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| Los protagonistas
de la izquierda renovadora ven oportunidades para los comicios de
2009
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Rafael Mendoza López
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La principal traba de los nuevos proyectos de izquierda para llegar al
poder mediante elecciones no está tanto en vender su oferta política,
sino en la falta de fondos económicos para llegar a ese objetivo.
El presupuesto es el talón de Aquiles para despegar y mantenerse
en pie, según lo reconoce este colectivo.
Pese a los cabildeos en el extranjero y a la cooperación con otros
proyectos de izquierda en Latinoamérica a los que son adeptos,
los ex militantes del FMLN, particularmente, fracasan en su intento de
impulsar sus planes políticos o mantener los que ya están
en el ruedo. Otros, como Cambio Democrático, también padecen
de escasez en sus arcas.
Frente a esto algunos se plantean una estrategia lógica: si no
hay dinero, hay que buscarlo. “Es una función principal buscar
apoyos económicos, y estamos dedicando cada día en conversar
con los empresarios”, sostiene Julio Hernández, secretario
general del Frente Democrático Revolucionario (FDR).
No obstante, opiniones como las de Facundo Guardado, ex líder del
extinto Movimiento Renovador, contrastan con la de Hernández, e
incluso rayan en el pesimismo. Guardado consideró que no hay respuestas
sobre cómo conseguir financiamientos, y augura que un proyecto
de esa naturaleza sin recursos, no funciona.
La estrategia
Según Guardado, el ascenso al poder vendría por añadidura
en tanto que buena parte de los ciudadanos que prefieren una opción
de izquierda “pongan los pies en la tierra y se den cuenta por sí
mismos qué cosas son realizables y cuáles se reducen a fantasías”.
Hay quienes van más allá, como el ex efemelenista Eduardo
Sancho, quien considera que mediante un proyecto de desarrollo sostenible
podrían ganarse voluntades para subir al poder. Pero Sancho es
tajante: “El poder económico no quiere oposición”.
Para el analista político Miguel Cruz, una alternativa efectiva
para estas opciones de izquierda es afianzar un electorado que tenga más
grado de escolaridad, que rechace la polarización y que dé
espacio a movimientos como los de Chile, Argentina o Bolivia. “Yo
creo que el resultado de estos partidos tiene que ver más con la
dinámica política de polarización que existe en el
país que con el tema de formación de cuadros”, señala
Cruz.
Una de las trabas que percibe la ex efemelenista y hoy democristiana Ana
Guadalupe Martínez es la cultura política, la cual tacha
de primitiva. “No hay capacidad de entender una izquierda moderna,
con un programa más realista”, acotó.
El ideal del FDR se concentra en ocupar el tercer puesto en el espectro
político “y quitar esa polarización inútil,
para lo que es necesario tener un crecimiento territorial importante”,
según Julio Hernández.
Para Guardado, se requiere claridad de propósitos y una “radical
diferenciación” respecto a la oferta electoral actual. Asimismo,
propone la organización de un liderazgo que crea en el proyecto
y que se preocupe por el país y no por los cargos de elección
popular.
Este punto ha llevado a Hernández a cabildear con institutos políticos
como el español Partido Socialista Obrero y el Partido Liberal
Democrático de República Dominicana, además de pláticas
con el aspirante a la presidencia en Nicaragua, Herty Lewites, líder
de la disidencia sandinista.
“No se trata de solo hacer relaciones, sino de si hay capacidad
de realizar un proyecto de desarrollo sostenible”, contrasta Eduardo
Sancho.
Otras soluciones, como la planteada por Martínez, pretenden que
se cree un bloque entre los proyectos de centro, para construir una “oposición
democrática”.

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