Sonia Bernál
El Diario de Hoy
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| El rescate. Personal de Bomberos trabaja para sacar los cuerpos en descomposición. Foto
EDH |
Los cuerpos de dos hombres fueron encontrados al interior de un pozo en la finca Chavarría, colonia San Joaquín, al poniente del cementerio de Jucuapa. Los cadáveres presentaban múltiples heridas de arma blanca.
Guillermo Antonio Zúniga Ayala, de 33 años y Francisco Javier Campos, de 57, eran buscados por familiares y la Policía Nacional Civil, PNC.
Parientes de Zúniga indicaron a la policía que éste salió de su casa, frente al camposanto, el domingo, para ir a buscar a Campos, en el barrio San Simón, pero nunca regresó.
Luego de efectuar la búsqueda, familiares de Zúniga informaron a las autoridades que alrededor de un pozo de la zona habían rastros de sangre. El mal olor en el sitio era insoportable.
Reinaldo Molina, jefe de investigaciones de la PNC de Usulután, manifestó que efectivamente encontraron sangre en el sitio y que procedieron a verificar de qué se trataba, pues existía la posibilidad de que fueran animales los que estaban muertos dentro del pozo.
Esfuerzo
Al detectar que eran cuerpos de personas los que estaban a dentro del pozo, un bombero fue el encargado de sacar los cuerpos, tarea que terminó ayer a las 2:00 de la tarde.
El rescate se dificultó por la profundidad del pozo, por lo que tardo varias horas.
Sobre el caso, el Comisionado Ciro Barrera, jefe de la delegación de la PNC en Usulután, informó que los cuerpos estaban en avanzado estado descomposición.
En la zona que fueron encontrados opera la Mara 18. Según el oficial, Zúniga y Campos departieron bebidas embriagantes con los pandilleros, quienes por alguna razón los mataron aseguró.
Mario Martínez, vocero de la Fiscalía en Oriente, dijo que los forenses determinaron que la causa de la muerte en ambos fueron las heridas que tenían en distinta partes del cuerpo, en su mayoría en el tórax.
“A ellos les gustaban ingerir licor; pero eran trabajadores. No tenían enemigos, pero si les gustaba tomar”, dijo Rina Pineda, compañera de vida de Zúniga; mientras tanto, los otros parientes se mostraron temerosos de proporcionar información
El hombre, que trabajaba como albañil, deja en la orfandad a tres niños, entre los nueve y 11 años.
“Él se dedicaba a hacer trabajos a veces en el cementerio o si lo buscaban iba a otros lugares”, relató la mujer.
Blanca Lidia Campos, sobrina de Javier, descartó que tuviera enemigos al punto de que alguien le quisiera matar.
“Él era bolito, pero no un delincuente. Trabajaba de jornalero”, puntualizó.
“Él se dedicaba a hacer trabajos. A veces en el cementerio o si lo buscaban iba a otros lugares. No tenía enemigos ”
Rina Pineda
Esposa de Zúniga
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