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| Plazo. El acuerdo sería sometido a votación
en octubre. |
Irma
Cantizzano
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Sólo un 60 por ciento de las más de 512 mil micro empresas
que hay en el país logran acceder a un crédito para capital
de trabajo, aseguró Carlos Acevedo, economista que preparó
el informe de coyuntura sobre microfinanzas y microempresas de El Salvador.
Y los que logran tener acceso a fondos para capital de trabajo lo tienen
que hacer a un costo mayor, que puede rondar del 2 al 3 por ciento mensual
(36 por ciento anual), ya que los financiantes, que son las microfinancieras
tienen que pagar más por los créditos.
“Hemos solicitado que haya cambios en los marcos regulatorios y
nuevos instrumentos para que los intermediamos podamos acceder a recursos
a más bajo costo”, dijo Luis Castillo, director de la Asociación
de Organizaciones de Microfinanzas (Asomi) que aglutina a 11 entidades
que otorgan créditos a los micro y pequeñas empresas.
Esta es una de las recomendaciones que ha hecho la institución
como parte de los cambios en la política del sector, después
de haber elaborado un análisis sobre la situación de las
mypes en el país.
Según Castillo, las microfinancieras reciben los fondos para la
industria con tasas que muchas veces superan el 10 por ciento, lo que
les incrementa el costo.
Comparado con el microfinance Information exchange (Mix), que se hace
evaluando a 91 instituciones de Microfinanzas que operan enAmérica
Latina, los costos por prestatario para Asomi es de hasta un 49 por ciento
mayor.
La realidad de los créditos para los pequeños y micros empresarios
difiere de lo que sucede en la banca comercial; principalmente porque
en el sector no hay garantías reales, estados financieros ni constancias
de sueldo. Acá existe una red de asesores de crédito que
visitan a las personas para evaluar su capacidad de pago.
Donde ha habido políticas adecuadas al sector se ha logrado reducir
el costo del financimiento, e incluso llega a ser similar al de la banca
comercial, señaló Castillo.
Pero para Asomi, en el país los esfuerzos en este sentido están
limitados. Hasta ahora sólo hay un fideicomiso de ocho millones
de dólares que tiene el Banco multisectorial de Inversiones (BMI).
La cifra para Castillo es “irrisoria”. Además no hay
programas de garantía estatal para el sector, lo que implica que
los créditos otorgados “solo sirven para que las empresas
se mantengan y no para que crezcan”.
Según Asomi, la demanda de microcrédito sube en 10 por ciento
anual, por lo que los esfuerzos para apoyar al sector son aún muy
pocos.
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