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Afectados por el oleaje llegan a 500

Sigue la alerta. En Sonsonate, 57 familias pasaron la noche en los albergues. La fuerza de las olas disminuirá a partir de hoy.

Publicada 21 de junio de 2006 , El Diario de Hoy

En riesgo. En El Puerto de La Libertad, la furia de las olas obligó a las personas a alejarse de las inmediaciones de la playa. Foto: EDH

Y. Cáceres/ E. Velásquez
Corresponsales
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Entre pequeños “tumbos” de agua que se escapaban del mar, Saúl Marroquín cuidaba ayer las pocas pertenencias que le quedaron cuando el fuerte oleaje del domingo por la noche acabó con su casa de paja, en la playa El Pimental, San Luis Talpa, La Paz.

Su vivienda es una de las 107 dañadas a lo largo de la costa; la mayoría de ellas se concentra en Sonsonate, según informó la Dirección General de Protección Civil.

En El Pimental, los adultos han optado por permanecer en los ranchos para evitar que les roben los objetos, mientras que a los menores los envían por la noche a los albergues habilitados.

“Hemos perdido casi todo, mesas, camas, sacos de arroz; el mar no avisa, cuando uno siente ya está encima”, comentó Marroquín.

Esta no es la primera vez que el mar arruina sus pertenencias; una situación similar vivió con el Mitch.

Salvador Rosales, director de Protección Civil, manifestó que el fenómeno natural afectó a 555 personas que vivían en la orilla del mar.

Muchas de ellas se han refugiado de forma temporal en las casas de familiares o en los seis albergues abiertos para esta causa.

José Alberto Flores, un lugareño, comentó que ellos enviaron a los menores a la escuela de SanLuis Talpa para evitar que una ola los arrastrara.

Afectados. Cuatro hombres caminan entre el agua acumulada en la playa Las Hojas. Foto: EDH

“Los adultos permanecemos en el sector cuidando las cosas”, añadió. La altura de las olas se mantuvo ayer entre los 3:00 y 4:00 metros. Con el paso de las horas se espera que el tamaño disminuya hasta que tienda a la normalidad. Por el momento, Rosales pidió a la población alejarse de la zona costera para no arriesgar sus vidas.

“Mientras eso suceda va el llamado siempre a mantenernos atentos y pendientes a las indicaciones y, sobre todo, alejado de la playa”, comentó.

La alerta amarilla decretada el lunes por el fuerte oleaje que ha alcanzado de 5 a 7 metros de alto se mantiene en la franja costera.

Rosales indicó que evaluarán los daños materiales para buscar una manera de facilitar el regreso de las familias. Hasta ayer se registraban 10 casas destruidas.

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Las horas en las que se presenta el mayor problema es entre las 10:45 y 11:30 de la mañana y a las 9:00 de la noche.

El Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) prevé que hoy el oleaje mantenga una altura entre los 2.20 a 2.74 metros en la mayor parte de la zona costera.

Ismael Iraheta, gobernador de La Paz, manifestó que el mayor problema se registró el lunes en la noche y la mañana de ayer. El sector de la playa Las Hojas fue una de las más dañadas.

“Los moradores de la zona estiman que ayer (lunes) hubo unas dos olas que alcanzaron unos seis o siete metros de altura que fue la que arrasó con parte de las viviendas”, indicó el funcionario.

Las clases en dos centros escolares se suspendieron debido al peligro que representa para los menores, informó la ministra de Educación, Darlyn Meza.

El centro escolar de El Pimentel y el del Caserío Los Mangos, en San Luis Talpa, La Paz, fueron cerrados de forma preventiva. Otros cuatro más en Sonsonate se encuentran en una zona de amenaza; sin embargo, operaban con normalidad.

En El Puerto de La Libertad, los comerciantes de mariscos resentían la falta de visitantes.
En El Tamarindo, La Unión, los pobladores volvieron a experimentar la furia del mar después de que en 2002 y 2004 se presentaron situaciones similares.

Luis García, meteorólogo del SNET, dijo que la situación obedece a las tormentas que se han originadas al Sur del Océano Pacífico.

García expresó que es común que se presenten situaciones por esta causa; sin embargo se originan en zonas concentradas.

“La diferencia con el oleaje actual es que ha durado mucho, ha sido muy persistente”, añadió el especialista.

De occidente hasta oriente

En el país se mantiene la alerta amarilla desde el lunes. Las olas han alcanzado los siete metros de altura.

Ahuachapán
Familias se acomodan en una casa particular

Unas 50 familias que residían a la orilla de la Barra de Santiago, en Jujutla, Ahuchapán, conviven desde esta semana en una casa particular, la cual les sirve como albergue mientras la situación se normaliza. Mario Salazar es uno de ellos y no sale del asombro por lo que tuvo que vivir.
Asegura que vio como las olas le arrebataron a su hijo de la cama y lo arrastraron con fuerza; por fortuna pudieron agarrarlo de la mano y salir de la zona de peligro.

El oleje sufrió un descenso.

La Libertad
Comerciantes esperan regreso de los turistas

Son pocos los comerciantes que desafían al mar y se atreven a ofrecer algún marisco en El Puerto de La Libertad con la esperanza de vender. Ana Margarita Marroquín cree que el fuerte oleaje es normal por lo que espera que los turistas se acerquen a los ranchos. “Esperamos que vengan a disfrutar de los mariscos y otras especialidades”.
Ayer, unos ocho comerciantes abrieron sus negocios. Se estima que unos 60 vendedores perdieron sus productos por el oleaje.

Una mujer revisa lo que llevó el mar.

La Unión
La marea destruye las viviendas de lámina

Los habitantes de la Playa el Tamarindo, en La Unión, están cansados de que el mar destruya sus viviendas de lámina y paja. Edwin Ruiz fue uno de los que contempló ayer como el mar se llevaba las latas, los plásticos de lo que fue su hogar durante 14 años. Hoy se encuentra de posada donde unos vecinos junto a su familia. En mayo de este año fue la última vez que la marea destruyó trece ranchos.

Varias casas resultaron dañadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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