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“Vivir en el D.F. es estar todos los días de Festival”

Para el actor salvadoreño Ermis Cruz, la capital mexicana se ha convertido en el dorado. Este lugar le ha abierto puertas para vivir de su máxima pasión: el teatro.


Publicada 18 de julio 2006, El Diario de Hoy

Destacado. Hace seis años actuó en “Luz Negra”, dirigida por Fernando Umaña. Fotos EDH / Leire Ventas, archivo
Desde México
Leyre Ventas
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

En el Teatro Salvador Novo, al sur del Distrito Federal, el salvadoreño Ermis Cruz se presenta ante un público formado por unas 200 personas.

En la Casa del Lago, en Chapultepec, un ecléctico grupo joven trata de fusionar punk con ritmos afro, mientras en una sala del Centro Cultural de España, en el mero ombligo de la ciudad, se habla sobre imágenes del Magreb.

Y en Bellas Artes, en el Auditorio, la UNAM, en el hotel Virreyes, en los cientos de galerías, cada esquina de la gran urbe, hay espacio para el arte. Es 16 de junio, un viernes normal en la agenda cultural capitalina.

“Acá todos los días estoy de festival”, comentaría Ermis a las dos semanas del estreno de la obra “Después”, en la cafetería contigua al Centro Nacional de Artes, su escuela.

“Me vine a topar con una ciudad en la que pasa más de lo que yo pensaba”
Ermis Cruz
Actor salvadoreño

Hacía así referencia a la limitada oferta de El Salvador, encorsetada en los festivales anuales de teatro centroamericano o de cine de algún país extranjero; escasa para la distensión del espectador aficionado, escasa para el desarrollo del profesional de las artes.

“Me vine a topar con una ciudad en la que pasa más de lo que yo pensaba”, explicaba el salvadoreño, siempre matizando: “y no solo a nivel de teatro, sino a nivel de música, danza, cine, pintura y artes plásticas en general”.

Aunque no fuera esa justificación para salir de El Salvador, sí se ha convertido en excusa para prolongar, sin fecha límite clara, su estancia en la capital mexicana.

Así, con la llegada de Ermis, se suma una nacionalidad más al colectivo de “chilangos” por adopción: a colombianos, venezolanos, brasileños, argentinos que han encontrado en el D.F. el escenario ideal para cultivarse en las artes y vivir de ello.

Búsqueda

El ya actor Ermis Cruz dejó El Salvador en abril de 2003, con el objetivo de estudiar la Licenciatura en Actuación en el Centro Nacional de Artes.

En la calle. Ermis ha podido costear su carrera gracias a los malabares.

“Estuve tomando talleres allá desde el 94, (cuando salí del país) ya tenía nueve años en ello, y ya había tenido la oportunidad de trabajar con muchas de las personas más reconocidas del teatro”, explica.

De su experiencia hasta entonces destaca la participación en Luz Negra del director Fernando Umaña, basada en la obra de Álvaro Menéndez Leal, y su trabajo en Tiempos Nuevos Teatro (TNT) de Chalatenango.

Pero la falta de referentes más allá del trabajo propio le llevó a hacer una lista de países en los que le interesaría formarse.

Vivencias. Por su buen desempeño, el actor ha recibido propuestas y planes.

El primero en descartar fue España, “porque resultaba muy difícil conseguir un permiso de residencia”, le siguió Brasil, donde había localizado una escuela que podía becarlo; “ya no me esperé, es que tendría que empezar a estudiar portugués y yo ya quería entrar a un curso”.

El descarte lo condujo a México, donde Ermis había vivido por diez años, de sus siete a los 17, hasta los Acuerdos de Paz.

“De San Salvador me traje un colchoncito que me duró tres meses”. El resto de los casi cuatro meses que lleva en el país los ha costeado con malabares en los semáforos, batucadas, o presentaciones que mezclan el clown.

De la misma manera ha financiado sus estudios actorales en una escuela pública en la que los extranjeros pagan el doble. “Acá vivimos al día”, dice el joven actor.

Retorno remoto

Ermis dejó El Salvador, como la mayoría de sus colegas que hoy estudian en otros países, con la intención de regresar no más terminara el curso de cuatro años.

“Yo quiero volver”, mantiene hoy, pero con la boca pequeña: “es que de repente vas conociendo a gente, te van invitando a proyectos…”.

Su papel de Chopy en la adaptación que el mexicano Adam Guevara hiciera de la obra “El Amor Enamorado de Lope de Vega, el dramaturgo español del siglo XVII, le ha servido precisamente para eso: para abrir puertas.

Después, nombre con el que se bautizó a la paráfrasis del clásico, cosechó lleno total en su estreno el 16 de junio.

Y Ermis pudo recaudar algo más que los aplausos que recibieron los 17 actores participantes por encarnar a un preso que dirige a sus compañeros de cautiverio: una llamada de la Compañía Nacional de Teatro para participar en la obra “Estado de Secreto”, de Rodolfo Usigli.

Por ello, y un par de proyectos infantiles en los que ya está involucrado, Ermis amplía el plazo de regreso: “ahora se me antoja quedarme un rato más, para poder hacerme callo en las tablas”. Eso si migración lo permite, porque el hueco en la agenda cultural del D.F. está garantizado.

Por qué el D.F Es donde hay que estar, por Ermis Cruz
 
A continuación conozca las siete razones que el artista salvadoreño ha vivido para cumplir su sueño:

1) Porque tienes más posibilidades de encontrar chambitas dentro del medio: en cortos, presentaciones, obras de teatro, etc.

2) Porque todos los días estás de festival: hay teatro, exposiciones de pintura, cine, y espacio para las artes plásticas a diario y en cada esquina.

3) Porque hay mucho más espacio para desarrollarte en un nivel de teatro más alto, y hacer callo sobre las tablas.

4) Porque un proyecto te lleva a otro, y a otro, y a otro.

5) Porque te puedes formar como actor en una escuela del estado.

6) Porque puedes costearte la colegiatura montando en monociclo y tocando batucada.

7) Porque puedes pagar la renta haciendo malabares, pero también vivir únicamente de la actuación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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