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Costa Rica cautelosa

Balance. La nación con la primera economía de la región ha sido el más renuente a participar en el proceso de integración económica regional. La creciente crisis fiscal y la presión de la Unión Europea que ha hecho de la integración un requisito, ha puesto al país en una encrucijada

Publicada 29 de junio de 2006 , El Diario de Hoy

Texto:Jorge Ávalos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Aunque hay fuerte oposición a los tratados económicos, también hay un creciente apoyo a cambios económicos que ayuden a superar la inflación. Foto: EDH

El 7 de junio, más de dos mil empleados públicos cruzaron, en una marcha pacífica, el centro de San José hasta la Corte Suprema de Justicia. Uno de los lemas que los organizadores gritaron en varias ocasiones fue: “¡No queremos rebajarnos al nivel de El Salvador!”.

Esas palabras reflejan una de las diferencias fundamentales entre Costa Rica y los demás países de la región en cuanto al tema de la integración económica.

“No podemos ignorar el factor histórico”, explica la viceministra de comercio exterior, Amparo Pachecho. “Durante mucho tiempo, en el resto de países de Centroamérica había dictaduras y había políticas sociales que eran mucho menos generosas de las que habían en nuestro país, y eso se tradujo en niveles de vida, en institucionalidad, en apego al estado de derecho”.

Con una población de sólo 4.2 millones de personas, la más baja de la región, Costa Rica maneja la cartera comercial de inversiones y exportaciones más alta de Centroamérica, con 775.2 millones de dólares. Como resultado tiene un producto interno bruto (PIB) per cápita de 4,100 dólares, y durante la última década el promedio de su crecimiento económico se ha mantenido en 4.3%.

Sin lugar a dudas, Costa Rica es el país con los indicadores sociales más altos de la región, especialmente en los rubros de salud, educación, medio ambiente y derechos humanos.

Esta característica, en conjunto con la estabilidad política y social del país, ha sido el magneto que ha atraído altos niveles de inversión extranjera directa, la cual alcanzó un total de 653.2 millones de dólares en el 2005.

Con estas cifras, cabe preguntarse por qué Costa Rica necesita unirse al resto de países centroamericanos. Una respuesta posible es la que da la conocida poeta Vilma Vargas Robles.

“Hemos descubierto”, dijo con ironía, “que ya no somos la Suiza de Centroamérica”.

contexto político

Muchos costarricenses ven con temor los tratados de libre comercio y de integración centroamericana porque creen que estos amenazan los privilegios sociales que tienen sobre los otros países del istmo. A los ojos de los empleados públicos estos temores encontraron un fundamento cuando la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional algunos beneficios laborales.

La marcha del 7 de junio fue una respuesta a eso pero, esta vez, la protesta contra esta resolución y contra otras relacionadas con los tratados de libre comercio no contó con el apoyo masivo y de matices nacionalistas que suele atraer. Esta vez, la mayoría de la población se oponía a la marcha.

“¿Cómo es posible que un empleado público reciba cada mes el 10% sobre su salario como un incentivo para que llegue a su trabajo a tiempo?”, comentó un observador. “Todo trabajador está obligado a ser puntual. Esta marcha sólo defiende los intereses de un sector, no de todo el país”.

El auge turístico de Costa Rica se ha visto beneficiado por sus políticas medioambientales. . Foto: EDH

Rafael Carrillo, presidente de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP), sostiene que “el tratado más bien viene a fortalecer todos los aspectos sociolaborales.

Las condiciones actuales se respetan, no es cierto que la seguridad social vaya a desaparecer.

Lo que no podemos olvidar es que la globalización es un hecho, con o sin tratado estamos siendo afectados. La salida está en buscar mejores mercados externos”.

El debate interno

El complejo tema de la integración provoca posiciones encontradas entre los diferentes sectores de la sociedad costarricense.

Los empresarios tienen una visión positiva porque incrementaría las posibilidades de comercio con la región, al disminuir los trámites y los tiempos de desplazamiento.

El sector social, por otro lado, aboga por un reconocimiento de los costos sociales que ocasionaría la aceleración de la migración hacia Costa Rica, algo que también crea preocupaciones de seguridad.

Los empleados públicos se oponen a la privatización de las telecomunicaciones. Foto: EDH

“La integración es un medio, no es un fin es sí mismo, y tiene que ir orientado a elevar nuestros estándares”, observa Amparo Pacheco. “Ningún país centroamericano debe acceder a una integración que no signifique igualar o mejorar los estándares que tiene”.

