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No se permiten noticias

China. Los medios de comunicación serían multados con $12,500 si informan acerca de un incidente repentino “sin autorización”.


Publicada 13 de julio de 2006, El Diario de Hoy

The New York Times
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

Las noticias siempre han sido un hueso duro de roer para los dictadores.

Ocurren de manera inesperada, dándoles a los burócratas muy poco tiempo para que preparen la explicación correcta de tipo ideológico: a menudo socavan cualquier línea propagandística que el Estado esté impulsando, y si casualmente involucran sucesos vergonzosos como disturbios, huelgas, accidentes o brotes de enfermedades, pueden hacer que los jefes del partido no se vean tan perfectos.

La extinta Unión Soviética solía lidiar con ese problema recurriendo al infame Artículo 70 de su código penal, mismo que definía esencialmente cualquier cosa que el Estado no quisiera que el pueblo oyera como “agitación y propaganda antisoviética”.

Actualmente, China propone llevar el ate de la censura a un nivel superior con una iniciativa de ley que impondría onerosas multas sobre medios noticiosos si informan sobre “incidentes repentinos” sin autorización previa.

“Incidentes repentinos” suena extremadamente similar a lo que la mayor parte del mundo conoce como “noticia de último minuto”, y en la mayoría de los países se considera que esa es una de las funciones centrales de los medios de comunicación noticiosa.

Algunos ejemplos

El problema con suprimir informes de incidentes repentinos es que éstos, de cualquier forma, por lo general terminan por llegar a la superficie, en una forma incluso más dañina para el Estado.

Eso ocurrió cuando la extinta Unión Soviética trató de restarle importancia al desastre nuclear de Chernobyl, hace unos 20 años; el encubrimiento de la epidemia de SARS por parte de autoridades de China, en el año 2003, tan sólo ocasionó que la epidemia de la enfermedad fuera más severa.

El borrador de dicha iniciativa de ley asienta que diarios, revistas, sitios en la Internet y estaciones de televisión enfrentarían multas por hasta 12,500 dólares cada vez que publicaran información acerca de un incidente repentino “sin autorización”.

Eso, por supuesto, es una idea horrible que despoja a China de cualquier pretensión de apertura política o modernidad que pudiera albergar.

Es importante destacar que ningún otro país se hace algún favor cuando trata de controlar el libre flujo de las noticias.

En el caso de China, es probable que eso también sea fútil. Nada da origen a la distinción y la credibilidad como lo hace la censura, y la Red ha vuelto mucho más difícil el trabajo de control de la información.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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