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| Empiezan otra vez. Lugareños fijan los
troncos para volver a colocar las láminas que fueron derribadas
por el viento. Foto EDH |
Rhina Ventura
El Diario de
Hoy
metro@elsalvador.com
La tormenta del lunes acabó con 65 casas de lámina en la
comunidad Paso Puentes, en el Distrito Italia, en Tonacatepeque.
Ayer se visitó el lugar y se pudo comprobar la destrucción
que causó el viento y el agua. Las viviendas presentaban daños
en los techos y en las estructuras de madera o troncos de bambú.
Unos lugareños clavaban las láminas que lograron rescatar,
mientras otros sacaban las pocas pertenencias para trasladarse al albergue
improvisado en la guardería del Distrito Italia, donde no saben
cuánto tiempo permanecerán.
Según Sonia López, presidenta de la directiva de la comunidad,
nunca antes habían sido afectados de esta manera por el invierno.
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| Afectados. En el albergue sólo cuentan
con colchonetas. Foto EDH |
Esto a pesar de que sus casas están ubicadas en un terreno que
carece de las condiciones necesarias para que las familias que habitan
en el asentamiento tengan su vida normal.
No cuentan con tuberías ni canaletas de desagües que desvíen
las correntadas sin perjudicar las viviendas. Sí tienen electricidad,
letrinas y chorros públicos de agua potable.
Son alrededor de 180 familias las que hace cinco años fueron reubicadas
en un terreno de cinco manzanas fraccionadas en lotes que fueron donados
por el Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA).
La mayoría de adultos se dedica al comercio informal. Sueñan
con construir sus casas con ladrillo, cemento y techos de duralita.
Pero por el momento sólo piden ayuda para reconstruir sus champas,
por lo que solicitan a las personas e instituciones altruistas que donen
láminas y madera.
En albergue
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| Preocupado. La artritis impide a don Roberto
que desaloje. Foto EDH |
Una guardería con habitaciones sin muebles se ha convertido en
el hogar temporal de las 165 personas que fueron evacuadas de la comunidad.
Doña Karla Anita Flores y los cuatro miembros de su familia tuvieron
que abandonar su hogar el lunes por la tarde, cuando la lluvia lavó
las paredes de bahareque de su casa, las cuales cedieron el paso al agua
que acabó con sus pertenencias.
Esta señora de unos 60 años mostraba su preocupación
porque uno de sus nietos presentaba dolor de estómago.
“Esto le ha pasado porque no comimos dos tiempos. Hasta ahora que
nos traen pupusas y le han hecho daño”, manifestó.
Y en efecto, la guardería no reúne las condiciones necesarias
para los afectados. Hasta el momento sólo han sido provistos de
colchonetas.
Esto es poco para las 65 familias que no saben cuándo retornarán
a sus hogares.
Ayer por la mañana recibieron la ayuda de Comandos de Salvamento.
Esta institución llevó una brigada médica para brindarles
atención y medicamentos. Según uno de los miembros de Comandos,
la medida es para prevenir más casos de enfermedades gastrointestinales
y respiratorias.

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