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Palabras
Silenciosos asesinos de amor
Son los silenciosos asesinos del amor.
Que están ocultos allí, en carne y alma, pero que afloran
al primer momento de la separación.
Publicada 19 de junio de 2006, El Diario de Hoy
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Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Infidelidad, tedio, maltratos, diferencias morales, de criterio y temperamento,
problemas económicos, son las causas más comunes de los
millares de divorcios que ocurren cada día en el mundo.
¿Qué estará pasando con estos desdichados náufragos
del amor?, nos preguntaremos. Los mismos que una vez juraron amarse, respetarse
y comprenderse, se tornan de pronto en dos seres diferentes y lejanos.
·”Aquellos los de entonces, ya no somos los mismos”,
decía el poeta de Isla Negra a su amada Matilde.
El tedio y la rutina matan el deseo, la admiración y la dicha sexual.
Tenemos que reinventar a diario nuestro amor y nuestro esplendoroso idilio
de seres tercos y fugaces.
El maltrato es otro oculto y tenebroso verdugo del amor, cuando se pierden
la piedad y el respeto humanos. La infidelidad y la traición siguen
luego con sus puñales invisibles y dolorosos. Porque la cultura
y el dogma nos hicieron seres clonados, sujetos a una doble moral. La
tradición y la civilización troquelaron al ser inexistente,
monógamo y casto, que al final resultó ser diferente y asesinó
sin querer al verdadero amor.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
Medidas contra ladrones
Londres padece con sus obras de arte, lo que San Salvador con los tragantes
y cables telefónicos, medidores de agua y tendidos de corriente.
Para obtener dinero, pequeño en comparación al bien que
se remata, bandas de depredadores roban esos objetos metálicos
para venderlos a fundidoras clandestinas.
El problema es localizar esos talleres y a esos topeteros, pues resulta
imposible cuidar cada tragante, cada estatua, cada medidor de agua.
Si en Londres pillan a un individuo en posesión de alguna de las
esculturas desaparecidas, o para el caso con objetos robados, de inmediato
se le apresa y debe responder por el delito.

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