Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
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Guillermo Antonio Parada Machuca
nacimiento: San Miguel, 21 de mayo de 1986
Edad: 20 años
Peso: 154 libras
Estatura: 1.79 metros
Equipos: Aspirante, Balboa y Águila
Selecciones: Sub 17, Sub 20 y Sub 21. Foto
EDH |
Una plática informal surge de forma improvisada en las afueras del hotel Best Western Irazú de San José, Costa Rica.
Sentados en el suelo y conversando con Guillermo Parada, Cristian Portillo y otros Sub 20 que participan en un Premundial de fútbol regional.
Todos esperan del autobús que los llevará al Mall San Pedro. Ahí, Guillermo hace una confesión.
“A mí lo que me frustra es que en el equipo no me dan chance de jugar. Todos los tecnicos que llegan me dejan o me devuelven al banco”, expresó en ese entonces, el zaguero de Balboa, eterno suplente de Armando Mercado.
La franca respuesta “tené paciencia que ya te va a llegar el momento”, quizás no haya sido ese día muy alentadora o creíble.
Meses después su momento parecía haber llegado, cuando su buen nivel le llevó a la titularidad del club unionense. Pero una lesión, lejos de relegarle nuevamente al banquillo, le alejó de los campos de juego.
Un fuerte dolor en su pierna derecha le hizo ser sustituido por Hidzar Henríquez al minuto 80, del juego contra FAS quinta fecha del Clausura 2006.
Días después, el dictamen no fue nada alentador: desgarre en su muslo derecho. Guillermo no volvería ver acción en todo el torneo.
El 20 de junio anterior, una llamada de su madre desde El Salvador a los Estados Unidos donde él vacacionaba en casa de su hermano, le trajo ilusión y a la vez nerviosismo.
“Dicen en los medios que te quieren vender para Águila”, le dijo su progenitora. Días después tomaba un vuelo para regresar al país, para comenzar las negociaciones.
Por fin se le hizo
Ayer por la mañana y tras una serie de pláticas y exámenes médicos en su pierna lesionada, el central recibió el aval para firmar con el club emplumado. Lo hizo ayer mismo, por tres años.
“La verdad es que sí es como un sueño, porque a pesar de nunca perdí la fe de que podía llegar a tener una oportunidad como esta, costó que llegara este momento. Pero al fin llegó”, expresó el ahora defensa de Águila.
“Yo trabajaba siempre en Balboa para ganarme un puesto, pero todo técnico que llegaba me dejaba en el banco. Me pasó con (Henry) Vanegas, con (Jorge) ‘Chiqui’ García, con (Juan) Quartarone y con (Nelson) Ancheta. Pero aún así yo sabía que tenía que jugar”, respaldó el jugador.
Y es que en los momentos en que su fe parecía resquebrajarse, Guillermo tuvo un oportuno aliento del directivo de Balboa, Francisco Robles.
“Yo a él le decía que siempre me tocaba ir a la banca, pero él me contestaba que todavía estaba cipote y que mi momento iba a llegar. Gracias a Dios que así fue”, adicionó.
Hoy, al igual que el día en que recibió la llamada de su madre, ha vuelto a ilusionarse y a sentir nervios, pues sabe que ganarse un puesto en Águila no será fácil. Pero reitera que se tiene mucha fe.
“Sé que tengo que trabajar mucho, pero a eso llego a Águila, a trabajar. ya dependerá del técnico si me da la titularidad o no, pero voy a trabajar por ella”, concluyó.

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