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Desenfreno
Menores, víctimas de abuso sexual

Cuscatlán. La mayoría de casos han ocurrido en la zona rural. Sin tratamiento sicológico las víctimas no logran superar trauma

Publicada 25 de junio de 2006, El Diario de Hoy

Julio Mejía
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Ilustración: EDH

Desde los 13 años, Nataly G., sufría abuso sexual nada menos que de su padre Juan M., de 55. Entre 2003 y 2005, él aprovechaba cuando su compañera de vida salía a trabajar para cometer las agresiones.

El hombre llegó al extremo de celar a la menor y le decía que quería tener un hijo con ella.
Por si fuera poco, en una ocasión Juan colgó a Nataly de una viga de la casa en la que residían en Cojutepeque. Le decía que si contaba lo que pasaba, la mataría a ella y a su madre y que después él se suicidaría.

Para fortuna de la víctima algunos parientes se dieron cuenta de los abusos y lo denunciaron ante la Fiscalía.

El 20 de mayo de este año, Juan fue llevado a juicio en el Juzgado de Sentencia de Cojutepeque, y pese a los gritos de la menor para que el juez perdonara a su padre, él fue condenado a cumplir 20 años de prisión.

Este caso de violación en menor incapaz es sólo uno de tantos que han sido cometidos en el departamento, según datos de la Policía Nacional Civil, PNC, local.

En Cuscatlán son seis los municipios en los que más se comete este delito, entre ellos Cojutepeque.

La mayor parte de víctimas no logran superar los maltratos físicos y psicólogos a los que son sometidos, como pasó con Nataly.

Estadísticas

Durante todo 2005 y el primer semestre de 2006, Cuscatlán registra el mayor número de casos de violación de la zona paracentral.

El sargento Omar Hernández, vocero policial, indicó que, casi siempre, quienes cometen el abuso son allegados a la familia de las víctimas.

El 60%, de violaciones en Cuscatlán ocurren en cantones y caseríos.
Sólo en 2005, la PNC reporta 112 denuncias, 67 de las víctimas son menores. De los anteriores, 70 casos se dieron en el área rural, y 42 en la urbana.

En el primer semestre de este año se registraron 50 casos. En Cojutepeque la policía hizo más de 27 detenciones por este delito.

A la cárcel. Dos acusados de violar a menores incapaces son llevados desde un juzgado de Sentencia al penal de San Vicente. Foto: EDH

Mientras que en San Rafael Cedros hubo 13; en Suchitoto y San Pedro Perulapán 11 en cada uno. Y en Candelaria arrestaron a seis.

“En la zona rural ( de Cuscatlán) los violadores, la mayoría mareros, aprovechan sitios montañosos.

En la zona urbana los responsables son allegados o parientes de las víctimas”, reiteró Orlando Parada, jefe de la PNC a nivel departamental.

Condenas por éste ilícito

Datos de la PNC detallan que el año pasado se cometieron más agresiones sexual es en contra de menores de edad.
- Por este delito la policía capturó y condenó a 93 pandilleros. En la mayoría de casos, los ofendidos son menores de edad.
- La lucha por disminuir estos ilícitos es grande, según autoridades de la corporación. Se necesita más colaboración ciudadana para denunciarlos.

Parientes están implicados

Pandilleros, maestros y hasta líderes religiosos están implicados en violaciones, según la Fiscalía General de la República Subregional de Cojutepeque.

Guillermo Argueta, fiscal de la Unidad de Delitos contra el Menor y la Mujer, afirma que los casos se registran en todos los municipios de Cuscatán.

“Aunque no haya violencia siempre hay delito de violación, aunque sean menores entre los 150 y los 18 años”, explicó.

Algunos imputados en agresiones sexuales afrontan penas entre 14 y 20 años de cárcel. Esto pese a que haya habido consentimiento de la víctima, puntualizó.
Tropiezos

Las edades de los ofendidos en Cuscatlán oscilan entre los 4 y 18 años.
“Algo que preocupa es que cuando los casos llegan a los tribunales de Sentencia, los jueces aducen tecnicismo del error de prohibición, mediante el cual los imputados se defienden diciendo que no se trata de una simple relación, si no que ellos pretenden formar un hogar con sus víctimas”, sostuvo el fiscal

Agregó que “en varias ocasiones los padres de familia se muestran de acuerdo con esos fallos”. Lo anterior se da más en el área rural.
Allí hay menores de 14 años que ya practican relaciones sexuales con amigos, familiares o vecinos.

