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Microfinancieras piden bajar costos

Crecimiento. Los montos financiados por la red de microfinancieras aglutinadas en Asomi fue de $58.2 millones en 2005. El acceso al microcrédito es del 60%.

Publicada 13 de julio 2006, El Diario de Hoy

Plazo. El acuerdo sería sometido a votación en octubre.
Irma Cantizzano
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com

Sólo un 60 por ciento de las más de 512 mil micro empresas que hay en el país logran acceder a un crédito para capital de trabajo, aseguró Carlos Acevedo, economista que preparó el informe de coyuntura sobre microfinanzas y microempresas de El Salvador.

Y los que logran tener acceso a fondos para capital de trabajo lo tienen que hacer a un costo mayor, que puede rondar del 2 al 3 por ciento mensual (36 por ciento anual), ya que los financiantes, que son las microfinancieras tienen que pagar más por los créditos.

“Hemos solicitado que haya cambios en los marcos regulatorios y nuevos instrumentos para que los intermediamos podamos acceder a recursos a más bajo costo”, dijo Luis Castillo, director de la Asociación de Organizaciones de Microfinanzas (Asomi) que aglutina a 11 entidades que otorgan créditos a los micro y pequeñas empresas.

Esta es una de las recomendaciones que ha hecho la institución como parte de los cambios en la política del sector, después de haber elaborado un análisis sobre la situación de las mypes en el país.

Según Castillo, las microfinancieras reciben los fondos para la industria con tasas que muchas veces superan el 10 por ciento, lo que les incrementa el costo.

Comparado con el microfinance Information exchange (Mix), que se hace evaluando a 91 instituciones de Microfinanzas que operan enAmérica Latina, los costos por prestatario para Asomi es de hasta un 49 por ciento mayor.

La realidad de los créditos para los pequeños y micros empresarios difiere de lo que sucede en la banca comercial; principalmente porque en el sector no hay garantías reales, estados financieros ni constancias de sueldo. Acá existe una red de asesores de crédito que visitan a las personas para evaluar su capacidad de pago.

Donde ha habido políticas adecuadas al sector se ha logrado reducir el costo del financimiento, e incluso llega a ser similar al de la banca comercial, señaló Castillo.

Pero para Asomi, en el país los esfuerzos en este sentido están limitados. Hasta ahora sólo hay un fideicomiso de ocho millones de dólares que tiene el Banco multisectorial de Inversiones (BMI).

La cifra para Castillo es “irrisoria”. Además no hay programas de garantía estatal para el sector, lo que implica que los créditos otorgados “solo sirven para que las empresas se mantengan y no para que crezcan”.

Según Asomi, la demanda de microcrédito sube en 10 por ciento anual, por lo que los esfuerzos para apoyar al sector son aún muy pocos.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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