The New York Times
El Diario de Hoy
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Las noticias siempre han sido un hueso duro de roer para los dictadores.
Ocurren de manera inesperada, dándoles a los burócratas
muy poco tiempo para que preparen la explicación correcta de tipo
ideológico: a menudo socavan cualquier línea propagandística
que el Estado esté impulsando, y si casualmente involucran sucesos
vergonzosos como disturbios, huelgas, accidentes o brotes de enfermedades,
pueden hacer que los jefes del partido no se vean tan perfectos.
La extinta Unión Soviética solía lidiar con ese problema
recurriendo al infame Artículo 70 de su código penal, mismo
que definía esencialmente cualquier cosa que el Estado no quisiera
que el pueblo oyera como “agitación y propaganda antisoviética”.
Actualmente, China propone llevar el ate de la censura a un nivel superior
con una iniciativa de ley que impondría onerosas multas sobre medios
noticiosos si informan sobre “incidentes repentinos” sin autorización
previa.
“Incidentes repentinos” suena extremadamente similar a lo
que la mayor parte del mundo conoce como “noticia de último
minuto”, y en la mayoría de los países se considera
que esa es una de las funciones centrales de los medios de comunicación
noticiosa.
Algunos ejemplos
El problema con suprimir informes de incidentes repentinos es que éstos,
de cualquier forma, por lo general terminan por llegar a la superficie,
en una forma incluso más dañina para el Estado.
Eso ocurrió cuando la extinta Unión Soviética trató
de restarle importancia al desastre nuclear de Chernobyl, hace unos 20
años; el encubrimiento de la epidemia de SARS por parte de autoridades
de China, en el año 2003, tan sólo ocasionó que la
epidemia de la enfermedad fuera más severa.
El borrador de dicha iniciativa de ley asienta que diarios, revistas,
sitios en la Internet y estaciones de televisión enfrentarían
multas por hasta 12,500 dólares cada vez que publicaran información
acerca de un incidente repentino “sin autorización”.
Eso, por supuesto, es una idea horrible que despoja a China de cualquier
pretensión de apertura política o modernidad que pudiera
albergar.
Es importante destacar que ningún otro país se hace algún
favor cuando trata de controlar el libre flujo de las noticias.
En el caso de China, es probable que eso también sea fútil.
Nada da origen a la distinción y la credibilidad como lo hace la
censura, y la Red ha vuelto mucho más difícil el trabajo
de control de la información.

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