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| Balacera. Las víctimas iban a vender
granos básicos al mercado de San Juan Opico cuando fueron emboscadas.
Foto EDH |
Geraldine Varela
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Un hombre y sus dos hijos fueron acribillados ayer presuntamente por
miembros de maras en el municipio de San Juan Opico, en la Libertad.
Los asesinados fueron identificados como Héctor Cortez, de 45 años,
Juan Carlos y Héctor (hijo) Cortez Martínez, de 21 y 25
años respectivamente.
El hecho ocurrió a las 4:00 de la mañana a la salida de
la colonia El Progreso, en el cantón Joya de Cerén de la
mencionada localidad, cuando ellos se dirigían en su vehículo
hacia el mercado del municipio para vender granos básicos.
Según fuentes policiales, las víctimas fueron emboscadas
por al menos cuatro sujetos provistos con armas cortas y largas, desde
9 milímetros hasta escopeta 12.
Apostados a los lados y al frente de la calle, los malhechores abrieron
fuego contra el vehículo cuando pasó frente a ellos. En
el lugar se encontraron unos 55 casquillos.
Rencilla entre maras
Una de las hipótesis sobre el móvil del triple homicidio
es que los hechores buscaban asesinar a un miembro de la familia que presenció
un crimen hace dos meses, pero éste no viajaba ayer con sus parientes.
Otra teoría es que las víctimas ya habían tenido
problemas con miembros de pandillas.
La Policía cree que los hermanos pertenecieron a la mara, porque
tenían tatuajes de la misma, pero que se habían retirado,
lo cual no acabó con las rivalidades.
Las autoridades dijeron no tener sospechas de quienes cometieron el triple
homicidio.
En lo que va del año en el municipio de San Juan Opico se registran
unos 40 homicidios.
Fuentes policiales aseguran que la zona de Joya de Cerén es una
de las más conflictivas de la localidad.
Testimonio es clave en caso
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| Conmoción. Vecinos y familiares observan
el reconocimiento. Foto EDH |
Un miembro de la familia Cortez, que presenció un crimen a manos
de pandilleros, testificó contra los hechores y propició
la captura de éstos.
Los hechores, quienes son los líderes de una clica que opera en
la zona, guardan prisión en el penal de Quezaltepeque mientras
son procesados.
Sin embargo, el hecho de ayer podría perjudicar el proceso. Según
fuentes policiales, la declaración del testigo ha sido la clave
en este caso y el asesinato de familiares del atestiguante podría
hacer que éste depusiera testificar en un tribunal.
“Puede ser que se hayan equivocado y pensaron que el testigo iba
en el carro o que verdaderamente la intención fuera matar a la
familia”, dijo un agente.
La misma fuente aseguró que las autoridades judiciales no habían
solicitado régimen de protección para el testigo y que la
Policía patrullaba continuamente la zona y los alrededores de la
vivienda del testigo, como una forma de brindarle seguridad.
Sin embargo, el requerimiento de seguridad sobrepasó las posibilidades
y recursos de la Policía.
Ayer se montó un dispositivo en la zona ya que se rumoreaba que
los victimarios merodeaban el lugar del crimen armados.
La Policía tiene identificados a los miembros de pandillas que
operan en la zona y que pertenecen a la clica de los mareros recluidos,
pero por ahora no pueden establecer quiénes participaron en este
hecho.
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