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| Víctima.
Heydi, de 12 años, será madre producto de una violación.
Foto: EDH |
| Notas relacionadas |
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Jorge Beltrán
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Antes de cumplir trece años, Heydi (nombre ficticio) dejará
de ser niña para convertirse en madre, cuando en agosto nazca el
hijo, según ella, de José Jacinto Coreas, un hombre de 55
años que la violó y que, en lugar de recibir castigo, ha
sido favorecido por dos jueces de Ahuachapán, incluso, antes de
que se iniciara el proceso criminal.
Jacinto intentó comprar el silencio de Heydi y le entregó
cinco mil dólares. La menor los tomó. Sin embargo, ahora
afirma que seguirá adelante con el proceso para que su agresor
“se pudra en la cárcel”.
Bajo la recomendación de su hermana mayor, quien supuestamente
también fue violada y embarazada cuando Jacinto la llevaba hacia
Estados Unidos como ilegal, la pequeña está dispuesta declarar
contra el sujeto.
No obstante, la batalla de Heydi y la fiscal, que apenas ha comenzado,
tuvo su primer traspié cuando Jacinto recibió el favor del
juez de paz de San Francisco Menéndez, Adrián Menéndez
Cabezas, ante quien la Fiscalía acusó al supuesto violador.
Detención
Consta en documentos policiales, que Jacinto fue capturado el 10 de mayo
por orden de la Fiscalía.
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| Dos veces
librado
En dos ocasiones ha sido librado de ir al penal de Apanteos por
el mismo juez.
Acusado
José Jacinto Coreas Rivas, 55 años, tiene dos procesos
abiertos. En ambos ha sido favorecido con medidas sustitutivas a
la prisión preventiva pese a que en ambos casos los delitos
son graves.
Orden judicial
Oficio 445 firmado por el juez Menéndez Cabezas en el que
ordenaba trasladar a Jacinto Coreas de la policía de Ataco
a la de Cara Sucia. Este documento no consta en el expediente judicial
contra el imputado. |
Ese mismo día, la policía de Ataco lo recibió en
calidad de depósito. Sin embargo, el 11 de mayo por la noche, el
juez giró un oficio a la subdelegación policial de Cara
Sucia para que fuera a traer a Coreas y que permaneciera allí porque
al siguiente día se realizaría la audiencia inicial en su
contra.
El cabo Vásquez Medina y el agente Torres Cruz (las identidades
completas no fueron proporcionadas en el puesto donde trabajan) fueron
con orden judicial en mano, a traer a Jacinto.
No lo hicieron en un carro policial como debía ser sino que fueron
en el auto placas P-494-012, que según fuentes policiales pertenece
al abogado Víctor Melgar, a quien Coreas había designado
como su defensor.
Pero el juez Menéndez mintió en el oficio girado a la policía
porque a esa fecha, Jacinto ni siquiera estaba bajo su jurisdicción
sino aún de la Fiscalía.
En el proceso consta que el reo pasó a disposición del juez
Menéndez hasta las tres de la tarde del 12 de mayo, momento en
que la Fiscalía acusó a Coreas y por tanto, a partir de
ese momento sí ya pasaba a la orden del juez.
El juez programó la audiencia inicial para la tarde del 15 de mayo,
por tanto, huelga decir que el juzgador también mintió en
el oficio de traslado en el que dijo que la audiencia se haría
el 12.
El oficio en el que ordenó el traslado de Jacinto, de Ataco aCara
Sucia, no aparece en el expediente judicial, la causa 114-2006.
Lo del traslado era ignorado por la Fiscalía. Por eso, según
fuentes de este periódico, la fiscal del caso se llevó un
chasco cuando antes de la audiencia, vio a Jacinto bajarse de su carro,
bien acicalado y acompañado de un cabo de la policía de
Cara Sucia.
Nadie en el juzgado le supo explicar el por qué iba en su carro
y no en un policial. Aunque la fiscal del caso lo niega, fuentes no oficiales
aseguran que la funcionaria hizo ver al juez que si no le decretaba la
detención provisional al imputado, iba a denunciarlo por haberlo
sacado de la policía de Ataco a espaldas de la Fiscalía.
Las mismas fuentes indican que Menéndez Cabezas había advertido
a la fiscal que si la víctima no se presentaba, no tendría
otro remedio que poner en libertad a Coreas.
Para sorpresa de la fiscal, cuando creían que el caso se caería
porque la víctima no se presentaría, pues al ir a buscarla
se percataron de que se había cambiado de domicilio, el abogado
de Coreas apareció junto con Heydi y su madre.
Comprando silencio
Para ese momento, el abogado de Coreas ya le había dado los cinco
mil dólares a cambio de que no acusara a su cliente. Pero el chasco
esta vez se lo llevaría el abogado y el imputado pues la víctima
se mantuvo en la denuncia.
Al final de la diligencia, el juez Menéndez ordenó prisión
a Jacinto Coreas mientras la Fiscalía concluía la investigación.
El proceso judicial pasó al Juzgado de Instrucción de Jujutla
y el reo debía ser trasladado al penal de Apanteos. Pero esto último
nunca sucedió, según las fuentes, en espera del segundo
favorecimiento judicial que no tardaría en llegar.
Sin pruebas
El 29 de mayo el juez de instrucción de Jujutla, César Astolfo
Espino Moreno, hizo una audiencia especial de revisión de medidas
y en la misma cambió la cárcel preventiva por otras medidas
cautelares, arguyendo, según la Fiscalía, que el imputado
había probado el arraigo domiciliar y económico.
