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Videojuegos
Adictos a las “maquinitas”

San Miguel. Hay escolares que no almuerzan y abandonan sus clases con tal de divertirse. La PNC realiza operativos para localizarlos. Según la autoridad, las maras aprovechan pervertirlos a los menores

Publicada 18 de junio de 2006, El Diario de Hoy

Francisco Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Adicción. Un menor permanece en un aparato de diversión, en colonia Satélite de Oriente. Foto EDH

Las horas que deberían estar en clases las utilizan para “perder el tiempo” en aparatos de videojuegos, conocidos como “las maquinitas”.

Cada vez más adolescentes, la mayoría entre los nueve y los 15 años, se vuelven adictos a este tipo de entretenimiento, pese a que, de acuerdo con la ley, se prohíbe el ingreso de menores a esos establecimientos.

Hay quienes que dejan de comer con tal de ahorrar unos centavos y poder con ello divertirse.
San Miguel no escapa a esta adicción.

Los establecimientos han proliferado en los últimos años en barrios y colonias.
La mayoría de maquinitas están ubicadas en tiendas, cafeterías, casas particulares y hasta farmacias.

Llegan desde jóvenes vagabundos hasta alumnos de instituciones públicas y privadas.
Pero de todos es sabido, según la policía, que los sitios también son frecuentados por pandilleros.

Esta es la razón por la cual las autoridades tratan de evitar que los adolescentes se acerquen a esos sitios de “perversión” de la juventud.

Asela Guandique, de la Unidad de Servicios Juveniles y Familia de la Policía Nacional Civil (PNC), entidad que trabaja para prevención de delitos en la población joven, afirma que lo más grave es que en los locales donde están los aparatos “no es extraño la presencia de hasta alumnos uniformados”.

Hacen operativos

Para contrarrestar este problema, la PNC realiza varias acciones preventivas.
Por ejemplo, desde enero a la fecha se han realizado al menos 12 operativos, sólo en la cabecera, en los cuales han localizado a decenas de menores en riesgo, quienes son entregados a sus padres.

Les hacen hincapié de que si los vuelven a hallar en esos sitios, serán remitidos al Instituto Salvadoreño para la Niñez y la Adolescencia (Isna).

Capturas. Agentes revisan a unos menores en un local ubicado en la ciudad de San Miguel. Foto EDH

Algo de destacar, agrega Guandique, es que “los dueños o responsables de esos locales saben que está prohibido que entren menores a este tipo de lugares, pero aún así lo permiten. La alcaldía debería de sancionarlos, pues se deben ver como lugares de promoción de vicios”.

Lo más grave es que los menores, por su adicción, “llegan a desesperarse por obtener dinero para jugar. Esto último podría llevarlos a cometer acciones ilícitas”, sostuvo.

Pero no es todo. Quienes llegan a estos sitios se exponen a la drogadicción y a la explotación sexual. Por tal razón Guandique alerta a los padres de familia: “Deben prestar atención a lo que hacen sus hijos”.

Pero también los maestros y directores de los planteles educativos deben estar vigilantes de que los escolares no abandonen las clases. Si lo hacen, deben avisar a los padres, sugirió.

El caso de Carlos R., de 12 años, llama la atención. Es uno de los muchos adolescentes adictos a esta clase de diversión. Al terminar las clases y cumplir sus tareas (según el menor), va con su compañero Alexander a distraerse, a un local cerca de su casa, en la colonia Satélite de Oriente.

“Lo hacemos sólo por diversión”, dijo mientras centraba toda su atención en el juego, muy popular, conocido como “Pain Ball”, muy popular, que trata de una bolita en una cancha de fútbol.

Con la ayuda de los controles, se afana en evitar que la bola caiga en unos agujeros. Así gana puntos dinero, pero cuando hay suerte.

“Hemos ganado hasta tres dólares. Y hay quienes han ganado ocho”, dijo.
Varias veces se ha visto obligado a guardar los dos dólares que sus padres le dan para el almuerzo con el fin para saciar su adicción.

La suerte no llega pronto

El Diario de Hoy verificó que dos empresas, en la capital, distribuyen videojuegos
- Una es Tecnología Siglo Mágico, con sede en San Salvador.
- Instala las “maquinitas” en todo el país, de acuerdo con anuncios clasificados
- La encargada de dar información a los interesados en “hacer negocio” no explicó cuál es el puntaje que se acumular para lograr un premio. Eso sólo lo saben los técnicos que las programan.
- Los dueños de los negocios donde funcionan reciben el 25% de ganancias.

