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Escuela en problemas

Tonacatepeque. El centro educativo funciona en un local prestado en el cantón El Sauce. Ha estado allí desde 1996. Son 75 alumnos los que atienden a diario. Necesitan pagar un terreno.

Publicada 28 de junio de 2006 , El Diario de Hoy

Aulas. La falta de infraestructura hace que niños de diferentes secciones reciban clases en la misma aula. Foto EDH
Enrique Carranza
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com

Al dejar la zona urbana de Tonacatepeque y viajar 15 minutos hacia el norte de ese municipio se encuentra el caserío La Ermita, del cantón El Sauce.

A un costado de la calle de tierra que conduce hacia ese sitio un rótulo anuncia la ubicación de la escuela más cercana a la zona.

El centro escolar es llamado Caserío La Ermita, Cantón El Sauce. Allí asisten 75 niños a diferentes niveles educativos.

No es una escuela como cualquier otra, dos aulas y una oficina es todo el espacio para atender la población estudiantil.

Las clases están divididas en dos turnos. En la mañana asiste de parvularia a tercer grado y por la tarde de cuarto al sexto. Por lo general dos secciones son atendidas por un sólo docente.

Otra cifra que al parecer no concuerda, es que sólo existen dos fosas sépticas para ser utilizadas por los 75 niños. El personal educativo son tres profesores en total.

Por si todo lo anterior no es suficiente, desde sus inicios allá por 1996 el local de la escuela es prestado por uno de los habitantes.

“El padre de familia dijo que podíamos estar aquí, mientras el Ministerio (de Educación) nos hacía la escuela formal”, dijo Celina Torres, directora de la institución.

Dificultades. Los alumnos deben realizar sus trabajos casi en grupos, por la escasez de espacios disponibles dentro de las aulas. Foto EDH

Desde esa fecha han pasado 10 años, y Educación, según la educadora, les ha dicho que la cartera de Estado no compra los terrenos para construir centros escolares.

A principios de 2006, otro poblador decidió vender un predio valorado en $5,714.29 a las autoridades educativas.

“Hicimos un préstamo personal de 2,500 dólares para que la propiedad no fuera vendida a nadie más; el dinero iba a salir de actividades que hiciéramos”, explicó Torres.

Mientras, el resto de los fondos serían gestionados con la comuna. “El problema que tenemos hoy, es que la mayoría de las actividades para recolectar el pago mensual del crédito habían sido excursiones y con la llegada del invierno se han suspendido”, comentó.

Sostuvo que eso la pone en serios apuros, porque el crédito fue abierto a nombre de ella.
Se intentó conocer la versión de Educación, pero al cierre de esta edición no correspondieron la petición.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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