Pero el lunes anterior, el juez Espìno dijo a este periódico
que había favorecido a Jacinto Coreas porque no había suficientes
indicios de que éste fuera el responsable de la violación
de Heydi.
Espino dijo que hacía falta un peritaje sicológico y un
examen de genitales de la víctima.
La Fiscalía se opuso a esa resolución porque, entre otras
cosas, antes de ser acusado de violar a Heydi, Jacinto ya era procesado
por cuatro delitos graves.
En marzo de este año, un día que andaba ebrio amenazó
de muerte a sus cuatro guardaespaldas e intentó matar a uno de
ellos.
Según el proceso judicial, el empleado se libró de la muerte
porque se lanzó del segundo piso de la casa de Jacinto, quien
desde allí lo agarró a balazos.
Por esos delitos, el juzgado de paz de Jujutla también le decretó
detención preventiva que debía guardar en el penal de Apanteos.
Pero Espino Moreno le sustituyó la cárcel por otras medidas
cautelares. Durante la entrevista, el juez Espino sostuvo que había
favorecido a Coreas, pese a que era segunda vez que lo libraba de ir a
Apanteos, basándose en su sana crítica y porque el relato
de Heydi no le bastaba como indicio de que Coreas era el responsable de
la violación.
Magistrado opina
Sobre lo anterior, el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Néstor
Castaneda dijo que no podría decir si Menéndez Cabezas se
extralimitó en sus funciones o si habría caído incluso
en un delito porque primero tenían que hacerle una auditoría
al custionado proceso.
“Si él (Menéndez) tomó esa decisión
(de sacar de la cárcel a Coreas cuando aún no estaba bajo
su jurisdicción) debió haberlo hecho en los parámetros
establecidos. Eso es lo medular y habría que analizar las circunstancias,
habría que ver qué elementos tuvo él para tomar esa
decisión”, aseguró Castaneda.
El magistrado dijo que este caso es uno de los que será auditado,
así como también las circunstancias que llevaron al juez
de instrucción de Jujutla a revocar la prisión preventiva.
Una champa por casa
Mientras tanto, desde el día de la audiencia inicial, Heydi y su
núcleo familiar ha andado de un lado a otro, escondiéndose
de Coreas y su abogado por temor a que algo malo pueda sucederles.
Aún así, Heydi cuenta que su violador la ha llamado varias
veces al celular para pedirle que se vaya muy lejos, que cuide al bebé
con el dinero que le ha dado.
La menor se ha mudado a un lugar que sólo la fiscal del caso conoce,
donde se prepara para lo que se le avecina, la menor y su madre han comprado
al crédito un lote donde intentan edificar una champa de lámina
para recibir al bebé que llamará José Humberto.
El “prófugo” que no capturan en Cara Sucia
En la policía deCaraSucia no hay registros de que Jacinto Coreas
haya permanecido en ese lugar luego de que el juez Menéndez Cabezas
ordenara trasladarlo de la policía de Ataco, donde estaba a la
disposición de la Fiscalía de Ahuachapán.
Fuentes que pidieron el anonimato pero muy vinculadas al proceso judicial
aseguraron a este periódico que mientras se llegaba el día
de la audiencia inicial (desde la noche del 11 de mayo hasta la tarde
del 15) Coreas estuvo tranquilamente en su casa, ubicada en el cantón
Guayapa, a pocos kilómetros de Cara Sucia.
No obstante, el cabo Vásquez Medina, uno de los que cumplió
la orden del juez Menéndez, afirmó que el imputado si permaneció
ese lapso en las bartolinas policiales.
Sin embargo, cuando este periódico pidió ver el libro de
registro de detenidos o de los servicios prestados por personal de esa
subdelegación, Vásquez Medina dijo que no aparecía
porque allí sólo se registra a las personas capturadas por
personal de esa sede policial.
Lo curioso es que en esa subdelegación no se registra a los reos
que admiten en depósito pero sí anotan en el libro de novedades
diarias, a quienes visitan esa oficina.
Luego de buscar en varios libros si aparecía registrado el imputado
y al no hallar rastro alguno, el cabo dijo que quien podía dar
más información sería otro cabo de apellido Vásquez,
quien en ese momento estaba fuera de la oficina.
Al regresar más tarde, el cabo Vásquez dijo que no podía
dar esa información porque era oficial.
Lo contrario ocurrió en la subdelegación de Ataco, donde
El Diario de Hoy tuvo acceso a los documentos que registraban la entrada
y salida de Jacinto Coreas.
Apelación
En cuanto la Fiscalía supo que el juez de instrucción de
Jujutla había favorecido a Coreas con medidas alternas a la cárcel,
apeló el fallo.
Un tribunal superior revocó el fallo del juez Astolfo Espino,
por lo que se ordenó nuevamente la captura de Coreas.
Sin embargo, fuentes judiciales dijeron a este periódico que el
imputado permanece en su vivienda y se desplaza tranquilamente por Cara
Sucia sin que la policía local lo arreste.
Sobre esto, el cabo Vásquez dijo que a la subdelegación
no le competía hacer efectiva la captura porque para eso, en Ahuachapán
había una sección de Cumplimiento de Disposiciones Judiciales,
que era la encargada de las capturas.

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