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La Nota del Día
Antes de asociarse averigüen antecedentes

En El Salvador no ha podido un grupo de sindicalistas expulsar al cabecilla de otro grupo después de que este individuo fuera procesado por agresión sexual contra la hijastra.

Publicada 30 de junio de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Conocidos nuestros se quebraban la cabeza tratando de encontrar qué grupos están detrás de las quemas de buses y demás actos vandálicos que tuvieron lugar en San Salvador ayer jueves 29 de junio. Unos pensaban que podrían ser evangélicos, otros señalaban a residentes polacos, unos terceros suponían que los culpables son artistas de vanguardia que no logran exponer sus obras. La Policía finalmente aclaró el asunto: los criminales son miembros de la BRES, un grupo de estudiantes comunistas de la Universidad de El Salvador, en alianza con mareros y otros indeseables.

De tal palo, tal astilla. Los mentores de los asaltantes son los que en los años anteriores a la agresión armada contra el país se daban a la misma tarea: asaltar e incendiar unidades de transporte urbano, aterrorizar transeúntes, decretar boicots de autobuses. En aquel tiempo no era la BRES sino el MERS, donde la guerrilla reclutaba su carne de cañón. Los enloquecidos protestaban por todo lo imaginable y con una única finalidad: derrumbar la sociedad y, como ellos pregonaban, establecer “el socialismo” en El Salvador, sueño que en parte se vino abajo con la caída del Bloque Soviético en 1989.

La Universidad de El Salvador, entonces como ahora, es la guarida donde se refugian las bandas de asalto sobre la ciudad. De allí salen las marchas en apoyo de los sindicalistas del Seguro Social, los desfiles del primero de mayo, las manifestaciones que se orquestaron en apoyo de los secuestradores de aviones del 09/11, los grupos que se unen a los vendedores de mercaderías pirateadas cuando estos montan desórdenes.

Es precisamente con la UES, la “República Popular Universitaria”, con la cual ha firmado un convenio de cooperación y capacitación de estudiantes y docentes del Derecho, la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En ambas entidades se inventan nuevas justicias, como es eso de la culpa colectiva que quieren adosar al Perú y ya marcaron a El Salvador. Y así como al gobierno peruano lo encausan por cesantear a un número de individuos hace algunos años, en lo sucesivo no habrá despido en entidad pública hispanoamericana, que no vaya a engrosar los juicios pendientes en la Corte Interamericana.

El procedimiento puede paralizar los procesos de modernización de los distintos estados, la incorporación de nuevas tecnologías, el retiro de indeseables e incapaces, la limpia de corruptos y las naturales liquidaciones de programas que se demuestran ineficaces. Para ilustración de los augustos miembros de la Corte, aquí en El Salvador no ha podido un grupo de sindicalistas expulsar al cabecilla de otro grupo después de que este individuo fuera procesado por agresión sexual contra la hijastra. En esas compañías andarán de ahora en adelante.

Derechos para proteger terroristas

Los derechos humanos sólo tienen sentido y consistencia dentro de un marco general del Derecho, de la moral, de la lógica y de las tradiciones jurídicas que son una de las mayores glorias de la civilización occidental. De lo contrario y como con Carter con su malvada política, los “derechos humanos” se invocan para proteger a terroristas, desestabilizar gobiernos y hundir vastas regiones en la permanente discordia, odios de clase y carnicerías. Con sus truculentos fallos muy pobre favor está haciendo la Corte Interamericana a nuestra agitada y confundida América.

 

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