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| Crecimiento. Construmex financió el año
dos mil créditos fuera de la frontera. |
The
New York Times
TOM McGHEE de The Denver Post
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Abraham González es un carpintero de 30 años y un inmigrante
mexicano que ha vivido legalmente en Denver durante siete años.
Hace dos meses, compró una casa de cuatro recámaras para
sus padres de edad avanzada en Aguascalientes -- la ciudad donde él
creció -- sin salir de Denver. Obtuvo un préstamo hipotecario
por 35,000 dólares -- por el que pagará 330 dólares
mensuales -- por medio de Hipotecaria Su Casita, una operación
transfronteriza.
“Es una muy buena idea”, dijo González, quien es propietario
de una casa en Denver donde vive con su esposa y cuatro hijos pequeños.
“Mis hijas y mi hijo nacieron aquí, y mi vida está
aquí, pero necesito pensar en cuando sea viejo, y quiero ayudar
a mis padres ahora”.
Su Casita y otra hipotecaria, Dedicated Mortgage/re.Mex, están
entre un creciente número de compañías que ayudan
a invertir en su patria a los mexicanos que viven en Estados Unidos.
El dinero hipotecario es una fracción reducida de los 20 mil millones
de dólares que los mexicanos enviaron en 2005 a sus casas desde
Estados Unidos.
Su Casita, que cuenta con oficinas en todo México, y las otras
compañías no requieren pruebas de residencia legal de sus
clientes, más bien lo que piden es que comprueben que tienen empleo
y pueden pagar la hipoteca.
Dado que el debate nacional sobre la inmigración ilegal está
al rojo vivo, a algunos les gustaría ver que las hipotecarias se
aseguraran de que sus clientes están legalmente en Estados Unidos.
“Tengo la firme presunción contra interferir en las transacciones
empresariales que asumen que las personas están legalmente, y (los
prestamistas) piensan que es un riesgo apropiado”, dijo el ex gobernador
de Colorado Dick Lamm.
Lamm es un líder de un movimiento para detener el flujo de inmigrantes
ilegales al país, y presentó una propuesta de Colorado para
una enmienda constitucional por la cual se prohibiría que los gobiernos
estatales y locales proporcionaran servicios a inmigrantes ilegales.
“Todo el mundo quiere tener una vida mejor”, dijo González.
“Yo pago impuestos; soy una buena persona. En este momento, es muy
difícil (para los inmigrantes)”.
No tiene planes para regresar a México, y dijo que la casa en Aguascalientes
es una inversión que brindará equidad a sus hijos.
Los prestamistas transfronterizos tienen un gran atractivo para los trabajadores
mexicanos que con regularidad envían dinero a miembros de su familia
en sus lugares de origen.
La cantidad de dinero que los mexicanos mandan a casa ha aumentado a ritmo
constante: en 2002 por primera vez excedió los 10 mil millones
de dólares, según el Centro Hispano Pew.
Algunos quieren una casa a la que puedan regresar algún día;
otros buscan una propiedad para sus padres o tener una equidad para sus
hijos.
“Alguien podría decir:; voy a pagar desde aquí”’,
dijo Carlos Ramírez, propietario de Dedicated Mortgage.
Han aumentado en Estados Unidos las empresas para ayudar a financiar casas
en México. Desde 2003, Su Casita ha abierto oficinas en Dallas,
Nueva York y Chicago, así como en Denver.
El año pasado, Construmex de México otorgó préstamos
transfronterizos que ayudaron a dos mil familias mexicanas en Estados
Unidos a comprar o remodelar casas al otro lado de la frontera, dijo la
compañía. Este año, Construmex espera aumentar la
cantidad de préstamos a cinco mil.
Su Casita otorga alrededor de 20 préstamos al mes en Denver y cerca
de 600 al año en todo el país, dijo Manuel Campos Spoor,
el vicepresidente de la compañía. La hipoteca promedio es
de poco más de 35,000 dólares. La tasa hipotecaria actual
en un préstamo a 20 años con intereses fijos es de 12 por
ciento, dijo Campos.
Dedicated Mortgage cierra alrededor de 15 hipotecas transfronterizas al
mes en Denver. La mayoría de las casas son chicas, entre 1,200
y 1,500 pies cuadrados.
Ramírez empezó a arreglar los préstamos el año
pasado después de que una serie de clientes latinos preguntaron
si podía financiar una casa al sur de la frontera. El negocio depende
de la palabra, dijo Campos de Su Casita. “Los clientes tienen que
creer que esto algo verdadero”.
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