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Invidentes ya tienen su propia comunidad

Mejicanos. Viven en la Finca Argentina. Les afecta una calle deteriorada. Cada mañana salen de sus casas a laborar en diferentes áreas. Vecinos les apoyan.

Publicada 3 de julio de 2006 , El Diario de Hoy

De regreso a casa. Don Ignacio Rivas retorna a su hogar a las 5:00 de la tarde, después de un largo día de vender golosinas por las diferentes calles capitalinas. Foto EDH
Inés Quinteros
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com

Caminan apoyados en un bastón por no poder ver. Sin embargo, esto no les impide desarrollar sus vidas.

Es un sector tan representativo de Mejicanos, que incluso donde viven se llama Pasaje de los No Videntes.

Son 16 familias las que habitan en ese sitio y en el sector tres, en la Finca Argentina, al norte del municipio.

Ellos, desde la mañana y en algunas ocasiones en la madrugada, se dirigen a sus trabajos.

Para lograr abordar el transporte colectivo, caminan casi un kilómetro, en una calle deteriorada.

“Las personas con discapacidad han sufrido percances, por el mal estado de la calle”, explicó Mario Segovia, vecino.

Los habitantes fueron ubicados en este lugar en 1992, por el Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano, a través del proyecto Hábitat Internacional.

“Antes alquilábamos un cuartito y vivíamos en diferentes sectores, pero hoy en día somos una comunidad”, dijo Genaro Marroquín, quien tiene discapacidad visual.

La mayoría de ellos labora en la colchonería Dolores, ubicada en la Colonia Providencia, al sur de la capital.

Otros se dedican a vender golosinas. También hay músicos y no faltan los que piden limosna.

“Yo aprendí a tocar guitarrón con un grupo de compañeros, a los 15 años, y después toqué concertina y guitarra”, dijo Gilberto Hernández, de 46 años.

Hoy en día él trabaja en el Mariachi Sol, en la zona del Bulevar Constitución. Para don Ignacio Rivas, de 40 años, la venta de caramelos no es un ingreso muy lucrativo, pero le sirve “aunque sea para la comida”.

Por otra parte, don Genaro Marroquín, de 42 años, con discapacidad visual, tiene cinco hijos.

Él labora en el Combo Los Aventureros, en el sector de El Trovador. Khaterine Karina Marroquín, de 2 años y medio, hija menor de don Genaro, nació con un tumor en la cabeza, lo que provocó que perdiera su ojo izquierdo.

“Gracias a Dios el tumor fue tratado, y mi niña ya está mejor, aunque sigue en tratamiento”, dijo el padre.

Otros residentes que tienen su vista sana, acompañan en ocasiones a sus vecinos a la casa o a la parada de buses.

A pesar de la obscuridad de su vista, la fortaleza para luchar le ha permitido a las familias salir adelante.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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