destruir al relleno de Nejapa, propiedad de la empresa Manejo Integral para los Desechos Sólidos (Mides).

También se incluye la boleta de pesaje por 7,900 libras de materiales “especiales” destruidos, extendida en el relleno. ¿Quién elaboró la lista de la Aduana e incluyó una mercadería que no estaba siendo trasladada al camión para ser destruida en Mides, a pesar de que había un testigo visual de la unidad de operaciones de Aduanas?. ¿Cómo se explica hoy que el medicamento ha sido encontrado en la misma bodega de donde supuestamente salió el 30 de mayo?

¿será cierto que la caja estaba sellada?

El guardalmacén de la Aduana Terrestre, Vladimir Alemán, nunca sospechó de alguien porque estaba seguro que había sido el único que manipuló el paquete con las medicinas antes de ser supuestamente destruidas el 30 de mayo.

Narró días atrás y antes de que fuera sancionado por la Dirección General de Aduanas con suspensión laboral sin goce de sueldo, que él había abierto el paquete y que, efectivamente, decía C.IMBERTON, pero nunca leyó en alguna parte que era un donativo para el Hospital Rosales.

Es más, lo confundió con muestras médicas, lo selló de nuevo y lo mandó a la bodega con los materiales que serían destruidos el 30 de mayo. ¿Cómo se explica entonces que el director de Aduanas, asegure que la caja la encontraron “íntegramente sellada” y tal como venía del Aeropuerto de Comalapa?

¿por qué se atrasaron tanto los trámites?

Héctor Valencia, encargado del programa de la Fundación Max, mediadora entre Laboratorios Novartis y el Hospital Rosales para el donativo de los medicamentos, dice que las gestiones para la franquicia tardan de dos a cuatro semanas en la Presidencia de la República y el Consejo Superior de Salud Pública. No obstante, para el director de la Unidad de Adquisiciones y Contrataciones del Ministerio de Salud, el tiempo es de dos a ocho días.

¿Por qué si el Hospital Rosales supo desde el 5 de abril que el envío de los medicamentos llegaría al país el 21 de ese mes, comienza a realizar los trámites para la exención del pago de impuestos de la Aduana hasta el 4 de mayo, a sabiendas de que los procedimientos para la franquicia son lentos?

Ya conocían la fecha de ingreso del paquete, ¿por qué dejaron que cayera en abandono en Comalapa?

¿será que habrá aún más involucrados?

¿Por qué se apresuró el director de Aduana Terrestre a presentar la denuncia en la Fiscalía General de la República, con documentos que hoy, con el hallazgo de las medicinas, queda en entredicho su veracidad?

¿Cómo no fue informado de la visita del agente aduanal del Ministerio de Salud Pública el 25 de mayo a la bodega número 4 de la Aduana para reclamar el paquete que había caído en abandono?

Según Villatoro, la carta que Salud Pública envió el 29 de mayo, un día antes de la destrucción de la mercadería hasta la fecha, no la encontraron en los registros de la Aduana.

En un principio se aseguró que las medicinas fueron quemadas en Mides, cuando las normas de la misma Aduana exigen que las sustancias químicas deben tener un proceso distinto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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