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Palabras
El maestro y la noche de la vida
“La ignorancia es la noche de la
vida, pero una noche sin lunas ni estrellas”, decía Confucio,
el célebre filósofo de la antigua China.
Publicada 3 de julio de 2006, El Diario de Hoy
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Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Ese grandioso maestro de la antigüedad, que bien podría
ser el maestro rural o el maestro de la vida, que trata de enseñarnos
cada día la verdad del camino, de nuestra inaudita ilusión.
Se ha dicho además que el hombre no es malo por nacimiento, sino
por ignorancia. A lo mejor estemos ante una gran verdad. Desde la cual
todos seríamos inocentes de todo.
Inocentes de dañar, matar, golpear, robar, soñar o caer
vencido. Porque cuando golpeamos, matamos o caímos, todos ignorábamos
la verdad. La verdad del amor.
Estábamos, pues, en “la noche de la vida”, de la que
hablaba el maestro Confucio. Una noche tenebrosa, sin lunas de ilusión
ni estrellas de esperanza. Es decir, era la noche del deseo y de la felicidad
perdida. Era la noche sin amanecer.
Por ello golpeamos, matamos, mentimos, fracasamos o caímos vencidos.
Por ignorar el amor.
Educar, enseñar, ilustrar entonces era en cierta forma encender
la lóbrega sombra de la vida. Donde sólo el conocimiento
nos permite encontrar el sendero luminoso: el que nos lleva al éxito,
a la libertad, al amor.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
LA OIT PRESIONA AL PAíS
Los de la OIT, que vienen chantajeando al país con los acuerdos
que se conocen (legalizar la sindicalización de empleados públicos,
vale decir meter en cada entidad de gobierno el equivalente al STISSS),
se oponen al “trabajo infantil”, lo que en la realidad salvadoreña
sólo deja una puerta a la niñez y la juventud: las maras,
las calles con sus peligros y sus vicios, la droga, la prostitución
infantil, la muerte de muchos niños.
La OIT presiona para que las autoridades salvadoreñas sean implacables
en sus inspecciones y sus multas para que ningún taller, ninguna
persona, ningún negocio brinde trabajo a unjoven o a un niño.

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