El “estándar” de Costa Rica es una exitosa estrategia nacional de desarrollo humano que también es criticada como la razón de su mayores problemas económicos actuales.

Entre los beneficios sociales se encuentra la política de acceso universal a los servicios de salud, educación y vivienda, inversiones que representan el 20% de su PIB.

También es notable el esfuerzo por mantener los monopolios estatales de electricidad y telecomunicaciones, entre otros. La inversión en estos servicios, que ahora son criticados como ineficientes, se ha hecho en función del desarrollo socioeconómico de la población y no con fines de lucro.

Pero, ¿cuál ha sido el precio de esta estrategia? De acuerdo al “Borrador para el diálogo”, un documento que resume las preocupaciones de diversos sectores en relación al tratado de libre comercio con la Unión Europea, Costa Rica tiene, por ahora, “un déficit fiscal ascendente, una deuda pública del 55% del PIB y niveles de inflación superiores al 10% anual, así como rigidez en el aparato estatal que frena el desarrollo económico y amenaza con lesionar el objetivo mismo de cohesión social en el que se fundó”.

La distribución del ingreso en el país ha mostrado, también, “una tendencia regresiva que será difícil de contener con índices de inflación de dos dígitos, dado que el incremento en los precios reales al consumidor es el principal detonante de la desigualdad y de la pobreza”.

A estos indicadores negativos se suman deterioros importantes en la parte social. “En efecto”, advierte Juan María González, vicepresidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica, “han habido sensibles retrocesos en los últimos años en educación, sobre todo en la deserción de secundaria”.

Mercado natural

“A pesar de los actuales retos económicos”, sostiene Amparo Pacheco, “Costa Rica tiene indicadores bastante positivos de flujos de inversión. Es uno de los países que más ha atraído inversiones en términos per cápita en América Latina en los últimos años”.

El total de las inversiones extranjeras directas alcanzó los $653.2 millones en 2005 . Foto: EDH

En el 2005 Estados Unidos invirtió 524.9 millones de dólares.

Es importante notar que el conjunto de países centroamericanos invirtieron un total de 34.9 millones, una cifra superior a la invertida por Europa, con 21.7 millones, por Canadá, con 26.5 millones, y México, con 29.9 millones. Esto revela la importancia del mercado centroamericano.

“A veces”, señala González, “nos vemos atraídos por iniciativas más lejanas, como la de la Unión Europea, y menos por algo que tenemos aquí, a nuestra mano, a nuestro alcance, que es nuestro mercado natural: Centroamérica”.

En el 2005, las importaciones de Centroamérica hacia Costa Rica alcanzaron 404.1 millones de dólares. En cambio, las exportaciones de Costa Rica hacia Centroamérica representaron 985.3 millones de dólares.

Durante los primeros cuatro meses de este año, las exportaciones costarricenses acumuladas alcanzaron los 2,573.7 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 15.3% con respecto al mismo período el año pasado, siendo Estados Unidos el principal destino de los productos costarricenses.

La expansión del “mercado natural” a través de la integración económica con Centroamérica se ha convertido en un paso necesario para que Costa Rica se expanda más ampliamente a los mercados del norte, sobre todo porque la Unión Europea ha hecho de la integración económica regional un requisito.

“El mayor desafío para el proceso de integración económica”, dice Amparo Pacheco, “es que fortalezca los estados de derecho, que sea dinámico en la creación de empleos cada vez de mayor calidad, conjuntamente con otras políticas nacionales internas”.

 

Dudas y métodos distintos
Costa Rica es la primera economía de la región y su participación en el proceso de integración es esencial. Algunos factores la atrasan:
Desarrollo
Se cree que el alto desarrollo humano de este país se verá comprometido por la inmigración proveniente de países vecinos.
Conflictos
Hay posiciones encontradas entre el sector empresarial y el social. Éste último estima que muchos beneficios sociales se perderán.
Gradualidad
El proceso democrático de Costa Rica requiere de más tiempo por las consultas nacionales en cuanto a los temas de integración económica.

El “rezago” aduanero de los ticos
Durante un período de dos semanas, a finales de febrero de este año, cientos de camioneros bloquearon el punto fronterizo entre Panamá y Costa Rica conocido como Paso Canoas.

