|
De su adicción, a trabajar por rehabilitar
a los demás
Día
del Médico. Manuel, un profesional, vivió en carne propia
los efectos de las drogas.
Publicada 14 de julio de 2006 , El Diario
de Hoy
|
 |
| Al servicio de otros. Manuel Morales trabaja
por las noches en la Unidad Carlos Díaz del Pinal, en Santa
Tecla, La Libertad. Foto EDH |
Yamileth Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Entre los primeros recuerdos de Manuel Morales están esos donde
jugaba con los doctores del Hospital Bloom. Su abuela trabajaba en la
colecturía del centro médico y todos los días acompañaba
a su madre a dejarle almuerzo.
Fue ahí donde nació su vocación de “ser médico”
pero no le fue fácil. En el camino se encontró con muchas
piedras: falta de recursos económicos y las drogas.
Los problemas iniciaron a los 17 años cuando murió su padre
y con ello se perdía la posibilidad de estudiar medicina.
En 1970 entró a la Universidad de El Salvador (UES) gracias a que
su abuela se hizo cargo de los costos. Luego, los cierres de la entidad
por el conflicto armado prolongaron su carrera. Finalmente, el acto de
gradución se realizó en la Universidad Centroamericana José
Simeón Cañas.
Los años venideros serían los más duros. En 1981
ingresó de residente al SeguroSocial, un año después
alternaba ese trabajo con el HospitalRosales.
Cuando se encontraba en lo mejor de su carrera entró al mundo de
las drogas. Después abandonó su trabajo, faltaba de tres
a cuatro días e intentaba justificarlo con incapacidades. Así
dejó lo que había soñado durante años.
“Había perdido mis valores éticos y morales, pensaba
en suicidarme”, confesó el médico de 53 años.
En 2000, “colgué la gabacha, el estetoscopio y recibí
un tratamiento duro y largo en los Hogares CREA”, añadió.
Ahí le dijeron que no podía ejercer la medicina y pasó
a ser un internó más.
Pero 22 meses después estaba rehabilitado. Fue cuando comenzó
su búsqueda por recuperar lo perdido.
“Creí que nunca iba volver a ejercer la medicina”,
expresó Morales. Un anunció en el periódico lo devolvió
al camino que había dejado atrás por las drogas.
Se preparó para aplicar a la plaza, de los 360 que se examinaron
fue uno de los diez seleccionados.
Le ofrecieron el trabajo en la clínica Corazón de María.
Y en la actualidad es el médico que ayuda a rehabilitar a los jóvenes
adictos.
En octubre del año pasado también lo contrataron en Fosalud.
Allí labora por las noches en la Clínica Carlos Díaz
del Pinal de Santa Tecla. Su gran satisfacción es poder ayudar
a las personas de escasos recursos.
Los huevos y aguacates que recibe de sus pacientes son más que
un agradecimiento por su trabajo. El conoce ambos lados, ser paciente
y ser médico. Pudo elegir. Todos los días se dedica a salvar
otras vidas. Porque ya recuperó la suya.

|