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Palabras
La lámpara era su alma

¿Quién eres tú?, exclamó asombrado Aladino a la aparición. Sin darse cuenta había frotado la lámpara con sus manos.

Publicada 17 de julio de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Soy tu alma, dijo el luminoso espectro. La lámpara es tu corazón. Le has frotado con las manos y con tus ilusiones hasta hacer que brotara de él su primavera más dichosa.

En verdad eres lo más bello que he visto en mi vida, dijo extasiado el joven enamorado. El maravilloso fantasma del sortilegio continuó diciéndole:

-Soy la más hermosa ilusión que habita tu corazón, el fanal de luz que alumbra la noche cósmica. Pide lo que quieras y te será dado. Soy genio de la fortuna y tu confidente. Tengo el poder de volver realidad tus sueños y deseos. El afortunado alumbrador respondió:

No sé qué pedir si tú lo eres todo. Tantos años soñándote, esperándote e inventándote, para poderte encontrar en los senderos por donde voy. Tú eres lo que deseo. Tú eres mi fantasía universal que llena el firmamento.

Entonces Aladino empezó a contarle a la hermosa visión sus más profundos anhelos y esperanzas. Poco a poco fueron cumpliéndose y una vez más volvió a nacer en algún lugar el añorado mundo de la felicidad. Sueña la vida. Frota tu lámpara.

(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a día
Sindicatos estatales

Lo que son los sindicatos dentro de las entidades estatales se demuestra por lo que sucede en el Seguro Social: abuso de los presupuestos, paralización de reformas para mejorar servicios, robo y corrupción, continuos cierres de unidades médicas. La nula moral de los sindicalistas se demuestra por la clase de individuos que defienden: el que negó tratamientos a niños y adultos con cáncer, presionar para que liberaran a su cabecilla (procesado por agresión sexual a una niña, su hijastra), oponerse a medidas disciplinarias e inclusive agredir a médicos y pacientes. Cuando alguien rehúsa acuerparlos, es objeto de amenazas, burlas, insultos y agresiones.

 

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