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| Recibe el alta.
Jenniffer Nuñez, de siete años, juega con un compañero
en el hospital Bloom. Foto: EDH |
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Yamileth Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
En apenas una semana, en el servicio de Medicina Interna del hospital
Bloom, los casos de Guillain Barré se han convertido en la principal
preocupación de los médicos.
De paso han encendido las alarmas de lo empiezan a llamar un brote de
esta enfermedad que paraliza a los pacientes.
A los siete casos que atienden en esta área, lo habitual es que
no haya más de dos, se unen los cuatro que están graves
en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Este año, el director del Bloom, Ulises Iraheta, confirma 22 pacientes
con este síndrome; la mitad de los cuales sigue en el centro.
“El problema del Guillain Barré es que es una carga para
la UCI porque la mayoría de estos (niños) se ventila”,
indicó Iraheta, al referirse a que requieren estar conectados a
un ventilador debido a que la parálisis les afecta el funcionamiento
normal de los pulmones.
Por esta razón, los pacientes permanecen en la UCI de una a tres
semanas.
A Jenniffer Margareth, de siete años, le costó 12 días
volver a caminar. Hoy, ya recuperada, espera el alta para regresar a su
casa en San Vicente.
El Guillain Barré es un síndrome que ataca al sistema nervioso
lo que provoca debilidad en las piernas. Con el tiempo, el daño
se extiende al resto del cuerpo hasta dejar completamente paralizado al
paciente.
Se asocia a infecciones respiratorias y gastrointestinales; sin embargo,
si bien hay tratamiento, se desconoce su origen.
Iraheta informó que con el apoyo del CDC de Atlanta realizan un
estudio, que termina en septiembre, donde se busca identificar la causa
del mal.
El ISSS proporciona fármacos
La falta del medicamento para tratar a los pacientes con Guilliam Barré
en el hospital Bloom, esta vez es solventada por el Seguro Social.
El director del Bloom expresó que el ISSS les está enviando
la inmunoglobulina a los menores que están asegurados.
La falta de recursos impide que la entidad tenga existencia, la mayoría
de las veces los padres deben comprarla y en otros casos es donada por
instituciones.
Cada frasco de este fármaco vale 100 dólares, a José
Antonio Romero, un niño de un año y seis meses deben colocarle
cinco frascos, ellos esperan que el Seguro se los proporcione.
A demás los pacientes tienen que cancelar 40 dólares porl
examen que les diagnóstica el síndrome, el Bloom no tiene
el servicio.

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