|
Tema
para meditar
Descubramos nuestras formas
Las tareas pequeñas muestran a
menudo un gran corazón. Las grandes oportunidades se disimulan
muchas veces en pequeñas tareas. La autopromoción y el servicio
no se mezclan.
Publicada 30 de junio de 2006, El Diario de Hoy
|
Yanira
Soundy*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Es tiempo de mirar honestamente como somos. Y conocer nuestros dones
espirituales y debilidades. Podemos preguntarnos: ¿Dónde
hemos vistos frutos en nuestras vidas que otras personas puedan confirmarlos?
Debemos empezar sirviendo a otros para llegar a descubrir nuestros dones.
Les exhorto a hacer cosas que nunca antes han hecho, simplemente empiecen
a servir ya. Intenten enseñar, dirigir, organizar, tocar música
o trabajar con menores sordos. Hasta que realmente no se involucren con
el servicio, no sabrán para qué son buenos.
Debemos examinar nuestros antecedentes, conocer el buen propósito
de Dios en el dolor, el fracaso o la vergüenza mientras lo vivimos.
Debemos extraer las lecciones y aceptar con gratitud cómo Dios
nos hizo. Para aceptar nuestra forma de ser debemos reconocer nuestras
limitaciones. Cada uno de nosotros tenemos roles definidos.
Dios desea que disfrutemos la vida usando la forma que nos dio. La Biblia
nos dice que nunca debemos compararnos con otros. “Haz tu propio
trabajo bien, para que entonces tengas que estar orgulloso. Pero no te
compares con otros.”
Debemos desarrollar las destrezas que Dios nos ha dado. Tu forma revela
tu misterio. No se necesita un talento para arreglar las sillas después
de una reunión. Todo lo que se necesita es carácter. Es
posible servir toda una vida sin nunca ser un siervo.
¿Estás disponible para Dios en cualquier tiempo?
¿Puede Dios deshacer tus planes sin que empieces a rabiar?
Como siervo no eliges ni escoges dónde ni cuando servir. Cuando
Dios pone a una persona en necesidad frente a ti, te esta dando la oportunidad
de crecer en el servicio. Si Dios te eligió para ser un padre o
madre especial, es para darte esa oportunidad.
John Wesley dijo: Haz todo lo bueno que puedas, con todos los medios que
puedas, en todas las maneras que puedas, cada vez que puedas.” Eso
es grandioso.
Las tareas pequeñas muestran a menudo un gran corazón. Las
grandes oportunidades se disimulan muchas veces en pequeñas tareas.
La autopromoción y el servicio no se mezclan. Los siervos verdaderos
no sirven para ser aplaudidos. Los verdaderos siervos no tratan de usar
a Dios para sus propósitos. Dejan que Él los use para el
suyo.
Sólo las personas seguras pueden servir, las inseguras temen manifestar
sus debilidades. Debemos dejar de medir nuestros significados y valores
con la vara de medir de otros.
*Lic. en Derecho.

|