elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Elvis sedujo a un japonés

El primer ministro de Japón cumplió su sueño de visitar Graceland ayer. Le acompañó George Bush.


Publicada 1 de julio 2006, El Diario de Hoy

Mansión. Bush le regaló una rocola a Junichiro Koizumi, quien es fanático del “Rey del Rock”.

El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

El primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, cumplió ayer uno de los sueños de su vida: visitar “Graceland”, la mansión del “rey del rock”, Elvis Presley, en Memphis (Tennessee), a donde viajó con George W. Bush.

Acompañados por Priscilla, la viuda del mítico cantante, y la hija de ambos y heredera universal Lisa Marie Presley, el primer ministro nipón no dudó en hacer de las suyas por el amor de su cantante favorito como cantar y hasta imitar sus movimientos.

Todo ello forma parte del regalo de despedida que Bush ha querido ofrecer a uno de sus más firmes aliados, y uno de sus mejores amigos en el mundo, antes de que deje su puesto de primer ministro en septiembre próximo.

Sueño

Turistas. Bush y Koizumi observan el “Salón de la jungla”.

Tras un día de conversaciones sobre Irak, Irán, Afganistán y Corea del Norte, y una pomposa cena de gala, el punto culminante se produjo al llegar a “Graceland”.

Allí, en la conocida como “Sala de la Jungla”, Koizumi se desmelenó, se puso unas gafas “elvisianas”; imitó la manera de tocar la guitarra de su ídolo y entonó las primeras estrofas del “I want you, I need you” (Te deseo, Te necesito).

Además se permitió el gesto de poner el brazo sobre los hombros de Lisa Marie Presley y entonó el famoso “Hold me close, hold me tight” (sosténme cerca, sosténme fuerte).
El primer ministro japonés reconoció que fue “un sueño hecho realidad”.

Sueño. Koizumi, Priscilla y Lisa Marie Presley con los Bush.

Durante el paseo por la mansión de Elvis, ambos mandatarios no fueron distintos a los miles de turistas que la visitan a diario. No vieron ni su habitación ni el baño, pero sí vieron lo que la mayoría ve: la “Sala de la Jungla”; el sofá blanco de cuatro metros y medio del salón, sus innumerables discos de oro y sus estrambóticos trajes.

Tras la visita, ambos mandatarios se dirigieron a un restaurante de Memphis. donde degustaron unas buenas costillas a la barbacoa, un manjar típico de la zona que, seguramente, sorprendió a Koizumi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW