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Negligencia
Reparten culpas

Un error. Aduanas ordenó la destrucción de las medicinas un día después de haber recibido un escrito de Salud Pública donde se reclamaba el Glivec. En la mira. La Corte de Cuentas inició ayer un examen especial para determinar qué pasó con el producto y porqué no llegó a su destino final


Publicada 15 de julio de 2006 , El Diario de Hoy

E.Velásquez/S. Bernal
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Servicio. Área donde están los enfermos de cáncer.
Foto: EDH

“Se pudo haber rescatado con una comunicación incluso hasta el 29 de mayo, es más, si el 30 de mayo, a las ocho de la mañana, nos hubieran informado que venía para el Ministerio de Salud Pública, ésto se hubiera rescatado ese mismo día”.

Así se expresó ayer el director de la Aduana Terrestre de SanBartolo, en Ilopango, Gustavo Villatoro, al referirse a la destrucción de un lote de medicamentos valorado en $378 mil, destinado para pacientes con leucemia.

La carta enviada por Salud Pública pidiendo la recuperación del paquete a la Aduana Terrestre, justo un día antes de que esta entidad ordenara la destrucción del medicamento Glivec, bota la teoría que maneja Villatoro.

El supuesto destino final que tuvieron los fármacos para dar tratamiento a 65 pacientes del Hospital Rosales con leucemia mieloide crónica, fue la hoguera de una incineradora industrial del relleno sanitario de Nejapa, propiedad de la empresa Manejo Integral para los Desechos Sólidos (Mides).

Reclamo anticipado
La UACI del Ministerio de Salud envió el 29 de mayo esta carta a la Aduana Terrestre para rescatar el donativo de medicinas.
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Villatoro admite la mitad de la culpa en este hecho. Según dijo, han iniciado una investigación interna para deducir responsabilidades en cuanto al manejo que se le dio en el departamento de Subastas de Aduana a la caja que contenía las medicinas, antes de que fueran enviadas a Mides.

“Aquí es donde decimos con toda franqueza hubo un descuido de parte nuestra y del funcionario de Subastas en tomar esta medicina, en por lo menos, yo como ciudadano lo que puedo leer en un frasco es la fecha de vencimiento”, añadió.

La otra parte se la deja al Ministerio de Salud Pública porque, según el funcionario, no informó en los 20 días reglamentarios a la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), sobre el cargamento, ni tampoco a la Aduana Terrestre.

Según el doctor Héctor Valencia, jefe del Servicio de Hemato Oncología, el tiempo que tarda para que esta notificación sea avalada por el director del Hospital Rosales, y enviada hasta la Unidad de Adquisiciones y Contrataciones del Hospital (UACI) del Ministerio de Salud, es apenas de un día.

La UACI es la encargada de gestionar en la Presidencia de la República la autorización para que el donativo quede libre de impuestos al ingresar al país. “Tengo entendido que el trámite ante la Presidencia se hizo rápido”, afirma Valencia.

Es en este momento cuando el Ministerio de Salud, a través del director de la UACI, reclama el embarque al jefe de Aduana Terrestre situada en San Bartolo (Ilopango), un día antes de que fueran destruidos.

Paquete

El Diario de Hoy intentó constatar con la empresa Novartis si el paquete que contenía las 160 cajas de medicinas habría sido enviada con la rotulación correspondiente, pero no fue posible.

Solicitud no atendida
La Aduana Terrestre registra la destrucción del embarque el 30 de mayo. Con los fármacos van otros materiales.
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Villatoro asegura que el membrete de la caja no tenía otro destinatario que el de C. IMBERTON, la única compañía autorizada por laboratorios Novartis para distribuir el medicamento Glivec en el país. Una caja con 30 pastillas cuesta en el mercado cerca de $2,800.

El paquete ingresó al país el 21 de abril, pero Aduana Terrestre se desliga de la responsabilidad de la mercancía hasta que ésta fue informada por CEPA el 18 de mayo de que estaba “abandonada”.

El 19 de mayo, la Aduana Terrestre mandó a traer las medicinas que venían junto a otros productos que se encontraban también en calidad de abandono.

El error que supuestamente cometió el guarda almacén de Aduanas es lo que Villatoro llama a “ojo de buen cubero”, es decir, están acostumbrados a que “el 99% de los medicamentos que llegan al departamento de Subastas están vencidos”.

Para cuando las medicinas llegaron a ese departamento ya se había programado para el 30 de mayo la destrucción de varios insumos que estaban guardados en la bodega de esa unidad.

