Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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A tribunales. El imputado fue llevado de la División Antinarcóticos de la policía al Centro Judicial Isidro Menéndez. Foto: EDH |
Los diez y medio millones de dólares que el operador de turismo Jaime Arturo Morales Guerra habría lavado entre 2004 y 2005 provenían de la comercialización ilícita de drogas y armas, aseguró ayer el fiscal Rolando Monroy, citando un informe de la División de Estados Unidos contra las Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, Monroy declinó revelar a qué cártel servía Morales, a quien acusa de haberse aprovechado de su misma agencia de viajes y utilizado la concesión que tenía de Western Union para lavar el dinero disfrazándolo de remesas familiares, algunas reales aunque abultándolas, pero usurpando identidades de salvadoreños en la mayoría de los casos.
Los defensores de Morales guerra
- José Manuel Cruz Azucena y Luis Edgar Morales Joya se apersonaron ayer al Juzgado Octavo de Paz para defender al presunto blanqueador de dinero proveniente del narcotráfico.
- Morales Joya no quiso hablar del caso, aduciendo que lo que sabían al respecto era lo que se había publicado en los medios de comunicación.
- Ambos abogados pidieron al tribunal que su defendido no fuera enviado a las bartolinas del Centro Judicial Isidro Menéndez, sino que fuera devuelto a las de la División Antinarcóticos (Dan) de la policía.
- Sin embargo, Morales Joya aclaró que la petición no obedecía a temores de que el imputado corriera riesgos. |
Los números de DUI (documento único de identidad) se obtenían
de bases de datos públicas y privadas, explicó el acusador.
En otras ocasiones, hasta ponían nombres ficticios.
En esa actividad y con esos ardides, en las cuatro agencias de Western
Union de las que Morales era concesionario, se realizaban entre 70 y 240
transacciones de dinero por día.
A raíz de esos negocios, la firma estadounidense retiró
la concesión al empresario salvadoreño.
Según Monroy, el procedimiento de blanqueo era tan burdo que en
las auditorías realizadas, las agencias de Western Union registraban
operaciones hasta los días domingo, cuando realmente las oficinas
no prestaban servicio.
El fiscal, empero, enfatizó que Morales Guerra es sólo un
peón en todo el engranaje de la red que mantiene operaciones similares
en cuatro países más cuyos nombres se reservó, según
dijo, para no entorpecer las investigación en curso. La DEA así
se los ha solicitado.
Acusado formalmente
Morales fue acusado ayer de lavado de dinero y por posesión y
tenencia de droga; este último delito es por los 49 gramos de marihuana
que las autoridades hallaron en su oficina cuando el sábado registraron
la agencia de viajes Morales, propiedad del imputado.
La audiencia inicial fue fijada por el Juzgado Octavo de Paz, para las
10:00 de la mañana del jueves.
Junto a la acusación formal, la Fiscalía puso a la disposición
del tribunal, dos cajas de cartón que contenían 5,292 folios
como pruebas contra Morales, según informaron.
Según la Fiscalía, en ese proceso criminal tienen la sartén
por el mango. La DEA ha colaborado mucho en la investigación, según
declaraciones de Monroy. “Todo el informe de la DEA cuadra”,
aseguró el fiscal.
Las investigaciones indican que el empresario salvadoreño fue reclutado
por Luis Fernando Pinto Ríos, un panameño detenido en El
Salvador en agosto de 2005 y quien enfrenta un proceso criminal por lavar
en El Salvador unos 33 millones de dólares.
Pero incluso, según Monroy, Pinto Ríos sólo es un
eslabón intermedio en la red internacional de delincuentes. Este
se encargaba de enrolar a otros en el lavado de capitales.
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Partes. El fiscal Rolando Monroy conversa con el abogado
Luis Edgar Morales Joya. Foto: EDH
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El delito de Morales se habría configurado al entregar los dineros
lavados a Pinto Ríos. “Al entregar el dinero a Pinto, él
(Morales) ya es responsable del delito”, asegura el fiscal.
En ese barullo también se baraja el nombre de Jorge Córdova,
un costarricense que tendría las mismas funciones en la red y relaciones
similares con Morales. Córdova es prófugo.
Hasta donde van las investigaciones, Morales no está involucrado
en el tráfico de drogas, sino que solamente se prestó para
blanquear los fondos a cambio de una comisión.
Empleados estaban de acuerdo
La Fiscalía asegura que aún no tiene claro cuánto
dinero ganó el salvadoreño por sus servicios en los que
involucró a su contador y a otros empleados que por ahora son investigados
por las autoridades.
Modus
operandi
Al final del día, el dinero blanqueado era entregado a Pintos
Rios o Jorge Córdova |
Remesas
reales
Cuando alguien en Estados Unidos o en cualquier parte del mundo enviaba
dinero a sus parientes, las cantidades eran infladas para legalizar
dinero. |
Usando
identidades
También se valían de bases de datos públicas
o privadas de donde obtenían el número de DUI y nombres
para hacer envíos de fondos. |
Nombres
ficticios
Otras veces hacían transacciones con nombres y documentos falsos;
total, el fin era tener siempre un respaldo documental. |
Estos empleados no ignoraban el ilícito trabajo que realizaban
cuando Morales los mandaba a cambiar cheques con abultadas cantidades;
sin embargo, las autoridades podrían apoyarse en algunos de estos
empleados para desenmarañar mejor la madeja.
Según la Fiscalía, la relación entre Morales y Pinto
era tal que el salvadoreño había dicho a sus empleados que
el panameño podría mandarlos, es decir, que debían
obedecerle.
El sábado anterior, la Fiscalía y policía registraron
las instalaciones de la agencia de viajes Morales, donde se incautaron
de documentos y bases de datos. Con el análisis de esa documentación,
las autoridades pretenden establecer si también cometió
el delito de falsedad material.
La plata de la discordia: $900 mil
Según el Ministerio Público, la relación entre Arturo Morales Guerra y el panameño Luis Pinto Ríos habría marchado bien hasta que supuestamente el primero no entregó 900 mil dólares blanqueados.
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Expedientes. El proceso consta de 5292 folios. Foto: EDH |
Esa apropiación sucedió a finales del 2004 y de ahí se originó la discordia que acabó con el negocio de blanquear dinero proveniente del narcotráfico y la venta de armas, según ha informado la Fiscalía.
Tras esa separación, el panameño puso en marcha su propia empresa destinada al blanqueo de capitales; la nombró “Remesas y Más”, según lo aseguro ayer el fiscal del caso, Rolando Monroy.
Pero a Pinto Ríos le bastaban dos apartamentos en la Torre San Benito, donde tenía su centro de operaciones, equipados con dos computadores, según aseguró el fiscal Monroy.
Sin embargo, “Remesas y Más” sólo operó durante seis meses. En agosto de 2005, Pinto Ríos fue capturado. Lo acusaron de lavar 33 millones de dólares.
Hasta ahora, las autoridades dicen estar seguras de que con Morales, el panameño sólo lavó 10.5 millones y aún falta determinar de qué ardides se valió para lavar los restantes 22 millones de dólares.
Pinto Ríos está próximo a enfrentar una audiencia judicial, el 20 de julio, en la que se definirá si es enjuiciado o no por el cargo de lavado de dinero.
Por ahora, Morales y Pinto permanecen cautivos en las bartolinas de la División Antinarcóticos de la Policía Nacional Civil (PNC).
Se investiga a varias personas ligadas a ellos.

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