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| Hospital Rosales.
En este servicio de Hemato Oncología se tratan los distintos
tipos de cáncer que se diagnostican en el principal centro
de adultos. Foto: EDH |
Y. Cáceres/F. Couto/S.
Bernal
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
“No nos informaron que venía para el Ministerio de Salud
Pública. Hubo una falta de comunicación, por eso cayó
en abandono”.
Con esta respuesta justifica el personal del área de comunicaciones
de la Dirección General de Aduanas, adscrita al Ministerio de Hacienda,
la supuesta destrucción de un lote de medicamentos para pacientes
con leucemia crónica, donados por una fundación de los Estados
Unidos, valorado en $378 mil.
La medicina, de nombre comercial Glivec, venía en un pequeño
envoltorio y era para tratar a 65 enfermos. Contenía 215 cajas
pequeñas, 45 de ellas con 10 tabletas cada una y el resto, 169,
con 30 comprimidos. Cada tratamiento mensual por paciente tiene un costo
de unos $2,800.
Para el personal del Hospital Rosales, las dudas sobre el destino del
empaque son más que evidentes. Carlos Cornejo, director del centro,
lamenta un caso así porque “es un medicamento que entra en
calidad de donativo y no es normal que haya sucedido eso”.
Según el funcionario, hay una serie de indagaciones en marcha
para determinar qué ocurrió con el paquete de medicinas.
“No hemos constatado que fue destruido, serán las investigaciones
que determinen si fue así y por qué”, indicó
Cornejo.
Héctor Valencia, jefe del servicio de Hemato Oncología,
tiene sus reservas sobre la destrucción de este medicamento, necesario
para mantener con vida a los enfermos.
“Nos dijeron que se destruyó por un error, pero parece muy
raro, muy confuso”, asegura el especialista, quien arroja un dato
más: “en el papel de embarque decía el valor, 378
mil dólares”.
Ello contradice las afirmaciones brindadas por el personal de Aduanas,
quienes aclaran que el paquete no tenía identificativo o sello
del producto que tenía. “La caja no decía nada, sólo
estaba el nombre de Novartis (el fabricante)”.
Según Aduanas, nadie llegó a hacer la gestión en
el tiempo estipulado, 20 días hábiles. Pasado el tiempo
fue declarado en abandono.
“Sólo venían pastillas, sin identificación,
por esta razón, no se podía proceder a subasta y por eso
se destruyó”, dijo el miembro de la dependencia de Hacienda.
No explica cómo se deshizo del producto, más aún
cuando al tratarse de un medicamento tiene que haber un permiso de Medio
Ambiente.
El donante, Max Fundation, también pidió una investigación
del caso. Incluso, el fabricante Novartis está buscando respuestas,
según un oncólogo del Rosales consultado.
“Parece que la medicina está apareciendo en otro lugar,
se fugó extrañamente, lo que está afectando la venta
de esa empresa”, indicó, al referirse a la farmacéutica,
quien también quiere que se aclare el destino del medicamento.
Mientras eso sucede, al Hospital Rosales le ha tocado entregar las pastillas
a cuentagotas. “Tenemos para unas dos o tres semanas, asumiendo
que nosotros empezamos a acortar los tiempos de entrega”, aseveró
Héctor Valencia.
Para enfermos como Ernesto, un empleado que trabajó en una empresa
de aviación, el tratamiento “nos ayuda a tener más
esperanza de vida”. Eso sí valora el apoyo que recibe del
Rosales, ya que una caja de pastillas en la farmacia cuesta unos $2,000,
la caja de 30 pastillas, y toma una diaria.
Valencia explica que el Glivec es un producto relativamente nuevo. “Comenzó
a utilizarse en el mundo en 2001, ha revolucionado el tratamiento de este
tipo de leucemia”, indicó el especialista, quien añadió
que todavía es prematuro saber a ciencia cierta cuánto alarga
la vida de los pacientes.
“Nos ayuda a tener más esperanza”
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| Ventaja. El nuevo
medicamento alarga la vida del paciente, según los estudios.
Foto: EDH |
Tiene 47 años y sus sueños se vieron truncados hace ocho,
cuando le diagnosticaron leucemia, cáncer en la sangre. Con la
noticia le dieron una esperanza de vida de tres años.
Empleado de una empresa de aviación, este usuluteco pasó
por momentos críticos, tantos como consultas y visitas a médicos
realizó en este tiempo.
Su vida no sería la misma si en 2004, en plena etapa terminal,
no hubiera conocido el tratamiento en el Hospital Rosales. El nombre:
Glivec 400 miligramos, el mismo medicamento que hoy se encuentra desaparecido.
“Desde entonces, el medicamento nos ayuda a tener más esperanza”,
afirma el enfermo.
Es consciente de las ventajas del tratamiento, aunque también de
los costos. “Si lo quisiéramos comprar, no podríamos
porque en una farmacia, la presentación de 30 pastillas vale unos
dos mil dólares”. Vive en la zona oriental, pero no hay tratamiento
y tiene que viajar cada cierto tiempo hasta el Hospital Rosales.
Él es uno de los 64 enfermos que reciben este tratamiento en el
país.
“Aparecen en otros lugares”
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| Atención.
Una empleada traslada ropa al área de ingreso. Foto:
EDH |
Al parecer, las investigaciones que realiza la compañía
que fabrica el medicamento Glivec indican que el fármaco no fue
destruido por error en la Aduna de San Bartolo sino que fue extraído.
Un oncólogo del Hospital Rosales manifestó que la compañía
Novartis tenía información de que los medicamentos “estaban
apareciendo en otros sitios”.
Novartis ha realizado una serie de averiguaciones para detectar donde
fue a parar el lote de medicinas, ya que es un producto muy caro y, al
venderse ilícitamente, bajan sus ventas.
Cada tableta de 30 pastillas tiene un valor comercial estimado en unos
2,800 dólares.
Carlos Cornejo, director del Hospital Rosales, dijo que serán las
investigaciones las que determinen que pasó realmente con las pastillas.

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