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Pequeña gran banda

No poseen más instrucción que la que reciben en el colegio. Sin embargo, estos chicos se desenvuelven como verdaderos profesionales


Publicada 5 de julio 2006, El Diario de Hoy

Karina García
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com
Hobby. A sus 13 años, Guillermo Miranda comparte el séptimo grado con la trompeta. Foto: EDH

De pequeña, sólo tiene el nombre, porque en talento es grande. Se trata de “The great little band”, la banda del Colegio García Flamenco.

Cuando uno escucha sus interpretaciones, la calidad de sus melodías supera las expectativas que genera una agrupación escolar. Cuenta con más de una década de existencia.

La forman cerca de 27 estudiantes, con edades entre los 13 y 17 años.

Sus habilidades sorprenden. Aunque se especializan en temas de jazz, ejecutan con gran pericia obras de Santana, Arañita Violín y de la difunta Soda Stereo.

Entre sus influencias musicales figuran Herb Albert, Glenn Miller y Chuck Mangione. Pero la admiración de los jóvenes no se reserva para los artistas internacionales, el trabajo local también es bien recibido. Aplauden la labor de Friguey, Anastasio y Los del Monte, Redd y Pashpak.

Trabajo en equipo

Bachilleres. El “Chori”, Nicolás y José están por graduarse. Foto: EDH

Los miembros de “The great little band” atribuyen su buen sonido a horas de ensayo, disciplina y a la orientación de su maestro Nelson Paris, quien ha sabido pulir las destrezas de cada uno.

Por lo general, nadie llega a la banda con las aptitudes musicales desarrolladas. Aprenden desde cero, en conjunto. Los más grandes apoyan a los más chicos.

“Somos bien unidos. Tratamos de ayudarnos entre todos”, indica el director de la banda, Alirio Meléndez.

A sus 17 años, su pasión por la música lo ha llevado a formar parte de un proyecto afuera del colegio llamado “Sambacil”, donde interpreta el zurdo. Nicolás Hernández ha seguido los mismos pasos que Alirio. Empezó tocando guitarra, pero lo que realmente lo cautivó fue la batería. Y aunque confiesa que le gustaría pertenecer a un grupo de rock, asegura que no dejaría “Sambacil”.

En las cuerdas G Los alumnos Rafael, Francisco y Álvaro.
Foto: EDH

Si bien unos deslumbran por su manera de ejecutar los instrumentos, otros brillan por sus voces. Ese es el caso de Bryan Landaverde y José Amaya, los cantantes de la banda.

El primero, apodado “Chori” por sus compañeros, desearía dedicarse al canto profesionalmente. José, en cambio, lo ve como un hobby. Y es que si bien los jóvenes sienten amor por la música, están conscientes de que aunque les gustaría, no podrían vivir de ella.

“Por eso admiramos a la Sinfónica Nacional, porque ellos lo hacen”, señala Alirio.

Varios de los integrantes de “The great little band” están por graduarse de bachilleres. Contemplan diversas carreras. Pero la amistad que han logrado cosechar en el colegio y las destrezas que éste les ha permitido desarrollar los acompañarán por donde vayan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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