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Analizando
Técnicas de investigación criminal

El que nos capacitaba nos decía que en materia de investigación criminal, como en muchas
otras áreas de la vida, lo que hace falta muchas veces es aprender a hacer las cosas bien

Publicada 8 de julio de 2006, El Diario de Hoy

Benjamín Pleités Mazzini*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Recuerdo que en cierta ocasión un agente del FBI vino a capacitarnos en temas de investigación criminal a algunos elementos de la entonces naciente Policía Nacional Civil, hace ya más de 10 años. En una de sus exposiciones nos hacía ver que la eficacia en la investigación de un hecho delictivo no radicaba tanto en la abundancia de recursos tecnológicos que se tuvieran a la disposición, sino más bien en el uso inteligente que se pudiera hacer de los mismos.

Para apoyar lo que nos estaba diciendo, nos contó la experiencia que tuvo cuando él junto con otros elementos del FBI fue enviado a El Salvador, para apoyar las investigaciones que en ese tiempo se realizaban en torno al secuestro de una hija del entonces Presidente de El Salvador, en la década de los años ochenta.

Recién llegados al país se encontraron con la noticia de que acababan de encontrar el vehículo en el que según información de los cuerpos de seguridad se había secuestrado a la víctima, y nos cuenta cómo inmediatamente solicitó que se acordonara la zona en la que el vehículo se encontraba y no se permitiera ningún tipo de contaminación de la escena. Como venían con especiales facultades se atendió rápidamente a su solicitud, y se desplazaron inmediatamente a dicho lugar para empezar a tomar todo tipo de muestras, pues --nos decía-- un vehículo es todo un tesoro de evidencias.

Nos contó que en uno de los guardafangos delanteros del vehículo había un poco de tierra ensartada, por lo que con un palito la metieron en una bolsita plástica y les preguntaron a los investigadores locales si en el país la tierra era la misma en todos lados o podría variar dependiendo de la zona. Los agentes locales les comentaron que las propiedades de la tierra dependían de cada lugar, por lo que los agentes del FBI preguntaron si habría alguna universidad o laboratorio en donde pudieran analizar esta muestra de tierra.

Los investigadores fueron llevados al CENTA, según recuerdo nos dijo, pero en todo caso se trataba de unas instalaciones que se encuentran en la carretera a Santa Ana. Los analistas pudieron determinar que la tierra correspondía a cierta ladera del Boquerón, por lo que discretamente se envió una comisión a investigar la zona, logrando dar con el lugar en el que había estado la víctima.

El que nos capacitaba nos decía que en materia de investigación criminal, como en muchas otras áreas de la vida, lo que hace falta muchas veces es aprender a hacer las cosas bien, sabiendo llevar de algún modo ya sea una bitácora de los procesos empleados, anotando experiencias nuevas, ciñéndose a su vez a instructivos y manuales de procedimientos que contienen protocolos y formas de hacer las cosas, y que son revisados periódicamente para irlos actualizando.

Esto además de hacer más eficaz el trabajo, facilita al recién llegado a aprender rápidamente su función sin necesidad de empezar otra vez de cero, o como decimos en buen salvadoreño sin tener que sudar para descubrir de nuevo la orilla azul de la bacinica. Pero se trata de hábitos de trabajo que se deben de ir adquiriendo poco a poco. Los norteamericanos (y esto lo digo sin menosprecio) son muy dados a tener instructivos para todo (quizá hasta para ir al baño), pero viendo las cosas en perspectiva podemos preguntarnos: ¿Cuál de los dos países funciona mejor, ellos o nosotros?

Claro que los salvadoreños somos muy inteligentes, quizá más “vivos” que los anglosajones o los teutones para muchos aspectos, pero a la larga nos preguntamos: ¿qué se logra con las brillanteces esporádicas de unos cuantos? Sin embargo, y retomando el tema de la investigación criminal y después del paréntesis anterior, aun cuando es más importante la inteligencia que maneja los recursos que los recursos en sí, hay que señalar que en muchos lugares los investigadores de la PNC carecen hasta de los recursos más mínimos.

Claro que en este escenario, apenas se logran pírricos resultados en sede judicial, que es donde al final de cuentas se define, ya sea absolviendo o condenando, cuán eficaz ha sido la persecución de un delito.

*Ingeniero y Lic. en Derecho.

 

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