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El tren es realidad en las comunidades

San Salvador. Habitantes aseguran que ven la locomotora. Fenadesal dice que sólo le da mantenimiento a la línea férrea.

Publicada 14 de julio de 2006 , El Diario de Hoy

Historias. Don Juan Alas, de 76 años, vive en la comunidad Espíritu Santo. Dijo que a diario ven pasar las locomotoras. Foto EDH
Enrique Carranza
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com

Buscar una aguja en un pajar sería más fácil que encontrar un tren en pleno San Salvador.

Quizás ese medio de transporte entró en algún listado de especies en vía de extinción.

Para colmo, el silencio ha sido el aliado durante varios meses de Ferrocarriles Nacionales de El Salvador (Fenadesal), una de las dependencias de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA).

Esa oficina es la responsable de administrar los trenes nacionales. Sin embargo, los rieles del sistema ferroviario ubicados en diferentes puntos de San Salvador son testigos mudos del paso de locomotoras y “balas”.

A las estructuras metálicas utilizadas para el desplazamiento de la maquinaria, se le suman los testimonios de personas que durante décadas han habitado a lo largo de la línea del tren.

“Vemos pasar una de las máquinas grandes (locomotora), es la número 652. Son varias veces por semana”, relató Juan Alas, habitante de la comunidad Espíritu Santo, ubicada en las cercanías de La Garita, en San Salvador.

Él tiene 22 años de vivir en ese lugar y recuerda que en pocas ocasiones la rutina ha sido diferente.

En torno a lo que sucede en la actualidad con respecto al sistema de trenes surgen varias interrogantes.

“No sabemos qué pasa en realidad, parece que trabajan en reparar la línea al lado de Apopa. Pasan y llevan materiales”, sostuvo Alas, de 76 años.

También se ve en la zona máquinas pequeñas parecidas al tren, que la población les llama “las balas”.

Los habitantes se preguntan, además, si habrá desalojos, porque son muchas las familias que viven a lo largo de la línea férrea.

En el sector de la colonia Sierra Morena, en Soyapango, los rótulos todavía advierten del paso de ferrocarril.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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