Aunque cada país de la región tiene la potestad de establecer su propio sello aduanero, el proceso de integración económica busca la simplificación de los trámites.

La protesta de los transportistas fue escuchada, y el 1 de marzo la Secretaría de Integración Económica (SIECA) condenó la exigencia de Costa Rica de un sello como una medida que “violenta la normativa jurídica regional sobre el tránsito aduanero terrestre”.

La Unión Aduanera impulsada por los esfuerzos de integración económica regional busca la consolidación de condiciones que propicien el creciente intercambio comercial, libre de trabas u obstáculos. En la región, hay una percepción generalizada de que el país con el mayor “rezago”, el mayor atraso y renuencia, es Costa Rica.

Pero hay datos duros que indican que sí se ha alcanzado un alto grado de integración económica. Por ejemplo: el 99% de los productos originarios circulan en la región sin pagar impuestos al comercio (todos excepto el azúcar y el café); y también el 94% de los impuestos al comercio de los productos que vienen de terceros países están armonizados (sin tomar en consideración los vehículos).

Costa Rica considera que la acusación de otros países de que el gobierno mantiene una renuencia a la integración aduanera es injusta. Seguimos a consciencia, han dicho, un proceso de gradualidad, que incluya esfuerzos razonables para cumplir metas concretas y alcanzables. La simplificación, sostienen ellos tanto como el sector privado, debe estar acompañada de regulaciones útiles y claras.

Pero quien cruce la frontera costarricense por tierra notará tratamientos diferentes de los oficiales aduaneros hacia ciertos pasajeros. Durante mi propia travesía, los oficiales de aduanas sólo revisaron las maletas de los nicaragüenses. Esto indica que circunstancias sociales y culturales concretas también están en juego.

 

“Somos receptores de productos basura”

La Cámara de Industrias de Costa Rica tiene una posición líder en cuanto a la integración, pero sugiere cautela i Abogan por ordenar el mercado regional y fortalecer algunas regulaciones

Juan María González, vicepresidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica. Foto: EDH

¿Cómo definiría el momento actual del proceso de integración económica regional?
En este momento nos preocupan las iniciativas unilaterales que algunos países están tomando, como es el caso de Guatemala con Colombia. Mientras más iniciativas unilaterales tengan los países de la región más complicado va a ser la administración de la Unión Aduanera. Si un producto entra de Colombia con un arancel del 0%, va a ser muy fácil enmascarar su origen y enviarlo a Costa Rica, donde el arancel es del 14%, por ejemplo. Manejar los orígenes diversos de los productos que van a venir cada vez más a la región se vuelve un problema administrativo serio, sobre todo para una Unión Aduanera que todavía es débil en controles.
Hay análisis que indican que Costa Rica está teniendo problemas para atraer inversiones “frescas”.
Todavía tiene el país una discusión interna que no ha aflorado lo suficiente sobre el asunto de la integración y los tratados. Entonces, cuando se ven desde afuera estas dudas existenciales, es muy difícil que un inversionista llegue al país, sobre todo si está pensando en exportar a los Estados Unidos, un mercado que tenemos tan cerca y desde tan buena posición. Pero esas dudas el nuevo gobierno ya no las tiene.

¿Cuáles son los principales desafíos pendientes en cuanto a la integración?
Hay países que actúan con cierto voluntarismo en querer hacer las cosas pero sin medir las consecuencias.

¿Como El Salvador, que es muy agresivo?
Sí, sí, como El Salvador. No está midiendo, por ejemplo, aspectos que tienen que ver con el orden del mercado interno. Si le llamamos mercado doméstico natural a toda Centroamérica, tenemos una enorme tarea por hacer en ordenar ese mercado. La inserción en el mercado global tiene dos vías: la de salida y la de entrada. Hay que promover las exportaciones, pero también hay que promover las buenas inversiones. Sin un orden nos vamos a convertir, ya lo somos, en países receptores de productos basura.

¿Es este un problema credo por las simplificaciones de las mejoras regulatorias?
Mejora regulatoria incluye simplificación de trámites, es cierto, pero incluye también fortalecer aquella regulación que es vieja, omisa, no existe o que está mal concebida. Tenemos que ir con inteligencia, analizando y revisando qué es lo que se tiene que podar. Somos países con debilidad regulatoria y por lo tanto vulnerables a la hora de entrada de productos basura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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