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Opinando
La violencia doméstica

La violencia intrafamiliar no es un fenómeno nuevo ni privativo de El Salvador, en los Estados Unidos más de un millón de mujeres busca asistencia médica al año a causa de vapuleadas causadas por el esposo.

Publicada 7 de julio de 2006, El Diario de Hoy

Rodolfo Chang Peña*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Todavía abundan los salvadoreños, por cierto de cualquier estrato social, desde humildes campesinos y artesanos hasta profesionales universitarios, que aceptan con entusiasmo la aplicación de la máxima: “Una buena paliza puede salvar un matrimonio”, y confunden con escalofriante frecuencia la fortaleza de carácter con la violencia intrafamiliar reiterada.

A pesar de que la violencia doméstica, en cualquiera de sus formas es inadmisible, el ciudadano común la considera una “conducta normal”, sobre todo cuando se usa como medio para mantener la “unión familiar”, el “respeto y obediencia de los hijos” y el “control” del cónyuge. En efecto, en la práctica saca más de onda a un jefe de familia que le roben el teléfono celular, que saber que su compañera de vida vapulea con frecuencia a sus hijos, y hasta la apoya argumentando: “Se lo merecen por malportados”.

Cuando alguien comenta que un fulano le dio una golpiza a su esposa, el aludido después de un rápido ajuste mental replica: -¡A saber qué le hizo! Pero si comenta que le robaron el vehículo, contesta: ¡Ya ni las alarmas sirven para protegerse, la culpa es por la impunidad, etc.!

Otro hecho que no se puede soslayar es que diversas organizaciones que defienden a los menores y a la mujer, estiman que en un porcentaje mayor al cincuenta por ciento de hogares salvadoreños, los progenitores usan la violencia en cualquiera de sus formas (gritos, amenazas, golpes, etc.), como medio para educar a los hijos.

La violencia intrafamiliar no es un fenómeno nuevo ni privativo de El Salvador, en los Estados Unidos más de un millón de mujeres busca asistencia médica al año a causa de vapuleadas causadas por el esposo o acompañante, y su número por lo general, sobrepasa a las lesiones originadas en los accidentes de tránsito.

En Inglaterra cerca del 25% del total de crímenes se deben a la violencia intrafamiliar y en Japón, una investigación reciente reveló que el 44% de las mujeres son objeto de abusos y algún tipo de violencia.

En El Salvador FESAL 2,002/2,003, determinó que el 35.8% de las mujeres casadas o acompañadas había recibido maltrato verbal o psicológico, el 18% violencia patrimonial, el 19.7% violencia física y el 8% violencia sexual por parte de la pareja o ex pareja. Es interesante el hecho que de las víctimas que reportaron violencia en los últimos cinco años, únicamente el 26.3% buscó ayuda.

La búsqueda de ayuda en mayor o menor grado se explica por varias razones, entre las que destacan no saber a dónde acudir, temor a las represalias, hicieron las paces con la pareja, temor a perder algún tipo de ayuda material o económica, participación de familiares.

Algunas características de la violencia doméstica en El Salvador son: El 90% de las víctimas son del sexo femenino, la edad de la mayoría de las víctimas se ubica entre los 25 y 40 años, en el 87% de los casos la agresión ocurre en el hogar donde la mujer vive con sus hijos, en el 99% el agresor es persona conocida allegada a la víctima y a la vivienda, en el 77% el agresor es la pareja o compañero de vida de la víctima, la edad de los agresores se encuentra entre los 21 y 40 años, finalmente, en aproximadamente el 75% son empleados, comerciantes, obreros y desempleados (Fuente ISDEMU).

Como casi la totalidad de las niñas, adolescentes y mujeres que sufren lesiones y traumatismos van a parar a la consulta de medicina general, exceptuando aquellas que por adolecer de problemas más severos son llevadas directamente a los servicios de emergencia de los hospitales, es de vital importancia que el personal (médicos, enfermeras y trabajadoras sociales) de los establecimientos del primer nivel de atención tanto del Ministerio de Salud como del ISSS, esté debidamente adiestrado para estar en capacidad de identificar y tratar no sólo las lesiones físicas y perturbaciones emocionales derivadas, también el problema en su conjunto para enfrentarlo con enfoque integral.

*Dr. en Medicina y colaborador de El Diario de Hoy.

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