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El concepto tercermundista de la política

Esta actitud es el epítome del negativismo, la manifestación más clara del triste tercermundismo que domina el pensamiento del FMLN. Su mentalidad perpetúa el subdesarrollo.

Publicada 23 de junio de 2006, El Diario de Hoy

Manuel Hinds*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El FMLN ha anunciado que se opone a todo lo que el Gobierno pueda proponer y que usará su poder en la Asamblea para impedir que realice cualquier obra. Se opone incluso a la construcción de la carretera longitudinal del norte, dentro de un programa que es primordialmente compuesto de donaciones.

Aunque el país entero sufrirá con esta actitud tan siniestramente negativa, los que más sufrirán son los pobres, en este caso los de la zona norte, que son los más pobres del país.

Si hay algo que es muy claro es la estrecha relación que existe entre pobreza y desconexión geográfica con el resto de la sociedad. Las comunidades aisladas del resto del país no pueden tomar ventaja de los beneficios ofrecidos por la sociedad más grande y más organizada que funciona cerca de, pero inaccesible a, ellas.

El aislamiento de estas comunidades tiene dos dimensiones. En primer lugar no tienen acceso a muchos de los servicios sociales que se brindan en el resto de la sociedad y, cuando existe, este acceso es enormemente caro.

El cuidado de la salud es un ejemplo clarísimo. Las ambulancias no existen para las comunidades sin carreteras pasables y el transporte de los heridos y los enfermos es sumamente costoso en términos de vidas y recursos.

En segundo lugar, los pobladores de las comunidades aisladas no tienen idea de lo que ellos podrían producir para la sociedad en general y, cuando la tienen, enfrentan enormes costos en su producción, tanto en la compra de insumos como en la venta de los productos.

La relación entre aislamiento y pobreza ha sido validada muchas veces en El Salvador. La Comisión Nacional de Desarrollo, una institución no partidista con participación de varias ideologías, ha enfatizado esto en varios documentos y en incontables declaraciones públicas, fundamentándolo con datos y experiencias obtenidas en su constante contacto con comunidades en todo el territorio nacional.

Sin embargo, el FMLN se opone a conectar a las pobres comunidades del norte con el resto de la sociedad, lo cual equivale a condenarlas a vivir en la pobreza hasta que políticos más interesados en resolver los problemas del país sustituyan a los del FMLN.

Esta actitud es el epítome del negativismo, la manifestación más clara del triste tercermundismo que domina el pensamiento de ese partido. Su mentalidad perpetúa el subdesarrollo. Piense en un país en el que el partido A, cuando está en la oposición, bloquea todo lo que el partido B trata de hacer en el Gobierno.

Piense ahora que el partido B emula al A, de tal forma que lo bloquea de igual forma cuando A llegue al Gobierno. El resultado, por supuesto, es que el progreso se bloquea siempre y el país se estanca en su subdesarrollo. Si todos los partidos políticos emulan al FMLN, El Salvador será siempre subdesarrollado.

El negativismo destructivo del FMLN no es nuevo. Ha sido siempre así. Los manifiestos del FMLN están llenos de la palabra no. No a esto, no a aquello..., etc. Los programas de gobierno se dedican a promesas de deshacer lo que los gobiernos de ARENA han hecho.

Basta ver esto para darse cuenta de que el FMLN no tiene ni la imaginación ni la preparación para definir una agenda propia. Ha adoptado siempre la agenda de ARENA pero para introducir la palabra no antes de cada inciso. Eso es destructivo, tanto para el país como para el respeto que el FMLN puede tenerse a sí mismo.

Esto recuerda un chiste negro que los rusos usaban para ilustrar la destructividad de la envidia, el rasgo del carácter ruso que llevó a su país a la tragedia del comunismo. La Virgen María se aparece a Iván, un campesino ruso y le dice que le va a conceder cualquier deseo que le pida. “Eso si”, añade la Virgen, “tengo que decirte que sin importar lo que sea que me pidas, le daré el doble a Dimitri, tu vecino”. Iván, que se había puesto feliz al oír la primera parte del ofrecimiento de la Virgen, se ensombreció al oír la segunda.

“¿Pero por qué me haces esto?”, preguntó a la Virgen, lleno de resentimiento. “Porque me da la gana”, dijo la Virgen, añadiendo, “y a ti, en todo caso, ¿qué te importa lo que le dé a tu vecino? Pide todo lo que puedas desear en la vida, multiplícalo por cien y pídemelo.

Nada te faltará, aunque tu vecino tenga el doble”. “No, señora --dijo Iván--, no te voy a pedir eso. Te pido que me saques un ojo, para que le tengas que sacar los dos a Dimitri”.

El FMLN no tiene ideas para ayudar al país. Debería de pedírselas a la Virgen, en vez de dejarse dominar por la envidia y tratar de destruir las de los demás.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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