Para que no quede duda de que realmente los artículos son eliminados en Mides, Villatoro asegura que varios agentes aduanales acompañan el cargamento hasta el relleno.

Sin embargo y hablando de seguridad, la carga no siempre es enviada en camiones de Hacienda, sino en transporte particular subcontratado por la administración de la Aduana.

Y aunque según Villatoro ellos tienen su listado de los materiales incinerados en Mides, no cuentan con constancia de esta empresa que efectivamente se les dio tratamiento, más que la buena fe de los agentes aduanales.

 

La Fiscalía y Corte abren expedientes

Alfonso Bonilla, coordinador general de auditoría de la Corte de Cuentas, dijo ayer que el ente contralor realiza un examen especial para determinar qué pasó con el lote de medicamentos donados.

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“Ya tomamos cartas en el asunto, de inmediato. Por el impacto de las 64 familias, además de que es un donativo”, aseveró Bonilla, quien puntualizó que la investigación comenzó de oficio, luego de estudiar las publicaciones aparecidas en dos medios de comunicación.

El funcionario adelantó que ya hay cuatro auditores seleccionados, dos de los cuales se presentaron ayer por la tarde en el área de la Aduanas de San Bartolo, en Ilopango.

“Se va a trabajar con toda la urgencia del caso”, puntualizó Bonilla.

Un cargamento con un destino indeseado
Medicinas arriban a El Salvador
Según Aduanas, el envío llegó el 21 de abril, vía aérea, a través de un courier y fue llevado a la bodega de CEPA.
El paquete cae en estado de abandono
El 18 de mayo, CEPA informa a la Aduana Terrestre que la carga estaba “abandonada” en esa dependencia.
Llega a control de la aduana
El 19 de mayo, este ente manda a recoger el paquete junto a otros productos que también están abandonados.
Ordenan la destrucción
El 30 de mayo, la carga junto a varios artículos son enviados a una incineradora industrial, propiedad de Mides.
La contraparte de salud pública
El ministerio pide a través de una carta a Aduana el rescate del paquete un día antes de su “destrucción”.
Indagan destino de las medicinas
La Corte de Cuentas y la Fiscalía abren sendas investigaciones para determinar qué ocurrió con el donativo.
- La Aduana Terrestre tiene dentro de sus procedimientos realizar subastas cada dos meses para cumplir con las normativas de calidad ISO 9000.
- Según el guarda almacén, solo cuando se tienen grandes volúmenes de medicinas vencidas se llama a la Junta de Químicos para que inspeccionen el material que será destruido.
-Sólo en casos de sustancias tóxicas piden las instrucciones de Medio Ambiente o en algunos casos del Ministerio de Salud.

Tal es así que espera tener una respuesta a corto plazo. “Pretendemos tener un borrador de lo que pasó en una semana”, aseguró, al insistir que el caso lo amerita y los profesionales designados tienen una amplia experiencia en materia aduanal.

Sin respuestas

Tal es la celeridad que incluso añadió que podían continuar su trabajo hoy en el área de San Bartolo.

El funcionario no descartó ninguna hipótesis de lo sucedido y esperan dar respuesta a qué manejo se le dio al producto y si realmente se destruyó. También si se utilizaron los caminos legales para llevar a cabo esta acción.

Por otra parte, la Fiscalía General de la República tampoco se quedó quieta ante las informaciones divulgadas.

Según el vocero de esta institución, se abrió un expediente como parte de una investigación preliminar de este caso.

Esto sería un primer paso para un proceso más serio y formal.

Las diferencias
Cómo venía rotulado
La Aduana Terrestre afirma que la única viñeta que traía el paquete era con destino a la compañía C. IMBERTON. Valencia, el oncólogo del Rosales, asegura que decía que era un donativo.
Cómo venía rotulado
La Aduana Terrestre afirma que la única viñeta que traía el paquete era con destino a la compañía C. IMBERTON. Valencia, el oncólogo del Rosales, asegura que decía que era un donativo.
Sólo la buena fe de los testigos
Si bien es cierto Aduana tiene registro de lo que lleva a Mides a incinerar, no tiene comprobantes de esta empresa que certifiquen que los productos del listado, efectivamente, se quemaron.
 
“En este caso vinieron a alertar que era algo de Salud hasta que el producto ya estaba destruido, aparte de los 20 días se le dieron como ocho más”
Gustavo Villatoro
Director de Aduana Terrestre
“Aduana siempre contará con una nota que haga constar el contenido del paquete. No puedo creer que no supieran que se trataba de un donativo”
Héctor Valencia
Oncólogo del Hospital Rosales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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