| Carlos
Raúl Calvo*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
“Es demás, con los comunistas es por gusto, no atienden
razones y siguen matando gente”. Así me dijo un amigo, ante
el terror causado al país desde la UES hace poco. Las evidencias
y las pruebas del doble asesinato y el resto de heridos, fotografiadas
y publicadas en los medios, para ellos sólo es propaganda del gobierno.
Es increíble cómo pueden poner todo patas arriba a su favor.
“Era una marcha pacífica de estudiantes, hasta que apareció
la UMO”, dicen con la mayor desfachatez. “En el Hospital Bloom
había francotiradores de la PNC, ellos hicieron la matazón”.
“El helicóptero les disparó primero”. Es tanta
su costumbre de mentir, engañar y echarle la culpa a otro, que
no reparan en que no tienen pruebas a su favor, sí muchas en contra.
Y van a contratar abogados para la defensa de los terroristas, perdón,
de los”pobres e inocentes muchachos calumniados”.
Y sus diputados, a cuál más descarados y descaradas, siguen
acompañando el cierre de carreteras y todos los “bochinches”
que sus muchachos realizan. Esos legisladores entre comillas, acarrean
gente de otros pueblos a la capital, para alimentar sus desórdenes
y todavía tienen la desvergüenza de extender la mano para
cobrar su “salario del miedo”. Esa es la “verdad comunista”.
Esa es su verdadera cara, roja de sangre y negra de luto.
Para desgracia de la humanidad, la imperfección con que todos fuimos
creados, permite que existan estos personajes y que además exijan
que se respeten sus derechos humanos,“bien acompañados por
la procuraduría de defensa de los mismos”.
Las cosas están bien claras, menos para los que no quieren ver,
ni para los comprometidos con la causa, para los compañeros y compañeras,
camaradas todos. Bueno, para los que nacimos aquí y aquí
nos queremos morir, no nos queda de otra, que apoyar al actual Gobierno
y sus autoridades, Fuerza Armada y Policía Nacional Civil. No hay
otro remedio para que acaben con los comunistas y nos dejen en paz. Pueden
irse a Cuba, Venezuela o Bolivia en total libertad.
Y si la delincuencia sigue creciendo, habrá necesidad de exigir
la depuración de los jueces, la cadena perpetua o la pena de muerte
para los culpables condenados. Todo ante la observación del Creador,
que nos hizo tan imperfectos.
Debemos defender la vida, la libertad y la propiedad, garantizadas por
nuestra Constitu-ción. No podemos permitir que una docena de malos,
soberbios y estúpidos mal nacidos, aquí o en otro país,
nos arrebaten la tranquilidad, la paz y el bienestar que todos hemos conquistado
y que merecemos. Somos más los laboriosos, ahorrativos y decentes,
que los haraganes, envidiosos y ambiciosos de poder.
Si se van al monte es mejor, porque ahí definen lo que de verdad
quieren: el poder autoritario y absoluto. Ahí podrán defender
su ideología totalitaria como criminales que son y muchos tendrán
que quitarse la máscara que les cubre su cara y su mente.
Allí los podremos conocer todos los que nos quedamos, como los
enemigos de la Patria y de toda religión, buenas costumbres y la
democracia. Allí en fin, si es cierto que pueden morir muchos inocentes
en el fuego cruzado, tendrán oportunidad de morir, como hombres
y mujeres verdaderos, ante el fuego de nuestro ejército, en lugar
de andar asesinando policías con el apoyo de algunos universitarios
y miembros de las maras.¡Es mejor que regresen al monte!
*Colaborador de El Diario de Hoy.

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