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Carlos Balaguer
El
Diario de Hoy
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elsalvador.com
Las sociedades decadentes y sometidas son precisamente quienes carecen de tales atributos. El bienestar es cada vez más caro. La prosperidad suele estar ligada a la crisis económica.
La comodidad, suele ser cada vez más costosa en los bienes suntuarios. La salud depende del progreso de la medicina en espiral y de la capacidad del individuo de comprar su costosa tecnología de punta. La tranquilidad es un bien difícil de conservar en una sociedad acechada por el crimen y el peligro, como la nuestra.
La placidez suele estar asociada a una vida suntuosa de mercancías vanas. La seguridad es cada vez más difícil de conservar en sociedades convulsas en la guerra del hombre contra el hambre.
Desde este panorama real es bien difícil concebir que una sociedad sea feliz. Entonces sobreviene la desdicha social y la esperanza. La primera impulsa a una crisis y colapso y ¡paradójicamente! a un renacer de la esperanza.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
El chantaje de la OIT
El meneo de la OIT contra los empleos no cesa. Recurriendo a sus usuales chantajes han conseguido que el gobierno forme comisiones para acabar de manera sistemática con empleos de jóvenes, con lo que estos quedan a la deriva, convertidos en carne de cañón de las maras.
La bandera es impedir que niños se ocupen en “tareas peligrosas”, como recoger curiles, la prostitución y, lo que primero se menciona, labores en cañaverales.
Pero no hay forma de que delegados de la OIT o del gobierno rescaten niños a los que se prostituye, fabrican cohetes o buscan curiles en los esteros.

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