Por
Jack y Suzy Welch
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Pregunta: Si el Departamento de Recursos Humanos es la parte más
poderosa de una organización, como ustedes siempre dicen ¿por
qué siempre su impacto es experimentado de una manera tan negativa?
- Fadi Rahal, Louisville, Kentucky
Respuesta: Lamentablemente, en muchas compañías, el departamento
de recursos humanos se equivoca en sus procedimientos. O funciona como
una sociedad secreta, o como una barraca de salud y de felicidad. Por
supuesto, esos son extremos, pero si algo hemos aprendido en el curso
de nuestros viajes, durante los últimos cinco años, es que
el Departamento de Recursos Humanos con muy raras ocasiones funciona como
debería hacerlo.
Eso es escandaloso. Y lo más escandaloso de todo es que la mayoría
de los dirigentes empresariales nada hacen para arreglarlo.
Creemos que en cada compañía, Recursos Humanos debe ser
el departamento principal. ¿Qué hay más importante
que saber quienes son contratados, adiestrados, promovidos o desplazados?
Después de todo, el negocio es un juego, y como ocurre con todos
los juegos, el equipo que emplea a los mejores jugadores y logra que actúen
como un conjunto, gana.
Es así de simple.
Pero usted nunca se enterará de eso analizando las compañías
de la actualidad, donde el contador reina supremo y el departamento de
Recursos Humanos es relegado al patio trasero. Eso carece de sentido.
Si por ejemplo usted es el dueño del Real de Madrid ¿pasaría
el tiempo con el contador del equipo o con el director de los jugadores?
Por cierto, el contador puede informarle de los problemas financieros.
Pero el director de los jugadores entiende qué es lo que se necesita
para ganar, está enterado de la calidad de cada jugador, y sabe
donde encontrar novatos que puedan llenar las brechas en materia de talento.
En eso consiste el Departamento de Recursos Humanos.
Y, como usted señala, eso no ocurre de manera habitual.
Para nosotros fue dolorosamente claro hace varios años, cuando
hablamos ante unos 5.000 profesionales de Recursos Humanos en ciudad de
México. En determinado momento, preguntamos a la audiencia, “¿Cuantos
de ustedes trabajan en compañías donde el presidente del
directorio ofrece a un profesional de Recursos Humanos un asiento a la
mesa similar al del contador?” Luego de un silencio incómodo,
menos de 50 personas alzaron la mano. Eso es muy desagradable.
Desde entonces, hemos intentado entender por qué el Departamento
de Recursos Humanos ha sido marginado. Y, como señalamos antes,
existen al menos dos polos de mala conducta.
La parte del departamento que opera en las sombras ocurre cuando gerentes
de Recursos Humanos se convierten en personas de gran influencia, creando
y destruyendo carreras, en ocasiones, al margen de las órdenes
del presidente del directorio. Esos Departamentos de Recursos Humanos
pueden adquirir gran poder, pero con frecuencia, de una manera perjudicial.
Pues los mejores empleados deciden irse al no soportar más las
intrigas palaciegas.
Pero, también con frecuencia, se va al otro extremo, y tenemos
el Departamento de Recursos Humanos que planea picnics, publica una carta
noticiosa interna y generalmente vuelve a todos los empleados locos implementando
normas y regulaciones que sólo tienden a incrementar la burocracia.
Y el poder que adquieren es a través de una política de
“usted no puede hacer esto”.
¿Cómo pueden hacer los líderes para arreglar
este desbarajuste?
Todo comienza con las personas que deben ser contratadas para administrar
el Departamento de Recursos Humanos. No se trata de emplazar personas
de gran influencia o policías, sino aquellos que juegan en las
grandes ligas, personas con real estatura y credibilidad.
Por cierto, es necesario llenar el Departamento de Recursos Humanos con
un híbrido muy especial. Lo que se requiere es personas que sean
en parte pastores, oyendo todos los pecados y quejas sin formular reprimendas,
y por otra parte padres, que amen y ofrezcan cuidado, pero que también
le digan al empleado lo que debe hacer cuando pierde el rumbo.
Los tipos de pastor y padre pueden ir aumentando su poder a través
del Departamento de Recursos Humanos, pero con frecuencia han llegado
a esos cargos tras administrar algo en sus carreras, como en una fábrica
o en una función específica.
Ellos conocen el negocio, su trabajo interior, su historia, sus tensiones,
las jerarquías ocultas que rondan en las mentes de los empleados.
Muchos de ellos son francos de manera incesante, inclusive cuando el mensaje
es duro. Además, no revelan confidencias. Por cierto, con su conocimiento
y su integridad, esos pastores y padres se ganan la confianza de la organización.
Pero padres pastores no se limitan a que los empleados sientan el calor
del hogar. También mejoran la calidad de la compañía,
en primer lugar, mediante calificaciones que permiten a cada persona de
la empresa saber en qué lugar se encuentra, además de vigilar
el sistema con la misma intensidad que se aplica generalmente a la ley
Sarbanes-Oxley.
Los líderes también deben asegurarse que el Departamento
de Recursos Humanos cumple con otros dos papeles. Debe crear mecanismos
eficaces, tales como dinero, reconocimiento y entrenamiento, para motivar
y retener a empleados. Y debe obligar a las organizaciones a enfrentar
las relaciones más cargadas, aquellas con sindicatos, con empleados
que han dejado de proporcionar resultados, o con estrellas que causan
problemas pues en lugar de crecer se hinchan.
Ahora bien, dada su experiencia negativa con el Departamento de Recursos
Humanos -- y usted no está solo -- la idea de que ese departamento
puede causar un gran impacto tal vez sea una fantasía. Pero, como
la mayoría de los presidentes de directorio proclaman en voz alta
que sus empleados son “el valor más grande”, eso no
debería ser así.
No tiene por qué ser así.
Los líderes deben acompañar sus palabras con acciones y
conseguir que el Departamento de Recursos Humanos desempeñe su
tarea real: elevar la gerencia de personal al mismo nivel de profesionalismo
e integridad que la gerencia financiera.
Puesto que las personas constituyen todo el juego ¿qué puede
ser más importante?
(Jack y Suzy Welch son autores del libro “Winning”, un gran
exito de venta a nivel internacional. Ustedes pueden enviarles preguntas
por correo electronico a Winning(at)nytimes.com.)
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