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| Daños. El
Cuerpo de Bomberos acudió a sofocar las llamas de transporte
de las Ruta 9 y 44. Foto: EDH |
Notas relacionadas |
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Ó. Iraheta/ A.
Dimas/J.Corvera
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Momentos de pánico y terror vivieron decenas de pasajeros de dos
autobuses de las Rutas 9 y 44 después que una turba de sujetos,
con los rostros cubiertos, prendieran fuego a las unidades sobre un tramo
de la Calle Don Bosco, frente a la Universidad de El Salvador.
Simultáneamente, otros grupos quemaron llantas en varias calles
del centro capitalino, terminal de Oriente y en San Vicente.
La primer unidad atacado fue de la Ruta 44, placas AB 72 277, el conductor
aseguró que escuchó un disparo que reventó una de
las llantas del colectivo.
Los delincuentes quebraron parabrisas y ventanas con piochas y palos,
luego lo quemaron.
Unos metros atrás, el conductor del segundo bus, de la Ruta 9 placas
AB 75 593, quiso retroceder, pero los carros que estaban atrás
no lo dejaron maniobrar.
Los encapuchados también arremetieron con los mismos objetos y
rociaron de combustible el autobús.
Entre gritos y llantos los pasajeros se tiraron de la unidad para no ser
alcanzados por las llamas.
Después del ataque varios testigos aseguraron que los agresores
ingresaron al campus universitario.
La rectora, María Isabel Rodríguez, expresó “que
una vez la puerta está abierta cualquiera entra”. Además
dijo desconocer los disturbios.
Más tarde ocho sujetos lanzaron piedras y palos a otros dos buses
de la Ruta 41A y 9 en la calle Rubén Darío y 13a. Avenida
Sur.
El Presidente Elías Antonio Saca, condenó los disturbios
e informó que había girado órdenes para capturar
a los responsables.
Comentario
Falsos revolucionarios |
Irracional, totalmente fuera del sentir de la nación
fue el accionar vandálico de los seudorrevolucionarios que
quemaron ayer dos unidades del transporte colectivo en los alrededores
de la Universidad Nacional.
La fanática pacotilla de revoltosos, sin la mínima sensibilidad
humana, estarán celebrando “lo exitoso de su acción
revolucionaria”.
La realidad pinta diferente: en primer lugar, dejaron literalmente
en la calle a salvadoreños que con mucho esfuerzo y trabajo
adquirieron en su momento unidades del transporte público;
todavía más, este tipo de acciones contribuye a complicar
la ya difícil situación del sector del transporte colectivo
en el país.
El alza sostenida de los últimos años de los precios
internacionales del petróleo ha venido complicando la economía
familiar, pero la problemática del transporte hay que entenderla
más a fondo: ha sido incapaz el Estado de ejecutar un plan
de modernización que satisfaga las necesidades de transporte
público de la población.
La clase política ha empeorado las cosas inmiscuyéndose
directamente hasta en los permisos para la renovación de la
flota vehicular (ocho veces se ha prorrogado la salida de los “buses
chatarra”).
El tema de fondo es que el transporte público forma parte,
desde hace muchos años, de la agenda política de los
partidos, lo que imposibilita la necesaria transformación que
se requiere.
Como si no fuera suficiente, grupúsculos seudorrevolucionarios
ven en el tema transporte una problemática propicia para generar
violencia y tensión social; quisieran que la población
se levantara y que saliera a las calles a quemar buses.
No se dan cuenta que los salvadoreños quieren resolver sus
problemas en un ambiente de paz y tranquilidad.
Ojalá que estos revoltosos pudieran ver el daño que
han causado a estos dos salvadoreños que han perdido sus buses,
su medio de subsistencia, pero tienen que pagar los créditos
adquiridos; incluso, uno de ellos hasta puede perder su vivienda porque
era la garantía prendaria. |

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