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| En el acto. Eduardo
Henríquez Corpeño, El Gigio, y Gloria Elsy Gómez,
capturados el día del secuestro y asesinato de Gerardo.
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Jorge Beltrán
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La prontitud con que fue asesinado Eduardo Enrique Corpeño, El
Gigio, en el centro penal de San Francisco Gotera, Morazán, dio
lugar a especular si este hecho había sido ordenado a raíz
de la muerte del niño Gerardo Villeda o en cumplimiento de algún
código secreto entre reclusos.
Pero sobre la muerte deGigio, existe otra teoría. Resulta que
Gigio, antes de formar su banda, estaba ligado a Iván Cruz Cañadas,
El Sapo, y a José Antonio Ángel, Toño Chiches.
Junto a ellos participó en el secuestro de la señora Irma
de Torres, la esposa de un reconocido empresario usuluteco.
Crimen
La mujer fue asesinada por El Sapo, cuando erróneamente el secuestrador
supuso que no habían entregado el rescate acordado. La hallaron
en un barranco de La Puerta delDiablo.
Sin embargo, la familia Torres sí pagó 600 ó 700
mil colones, pero el Gigio sólo entregó al Sapo, 100 mil.
Ya encarcelado por esos crímenes, El Sapo supo la verdad. El Gigio
se había quedado el resto del dinero.
Por eso, cuando supieron que había sido apresado por el secuestro
y asesinato de Gerardo Villeda, fraguaron el asesinato, pues por experiencia
propia sabían que todos los secuestradores eran enviados al penal
deGotera.
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Miguel Ángel Villeda, padre de Gerardo, relató cómo
se enteró de la muerte del Gigio.
A las siete de la mañana del 27 de junio, una llamada del Centro
Penal de Gotera cayó en su casa. Él no estaba.
La llamada la recibió una pariente. El sujeto se identificó
como Noé Martínez. “Queremos que le comunique, por
favor, que ya matamos al Gigio, que ya puede estar un poquito más
tranquilo.
Le hemos dado una muerte especial porque el que toca a un niño,
aquí lo matamos”, dijo en la conversación el presidiario
que dijo estar recluido en el Sector Tres. Como recompensa, el hombre
pidió nada más que le enviaran un televisor. La petición
del electrodoméstico, según el padre del menor, fue rechazada.
En internamiento especial
El secuestro y asesinato de Gerardo Villeda Kattán marcó
casi el final del embate que varias bandas criminales hicieron contra
la sociedad salvadoreña.
El dolor que infligieron centenares de secuestradores hizo endurecer las
leyes y unió a diversos sectores del país.
Para 2002, más de 500 secuestradores estaban encarcelados y la
mayoría de bandas desbaratadas.
La banda de El Gigio fue una de las últimas en caer. Antes habían
caído sus padres, Tomasa Henríquez y Miguel Mercado, por
pertenecer a la banda de secuestradores de José Antonio Ángel
(Toño Chiches), un ex guardia nacional originario de Oratorio de
Concepción.
Cuando Toño Chiches cayó preso, El Gigio se unió
a la banda de El Sapo (Iván Cruz Cañadas) a quien le hizo
una mala jugada en el secuestro de Irma de Torres.
Antes de que se construyera el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca,
los secuestradores eran enviados al Penal de Gotera, en Morazán.
Allí fueron a parar, excepto la mujer, los sujetos capturados el
21 de junio de 2005 por el secuestro y asesinato del menor Gerardo Villeda.
Desde entonces, según las autoridades han informado al padre de
la víctima, esos secuestradores fueron encerrados con régimen
de confinamiento.
Bajo el mismo régimen están en en el penal de Zacatecoluca.
Varios, entre ellos el guatemalteco José Benjamín Benítez
García, han apelado “lo inhumano” de ese encierro pero
sus solicitudes de traslados han sido denegadas.

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