Iliana Colocho
El Diario de Hoy
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El desconocimiento del síndrome de la fatiga crónica (SFC) no se da sólo en el ámbito social sino también en el médico.
La búsqueda de sus posibles causas, el parecido que el trastorno tiene con otras patologías y el hecho de que se identificara hace relativamente poco (en 1988) son algunas de las causas.
Las hipótesis lanzadas sobre el origen de la enfermedad han ido variando a lo largo de los últimos años, según recoge un artículo publicado en 2001 en el “Journal of the América Medical Association” (JAMA).
En este sentido, varios expertos apuntaron que se trataba de “una variante de la infección por el virus Epstein-Barr”, y otros que se trata de un síndrome que “podría reflejar una depresión u otros trastornos psiquiátricos...”.
La posibilidad de que los pacientes estén transformando la ansiedad o los problemas personales que sufren en una serie de síntomas físicos que sólo ellos perciben, también ha sido tratada.
Por lo tanto, según apunta JAMA, “el diagnóstico está sujeto a las ideas que cada médico tenga sobre la enfermedad. Los especialistas que no creen que el SFC posee una base orgánica son más propensos a diagnosticar un desorden de personalidad, aunque no cumplan los criterios establecidos para dicho trastorno”, explica la institución en su página.
Sea cual sea su origen, lo cierto es que las personas con SFC sufren. Su dolor, según ellos mismos señalan, no sólo es fruto de la fatiga sino también de la incomprensión, la rabia y, ante todo, por querer y no poder hacer sus tareas diarias.
Registro
Kim A. Snyder realizó el primer documental sobre el trastorno, titulado “I remember me”, en el cual aparecía una joven de 27 años que desde hace tres años padece el síndrome.
Sus movimientos y sus esfuerzos responden a un plan de dosificación de energías: un par de días de reposo total para ir a un sitio y otros dos sin moverse para recuperar la fuerza perdida en el trayecto. “Tienes que adaptar tu vida a tu propio ritmo”, explica la joven en la filmación.
Los criterios de diagnósticos, establecidos en 1994 por el centro de enfermedades de Atlanta, Estados Unidos, aseguran que se puede identificar el trastorno.
La presencia de fatiga durante más de seis meses que no responde a ninguna causa, que no mejora con el sueño y que disminuye los niveles de actividad es el primer criterio.
El paciente debe presentar al menos cuatro de los siguientes síntomas: trastornos de concentración o memoria recientes; dolor al tragar; inflamación y dolor de ganglios axilares o cervicales; dolor muscular; cefalea; sueño no reparador; dolor de las articulaciones sin signos inflamatorios y malestar post esfuerzo superior a 24 horas.
Los efectos que esta enfermedad tiene sobre los que la padecen pueden impedir la realización de muchas de las actividades cotidianas.
La imposibilidad de ir a trabajar, hacer ejercicios, hacer la compra o incluso leer son algunas de las consecuencias del trastorno.
Por esta razón, los afectados, en su mayoría mujeres de unos 35 años, según registros del centro de enfermedades de Atlanta, se enfrentan a un cambio de vida radical. Incluso podría llegar a la muerte.
Primera víctima mortal
El SFC se cobró su primera víctima mortal en Gran Bretaña por primera vez en el mundo, al menos eso es lo que figura en los registros oficiales. Fue una mujer de 32 años llamada Sophia Mirza, que la padeció durante seis años.
De acuerdo al parte de defunción, la principal causa de muerte fue una falla renal provocada por deshidratación provocada por el síndrome. También mostró una inflamación en la médula espinal, característica de la enfermedad.
Para algunos, la muerte de Sophia representa un paso hacia el reconocimiento de la dimensión física de la enfermedad. Según explicó el neurólogo Abhijit Chaudhuri, consultor del Essex Centre of Neurological Science, “este caso hecha luz sobre el síndrome, pues había cambios en su ganglio dorsal”. Para el especialista, los cambios en su médula ósea pudieron ocasionar los síntomas de su fatiga crónica.
Precedente
La madre de Sophia también se mostró conforme con la resolución, puesto que durante la larga desmejoría de su hija ella tuvo que luchar por que se reconociera su mal como una enfermedad física y no mental.
“Estoy muy complacida de que el SFC haya sido identificado como principal causa de muerte, porque puede ser utilizado para fomentar la necesidad de investigación biomédica de la enfermedad”, dijo. Es que hasta ahora no se conoce una causa precisa para el SFC, también conocido como Encefalomielitis Miálgica.
Las investigaciones científicas se reparten entre quienes aducen que se trata de una condición psicológica y los que argumentan una causa física.

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