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Palabras
Los límites del sueño universal

Cuando niño me fui un tiempo a vivir a una montaña. Fue cuando encontré a una de mis grandes maestras: la naturaleza.

Publicada 28 de junio de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Una noche clara, viendo la inmensidad de los cielos, pregunté si ese vasto espacio tendría final, como termina la vida, la dicha, la juventud, la gloria, el deseo.

Fue cuando alcancé a ver la rueda universal, como en una inmensa feria, y concluí con asombro que el espacio era circular y no tenía fin. Precisamente por ser elíptico.

Era la serpiente que se traga a sí misma, devorando su cola. La misma que si parte desde aquí y da la vuelta a toda la eternidad, volverá a aparecer en este mismo sitio desde donde inició su viaje infinito.

Si desde mi ignorancia infantil pude intuir semejante teoría, fue muestra inequívoca que yo venía, como todos nosotros, desde las estrellas y que por eso conocía lo del universo circular. Lo más desconcertante es que el tiempo, al igual que el espacio, también es circular. A lo mejor nuestro encuentro ya haya estado desde antes escrito en las estrellas. A lo mejor este amor, esta gloria, este afán y este sol vuelvan un día a repetirse.

(pintorbalaguer@yahoo.com)


Día a día
El salario mínimo

Es proverbial que “mientras los salarios suben por la escalera, los precios van por el ascensor”; al incrementarse los salarios, de inmediato suben los precios en una mayor proporción, ya que prácticamente todos los costos de los productores se incrementan además del aumento de sus planillas.

Pongamos un ejemplo: al subirse el salario mínimo en un diez por ciento, el empleador no sólo paga ese porcentaje adicional al empleado, sino que sufre un alza en sus otros costos, incluidas las prestaciones, los seguros obligatorios, indemnizaciones, etcétera.

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