La alcaldía crearía una ordenanza para regular los aparatos

Daña el bolsillo. Al practicar el juego se cae en el vicio. Foto EDH

La alcaldía migueleña prepara una ordenanza con la finalidad de regular las máquinas tragamonedas que funcionan en la ciudad. Antes, el Cuerpo de Agentes Municipales (CAM) presentará un informe sobre el funcionamiento de estos negocios.

“Por ahora estamos haciendo una investigación y un censo de los locales donde han sido instaladas las máquinas”, dijo Guillermo Chávez, jefe del CAM en “La Perla” oriental.

El informe será presentado al concejo migueleño a más tardar en 15 días.
Luego, el los concejales determinarán las medidas que se aplicarán para regular la situación, de acuerdo con la regidora Minita Villegas.

“Vamos a esperar el informe del CAM, haremos una evaluación y luego se daría pie a una ordenanza municipal, con la que se regulen esas máquinas”, agregó Villegas.

La regidora aclaró que “no es que la alcaldía se haya dormido en sus laureles, lo que pasa es que debe haber un análisis de la situación antes de crear una ordenanza”.

Lo que pasa es que la comuna debe ser muy cuidadosa a la hora de poner una regulación, pues “no se pretende afectar a los propietarios, pero tampoco queremos que el concejo municipal sea partícipe en pervertir a los menores”, razonó Villegas.

Uno de los obstáculos para regular las maquinitas es que estas, en su mayoría, están en la calle (en el caso de San Miguel), en las afueras de los negocios.

Para que un negocio sea regulado debe estar dentro de un local y la mayoría de tragamonedas están en las aceras de los establecimientos, explicaron.

Respuesta de las escuelas

Los directores de los centros educativos no deben permitir que los escolares abandonen las clases, dice la PNC
- Ernesto Zelayandía, director del Liceo San Miguel, dijo que hay preocupación por este problema.
-“Nosotros tenemos el reglamento interno de conducta, pero no podemos normar a los estudiantes en las calles”, aclaró.
- En ese centro de estudios orientan a los alumnos a que la tecnología debe ser usada para educarse, “no para cosas que los hacen perder el tiempo”, puntualizó.
- Los propietarios de los establecimientos se niegan a hablar del tema.
- Afirman que la comuna ha dado directrices sobre el funcionamiento de tales aparatos.

“Es frecuente ver a los jóvenes en máquinas”

Para el sicólogo Irno Domínguez, si se crea una normativa que regule las llamadas “maquinitas”, la sanción debe ser pareja, ya que afirma que “todos los juegos son peligrosos para los menores”.

Se da una especie de adición a juegos (ludopatía), lo cual desencadena en una descarga de adrenalina y, cuando el vicio es grande, puede hasta generar convulsiones y poner en riesgo la vida del adicto, explicó.

Los aparatos de diversión se crearon para personas que tienen pocas emociones fuertes o para quienes no practican deportes.

“Pero lo que pocos dicen es que pueden ser degenerativos por el nivel de adicción que implican. No es extraño ver que personas pierdan todo por el juego”, enfatizó.

El abogado Mauricio Herrera reitera la ilegalidad de los juegos, en la que caen los establecimientos que los promocionan.

“Los juegos de azar se prohíben desde la antigua Ley de Policía que dice claramente que éstas (las maquinitas) son ilegales”, expuso Herrera.

Dejó al descubierto la falta de preocupación por parte de la municipalidad al no proteger a los menores.

“Aquí es frecuente ver a jóvenes en bares y hoy jugando en máquinas tragaperras por doquier. Los bares y otros lugares donde están (los aparatos) se están convirtiendo en pequeños casinos”, comentó.

El profesional afirmó que se debería crear una legislación específica para estos juegos.
Pero Herrera insistió en que regular dichos juegos no será una tarea fácil.

“Hay diversidad de estas máquinas, algunas son juegos de video y otras en las que la recompesa son peluches o relojes. Creo que las últimas no generan mayor problema. Pero en las que hay premio económico, a mi criterio, son las que se deben regular”, explicó.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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