En estos casos, al haber denuncia, aunque no de parte de la víctima o familiares si no de allegados, los fiscales presentan un recurso de casación. “Se trata de menores y siempre hay delito”, recalcó el funcionario.

No obstante, como los aplicadores de justicia argumentan que estos casos son comunes en el campo, se niegan a aplicar la pena mínima (14 años). Y, a lo sumo, aplican medidas sustitutivas en buen porcentaje de los procesos.

Por su parte, el jefe auxiliar de la Procuraduría General de la República en Cojutepeque, Norberto Nerio dijo “Los casos se caen porque ni la PNC ni la Fiscalía investigan, hay deficiencia, pues no presentan a tiempo las pruebas científicas”.

Los casos se incrementan por descuido y falta de comunicación de los padres con los hijos, y la pérdida de valores y libertinaje en los jóvenes, explicó.
Es necesario que todos los sectores de la sociedad se preocupen por prevenir este delito, sugirió.

Ofendidos no declaran

Algo que preocupa a las autoridades policiales es que pese a que ellos detienen a los presuntos responsables de cometer las agresiones sexuales, la mayoría de víctimas, por miedo, no los delatan ante el juez.

Ello facilita que los imputados pronto recuperen su libertad, pese al esfuerzo de las autoridades.

Por ejemplo, de los casos registrados en 2005 en el departamento de Cuscatlán, sólo se lograron resolver 32 en los tribunales.

No obstante, un gran número de casos, 80, siguen siendo investigados, pues no hay indicios de los agresores.

Los imputados ya están tras las rejas. Algunos, entre los que hay padrastros, tíos, abuelos y hasta padres, purgan condenas de hasta 20 años, como promedio.

El Código Penal establece 14 años de prisión como mínimo y 30 cómo máximo, para los implicados.

El subcomisionado Orlando Parada, jefe de la PNC en Cuscatlán, afirma que los jueces deben aplicar medidas más drásticas a los procesados y no dejarlos en libertad.
“Deben ser un poco más rigurosos y severos con estos sujetos”, aseveró.

Rodríguez: “no saben si son hombres o mujeres”

“En el desarrollo de su persona, las víctimas se enfrentan a problemas de trastorno sexual en su adolescencia, pierden su género y no saben si son verdaderos hombres o mujeres.
Viven con traumas psicológicos y ya no se sienten auténticos ante los demás”.

Esta frase de la psicóloga Lorena Rodríguez, de la Unidad para la Defensa de la Familia y el
Menor de la auxiliar de la Procuraduría General de la República en Cojutepeque, resume las secuelas que padecen las víctimas de violación.
Este delito ocurre por la pérdida de valores y la desintegración familiar.

Lo preocupante es que las afectadas, algunas veces, no denuncian los casos por temor a ser rechazados por la sociedad o por sus familiares.

Varias víctimas, en el caso específico de Cuscatlán, son hijas de madres solteras que laboran en maquillas y otra gente cuida sus hijos.
Lo mismo sucede con hijas de vendedoras de los mercados, finalizó.

“Los jueces deben ser un poco más rigurosos y severos con estos sujetos. Sabemos que los casos van en aumento en el departamento de Cuscatlán”
Orlando Parada
Jefe delegación PNC Cojutepeque

“Varios casos se caen debido a que ni la PNC, ni los fiscales investigan, hay deficiencia porque no presentan a tiempo las pruebas científicas”
Norberto Nerio
Jefe de la PGR Cuscatlán

“La mayoría de los imputados, en 60 % se arrepienten de estos actos, pero al salir libres vuelven a reincidir, así las víctimas llevan otra vez los violadores ”
Lorena Rodríguez
Psicóloga de la PGR Cojutepeque

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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