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| Apoyo. Salume dice que el país ya no tiene capacidad para endeudarse, la licitación pública-privada es otra vía.Foto EDH |
José alberto Barrera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La quinta central del país es el primero de una nueva era de proyectos renovables que el Gobierno ejecutará en los próximos 12 años. Nicolás Salume, presidente de la Cel, explicó que hay intereses claros como el del grupo Ideal, una de las empresas del magnate mexicano Carlos Slim, especializada en obras de infraestructura. Destacó que El Chaparral podría operar en 2010.
¿Por qué se optó por un nuevo esquema de financiamiento?
Para El Chaparral y El Cimarrón estamos hablando con los posibles licitantes de las dos obras. Se tiene que hacer con participación pública y privada porque el país no tiene más capacidad endeudamiento. Estamos al 41.5 por ciento de la deuda.
En busca de más energía
Las entidades del ramo trabajan por solventar la demanda de energía que hay en el país. |
Preocupación
La Demanda
Desde hace dos años la brecha entre la de demanda y la generación de energía se encuentra en un nivel preocupante. |
Alternativa
Libre de impuestos
Siget dice que la demanda crece a un ritmo del 6% anual. La propues-ta oficial es exonerar de pago de impuestos a la maquinaria utiliza-da para producción de energía. |
Apoyo
Incentivo
Actualmente, el Ejecutivo está desarrollando una serie de apoyos legales para incentivar la producción en renovables que necesita implementar en el país. |
Crecimiento
Expectativa
A través de Economía se busca fomentar el desarrollo de pequeñas centrales hidroeléctricas, aumentar la geotermia y proyectos solares. |
¿Se utilizará un esquema similar al que se usa en LaGeo?
Con LaGeo es un acuerdo distinto. Se trata de un acuerdo de accionistas con Enel Produzione. El contrato dice que en la mediada que Enel esté generando más megavatios, no necesariamente invirtiendo, hay una fórmula en la cual nos dice cuantas acciones vamos a endosar a Enel, nos puede significar transferir un 20 por ciento de la participación accionaria de Cel, con lo cual pasarían de un 12 por ciento a cerca de un 30 por ciento en LaGeo.
¿Cómo funcionará la coinversión?
La Cel es el dueño de la obra y de las tierras, además es el operador. El privado participa con “plata” y durante el período de construcción no hay ningún retorno salvo en el pago de los intereses por el capital aportado.
El rendimiento de ese capital se les comenzará a dar con los ingresos que produzca la obra, este puede ser de un seis por ciento neto.
¿Quiénes están interesados en la construcción de las represas proyectadas por la Cel?
Tenemos una lista corta. Entre ellos está Alstom, Voigt Siemens e Ideal, entre otras.
Adicionalmente se trabaja en la construcción de El Tigre ¿qué avances hay?
Es un proyecto muy ambicioso. Hemos formado una comisión entre Honduras y El Salvador. Para ser franco va para largo, hay una agenda de reuniones con los hondureños la cual se desarrollará mes a mes. Tenemos que afinar detalles como la ubicación geográfica, un censo de población, manejo de la central. Estamos viendo manejos binacionales como Itaipú y Yasiretá en Brasil, la cuales están gobernadas mediante protocolos que establecen cuántos megavatios van para cada país y a que precio, pero básicamente son convenios de participación accionaria. Si Honduras quiere invertir el 40 por ciento de la energía se puede llevar el 40 por ciento de la producción de energía, pero lo ideal es que la inversión sea 50 y 50.
¿Ya se identificaron recursos para este proyecto?
Hay recursos del JBIC (Banco Internacional de Cooperación de Japón), son créditos muy blandos de de 40 años de plazo, con 10 años de gracia a un interés del 0.4 por ciento y eso ya fue hablado con el primer embajador de Japón y creemos que es la mejor opción de financiamiento que tenemos, pero el problema es que el FMI (Fondo Monetario Internacional) viene y nos dice que se debe tener como deuda en el PIB (Producto Interno Bruto).
Al JBIC se le propuso un diálogo con el FMI para que esa condición de los 10 años de gracia no sean incluidos en la deuda como porcentaje del PIB.
El Tigre costará 750 millones de dólares aproximadamente, con eso y la línea Siepac estaríamos tranquilos pero son proyectos que terminaríamos allá por 2020.
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