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Palabras
Opiniones necias y necios que opinan
Se dice que no existen opiniones tontas
sino tontos que opinan. Que no existen opiniones necias, sino necios que
opinan.
Publicada 14 de julio de 2006, El Diario de Hoy
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Carlos
Balaguer
El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
De la misma manera que no existen decisiones insensatas, sino insensatos
que deciden.
En realidad, la tontería no radica ni en la opinión ni en
la decisión, sino en quienes opinan o deciden. Está en quien
actúa no en la acción misma.
Tampoco existen falsas verdades, sino falsos que aseguran decir la verdad.
No puede existir una “falsa” verdad, porque la verdad en sí
es única y universal, aunque se hable de “medias verdades”.
La verdad como tal, es absoluta, aunque la gente la adultere, oculte o
ignore. Una “falsa verdad” pues, es una mentira. Una falsedad
disfrazada de verdad, una farsa que trata de pasar como algo verídico
y real. La infamia, el sofisma y la ignominia no están en las palabras
sino en la lengua.
Lo mismo diríamos en cuanto que no hay caminos errados sino gente
que yerra sus caminos. El camino es como la verdad y la verdad es el camino.
Aunque cada quien tenga su propia verdad, su personal veredicto, la realidad
seguirá siendo única en el espacio universal. El camino,
pues, no será el equivocado, sino aquel que equivoque su camino.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
C hantaje de la OIT
Sólo personas muy despistadas son incapaces de anticipar lo que
significaría para el país ceder al chantaje de la OIT. Lo
primero, que los funcionarios públicos pasarían la mayor
parte de su tiempo discutiendo pliegos de exigencias de los sindicalistas;
lo segundo, que sería imposible despedir a nadie aun por faltas
gravísimas; lo tercero, que los presupuestos terminarían
saqueados, sin dinero para inversiones o renovación de equipos;
lo cuarto, que llegada la temporada política, las huelgas de servicios
y la paralización de oficinas públicas serían el
suceso cotidiano. Literalmente aceptar el chantaje equivaldría
a entregar a las fuerzas más retrógadas y violentas, el
funcionamiento del Estado.

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