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“Los jueces no somos intocables”
Un grupo de funcionarios judiciales es acusado por dictar fallos que favorecen a delincuentes, so pretexto de que la ley es ambigua. Uno de sus colegas rechaza ese proceder y dice que la única interpretación de las leyes tiene que hacerse en armonía con la seguridad social y la equidad
Publicada 24 de junio de 2006 , El Diario
de Hoy
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Francisco Mejía
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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En contra. El juez de Paz de Cuisnahuat criticó a su colegas por la forma en que interpretan las leyes penales. Foto: EDH |
El juez de Paz, Tomás Alberto López, de Cuisnahuat, Sonsonate, criticó a algunos de sus colegas por administrar justicia obedeciendo a lineamientos que no encajan con la realidad salvadoreña.
Destaca que es necesario hacer una depuración del Órgano Judicial y que los jueces tienen la obligación, en algunos casos, armonizar con iniciativas del Ejecutivo encaminadas a combatir la violencia ocasionada por la delincuencia, sin perder de vista la independencia y trasparencia judicial.
El juzgador rechaza el garantismo para los derechos de los delincuentes en menoscabo de las víctimas.
Perfil
Tomás Alberto López Salinas, Juez de Paz del municipio de Cuisnahuat, departamento de Sonsonate.
Graduado del Programa de Formación Inicial para jueces.
Egresado del Colegio de Altos Estudios Estratégicos.
Con estudios de Geopolítica en Washington y Derecho Comercial en la Escuela Judicial de Barcelona, España.
Miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Magistrados y Jueces de El Salvador.
Es el coordinador de la Asociación de Abogados por el departamento de Sonsonate. |
¿Qué lectura hace ante la decisión de la Corte de destituir a un juez suplente?
No se puede establecer que hay una corrupción generalizada en el cuerpo de jueces. Hay casos aislados, creo que el principal problema en el que estamos es por una interpretación de un grupo de colegas nuestros que no está acorde a las aspiraciones y a los recursos de seguridad que impulsa el Ejecutivo como el sentimiento fundamentado de esa inseguridad que siente el pueblo salvadoreño.
¿De cuál grupo habla y quiere decir que ellos no encajan en los esfuerzos que hace el resto de instituciones por disminuir la violencia?
Creo que no encaja. Voy a decirlo claramente: se trata del Foro de Jueces Democráticos Independientes, que aglutina a la mayor parte de jueces. Ellos son como un tanque de pensamiento en el Órgano Judicial, técnicamente son altamente calificados, algunos son cuestionados (por sus fallos). La competencia de ellos es incuestionable. Como bloque comparten una visión: tienen un desencanto por el modelo socioeconómico del Gobierno, critican que sólo se le apuesta a la represión del delito, pero no a la prevención. Hay una crítica fuerte al papel que juega la empresa privada y los medios de comunicación en cuando a la auditoría del trabajo que realizamos.
¿Es una corriente que siguen los jueces?
La mayoría de los jueces del Foro se han dejado llevar por la teoría del garantismo penal. Es una teoría infundida por un autor italiano que viene a sobredimensionar los derechos de los imputados en perjuicio de los derechos de la víctima y la sociedad. Es una teoría aplicada por estos jueces, que a la vez, son capacitadores de la alta escuela judicial.
¿Usted no aprueba esta línea del Foro?
Creo que el garantismo penal crea un desequilibrio que deberían tener los jueces en proteger los derechos de víctimas e imputados. Ese desequilibrio ha llegado a que se tomen decisiones como las que hemos visto. No estamos en el momento histórico y geográfico para ser seguidores de esa teoría.
¿Cree que debe haber una depuración?
La depuración es necesaria en toda institución pública y privada. Ayuda a mantener la disciplina. Vemos depuración en la Policía, en la Fiscalía y la gente se pregunta ¿bueno y a los jueces por qué no los depuran? La Corte Plena tiene la potestad para sancionar a un juez.
¿Se tiene la impresión que los jueces son intocables?
Eso no debe ser así. Todos los funcionarios del Estado, los jueces, somos servidores públicos recibimos nuestro salario del pago de impuestos de ciudadanos, tenemos que responder y estar abiertos a la crítica. Los últimos acontecimientos no se han tratado de faltas al mecanismo disciplinario sino a situaciones de interpretación. En lo que no estoy de acuerdo es en que se utilice esa independencia o imparcialidad para generar situaciones que en nada abona a los esfuerzos de seguridad del Ejecutivo.
¿Qué hay que hacer para detener el avance de la delincuencia?
Un cambio en la interpretación constitucional y legal que no nos dejemos arrastrar por el garantismo y restauremos el equilibrio. Obligación que tienen los juzgadores de garantizar la seguridad de los testigos y no obligarlos a declarar sin descubrirse el rostro, eso es viable.

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