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Comentando
La hipocresía internacional
En nombre de la solidaridad internacional,
la presidenta Bachelet gime para que “no se demonice’’
a Chávez. No se trata, señora Bachelet, de satanizar a
su “héroe’’ caribeño: sólo queremos
vivir en democracia.
Publicada 26 de junio de 2006, El Diario de Hoy
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Saúl
Pérez Lozano*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Caracas.- De muchos defectos adolecen los venezolanos, pero muchas son
también las virtudes. Con determinación y coraje levantamos
nuestras voces mientras disfrutábamos con todo lo imperfectible
que pudo ser nuestra democracia durante 40 años, para dar aliento
y cobijo a españoles que huían del franquismo, a centroamericanos
y caribeños que evadían las satrapías trujillista,
somocista, batistiana --y aún evaden la fidelista--, peronista
y militaristas argentinas, militaristas brasileñas, velasquistas
en Perú, militaristas en Uruguay y pinochetista.
No es que los perseguidos de ayer vengan a nuestro rescate y a liberarnos
del neoimperialismo de Hugo I, producto del voto irracional, pero da vergüenza
cómo países, hoy demócratas, se obnubilan ante la
lisonjería del autócrata que nada en negro petróleo
y flota en balsas de dólares, que no son suyos, mientras un puñado
de cabilderos, intelectuales y políticos mercenarios responde obsecuente
ante una groseramente multimillonaria campaña propagandística.
Son los que callan nuestras penurias mientras se establece un Estado degradado
como ya lo sufrieron millones de europeos bajo las botas nazis y estalinistas
y aún sufren los cubanos sometidos por el puño senil de
Castro.
En nombre de la solidaridad internacional, la presidenta Bachelet gime
para que “no se demonice’’ a Chávez. No se trata,
señora Bachelet, de satanizar a su “héroe’’
caribeño: sólo queremos vivir en democracia como usted,
que se le haga justicia a los asesinados por “su’’ heroico
régimen. De nuevo abren las ergástulas a los presos políticos,
intentan lavar el cerebro de nuestros hijos loando a un asesino como el
Che Guevara.
En el neoimperialismo chavista, señora Bachelet, se ha asesinado
a inocentes a sangre fría, mientras liberan a asesinos por los
hechos del 11 de abril del 2002. Su “héroe’’
viola la autonomía universitaria y hostiga a los medios de comunicación
social, pero más aberrante aún son las listas de corte fascista
que son utilizadas contra empleados del gobierno o para negar becas a
estudiantes opositores.
La hipocresía en las instancias internacionales es irresponsable
y bufonesca, como el que Cuba integre el Consejo de Derechos Humanos (¿?)
de la ONU; que los cancilleres de Brasil y Argentina, que ya probaron
en Mercosur la cicuta de Hugo I, se solidaricen automáticamente
en apoyo de Vene-zuela, violadora de los derechos humanos, para que ocupe
un puesto del Consejo de Seguridad de la ONU; noble el golpe que Chávez
dio a sus amigos Lula y Kichner cuando actuó a sus espaldas, sin
previo aviso, para espolear el nacionalismo de Evo Morales contra intereses
brasileños-argentinos y españoles, cuyo embajador, Modoro
de apellido, se indigna porque a Chávez no se le comprende.
Insulza, chileno como usted, que ignora los lapidarios informes de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos contra Hugo I, pero
jugando al gato y el ratón exterioriza su hipocresía cuando
instaló la Asamblea de la OEA en Santo Domingo, se refirió,
sin nombrarlo, a “la retórica inflamada’’ de
Hugo I.
A Latinoamérica la esperan muchas amarguras y perturbaciones por
culpa del celestinaje diplomático. Razón tenía lord
Palmerston en su axioma: “Inglaterra no tiene amigos ni enemigos.
Sólo intereses permanentes”.
*Periodista venezolano, coordinador general editorial
del Bloque DEARMAS.© www.aipenet.com

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