Manuel
Hinds*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
El FMLN ha anunciado que se opone a todo lo que el Gobierno pueda proponer
y que usará su poder en la Asamblea para impedir que realice cualquier
obra. Se opone incluso a la construcción de la carretera longitudinal
del norte, dentro de un programa que es primordialmente compuesto de donaciones.
Aunque el país entero sufrirá con esta actitud tan siniestramente
negativa, los que más sufrirán son los pobres, en este caso
los de la zona norte, que son los más pobres del país.
Si hay algo que es muy claro es la estrecha relación que existe
entre pobreza y desconexión geográfica con el resto de la
sociedad. Las comunidades aisladas del resto del país no pueden
tomar ventaja de los beneficios ofrecidos por la sociedad más grande
y más organizada que funciona cerca de, pero inaccesible a, ellas.
El aislamiento de estas comunidades tiene dos dimensiones. En primer lugar
no tienen acceso a muchos de los servicios sociales que se brindan en
el resto de la sociedad y, cuando existe, este acceso es enormemente caro.
El cuidado de la salud es un ejemplo clarísimo. Las ambulancias
no existen para las comunidades sin carreteras pasables y el transporte
de los heridos y los enfermos es sumamente costoso en términos
de vidas y recursos.
En segundo lugar, los pobladores de las comunidades aisladas no tienen
idea de lo que ellos podrían producir para la sociedad en general
y, cuando la tienen, enfrentan enormes costos en su producción,
tanto en la compra de insumos como en la venta de los productos.
La relación entre aislamiento y pobreza ha sido validada muchas
veces en El Salvador. La Comisión Nacional de Desarrollo, una institución
no partidista con participación de varias ideologías, ha
enfatizado esto en varios documentos y en incontables declaraciones públicas,
fundamentándolo con datos y experiencias obtenidas en su constante
contacto con comunidades en todo el territorio nacional.
Sin embargo, el FMLN se opone a conectar a las pobres comunidades del
norte con el resto de la sociedad, lo cual equivale a condenarlas a vivir
en la pobreza hasta que políticos más interesados en resolver
los problemas del país sustituyan a los del FMLN.
Esta actitud es el epítome del negativismo, la manifestación
más clara del triste tercermundismo que domina el pensamiento de
ese partido. Su mentalidad perpetúa el subdesarrollo. Piense en
un país en el que el partido A, cuando está en la oposición,
bloquea todo lo que el partido B trata de hacer en el Gobierno.
Piense ahora que el partido B emula al A, de tal forma que lo bloquea
de igual forma cuando A llegue al Gobierno. El resultado, por supuesto,
es que el progreso se bloquea siempre y el país se estanca en su
subdesarrollo. Si todos los partidos políticos emulan al FMLN,
El Salvador será siempre subdesarrollado.
El negativismo destructivo del FMLN no es nuevo. Ha sido siempre así.
Los manifiestos del FMLN están llenos de la palabra no. No a esto,
no a aquello..., etc. Los programas de gobierno se dedican a promesas
de deshacer lo que los gobiernos de ARENA han hecho.
Basta ver esto para darse cuenta de que el FMLN no tiene ni la imaginación
ni la preparación para definir una agenda propia. Ha adoptado siempre
la agenda de ARENA pero para introducir la palabra no antes de cada inciso.
Eso es destructivo, tanto para el país como para el respeto que
el FMLN puede tenerse a sí mismo.
Esto recuerda un chiste negro que los rusos usaban para ilustrar la destructividad
de la envidia, el rasgo del carácter ruso que llevó a su
país a la tragedia del comunismo. La Virgen María se aparece
a Iván, un campesino ruso y le dice que le va a conceder cualquier
deseo que le pida. “Eso si”, añade la Virgen, “tengo
que decirte que sin importar lo que sea que me pidas, le daré el
doble a Dimitri, tu vecino”. Iván, que se había puesto
feliz al oír la primera parte del ofrecimiento de la Virgen, se
ensombreció al oír la segunda.
“¿Pero por qué me haces esto?”, preguntó
a la Virgen, lleno de resentimiento. “Porque me da la gana”,
dijo la Virgen, añadiendo, “y a ti, en todo caso, ¿qué
te importa lo que le dé a tu vecino? Pide todo lo que puedas desear
en la vida, multiplícalo por cien y pídemelo.
Nada te faltará, aunque tu vecino tenga el doble”. “No,
señora --dijo Iván--, no te voy a pedir eso. Te pido que
me saques un ojo, para que le tengas que sacar los dos a Dimitri”.
El FMLN no tiene ideas para ayudar al país. Debería de pedírselas
a la Virgen, en vez de dejarse dominar por la envidia y tratar de destruir
las de los demás.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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